terminó de servir estofado en los platos de los titulares de Hyoutei. De mala gana, claro.

Dos Centímetros


"No entiendo esto" pensó la muchacha, con el ceño fruncido "¿Qué no se supone que Atobe tiene sirvientas? ¿Por qué debo ser yo la que les sirve la comida? ¿¡Es un campamento de entrenamiento, o qué!? Me pregunto si esto estaba en los planes de Sakaki-sensei cuando me ofreció ser manager del club de tenis..."
Claro, tener a una chica conviviendo con ellos no era nada fácil, y ninguno de los titulares sabía por qué Sakaki Tarou había decidido que sería la manager. No entendían tal decisión (mezclar hombres y mujeres a esa edad era peligrosísimo) de tal profesional tipo.
Debía ser algo que tenía . Quizá era su personalidad tan fuerte y terca, la cual hacía que fuera una buena manager. O quizá simplemente Sakaki había considerado que Atobe Keigo necesitaba una mano derecha que manejara alguna de sus responsabilidades (pese a que nunca escucharías salir esto de la boca del tal Ore-sama).
-¡Itadakimasu!- clamaron todos cuando cada miembro de la mesa estaba sentado.
observó a los titulares comer, esperando sus reacciones. Había sido su idea cocinar hoy-- bueno, no, no realmente, les miento. Oshitari había insistido en probar sus delicias culinarias (después de cinco segundos de enterarse que el hobby de la chica era cocinar) y así quedó establecido.
-Ahh~~ -chan~~~- Jirou se regocijó -¡Está exquisito! Que buena cocinera eres~
-Gracias, Ji-chan- agradeció la chica, sonriéndose.
-Sí, está todo muy bueno, senpai- concordó Ohtori.
-Riquísimo- agregó Oshitari, relamiéndose los labios.
-Sí, sin duda, te tendré en cuenta para la próxima vez que Ore-sama requiera cocineras, -chan- Atobe comentó, como pensando en voz alta.
-¡No, no trabajaré para tí, olvídalo!- se enojó de una.
-Pero por una suma de dinero--
-¡No vas a sobornarme, Keigo-kun!- medio se rió -No todo se arregla con dinero, sabes.
-... es un asco.
La opinión de Gakuto hizo que todos le clavaran la mirada, algo extrañados.
-Eh, ¿qué dijiste, Gakkun?- frunció el ceño.
-Que está espantoso- el pelirrojo alejó el plato de sí -Quiero otra cosa.
-Mukahi-senpai- Hiyoshi le echó una miradita -Creo que lo que dijiste fue algo duro...
apretó el puño. Ahí estaba su mejor amigo, cuya opinión más valoraba, diciéndole que la comida era un asco. Pero... ¿¡qué diablos!? ¡Si el nunca reaccionaba así! Seguro, a veces te insultaba, pero...
-Pues a todos les gusta, *tú* eres el problema- saltó Shishido, como para que no se sintiera tan mal -No culpes a la comida.
-No, definitivamente es la comida- repuso Gakuto con toda seguridad.
-Entonces, ojalá que te sea agradable comer aire- el temperamento de hizo que las cosas se pusieran difíciles -Porque bajo ningún punto de vista voy a cocinarte algo.
-Mejor- devolvió el pelirrojo -Si ni siquiera te aguantas una crítica; quién te entiende.
Para los titulares, esto olía mal. No era la primera vez que peleaban, pero sí la primera vez que se veía serio.
-Hay una diferencia entre crítica constructiva e insulto- enrojeció del enojo -Y si no te gusta, quédate sin comer.
-¡Te dije que mejor! ¡Quien quiere seguir probando tu comida!
-¡Gakuto, estás siendo agresivo por nada! ¿¡Qué te pasa!?
-¿¡Qué te incumbe lo que pasa o deja de pasarme!?
-¡Soy tu amiga, claro que me incumbe!
-¡¡Pues esto no!!- Gakuto se levantó. Tenía sus razones, pero no estaba a punto de explicárselas.
también se puso de pie, frenando a Mukahi por el brazo -Basta de comportarte así. E-entiendo que no te guste mi comida, pero...
Gakuto se soltó de ella con un movimiento brusco -¡No me toques!
, a punto de las lágrimas, le azotó la cara con una abofetada, recibiendo como respuesta varios gritos ahogados.
Gracias a Dios que Sakaki-sensei no se encontraba en la finca Atobe por el momento. Vaya sanciones les habría puesto a los dos...
-Q-que estúpido- murmuró entre dientes. Ese era el problema con su amistad: personalidades demasiado fuertes que a veces chocaban -¿Quieres irte ahora? Puedes irte.
-¡Bien!
-¡PERFECTO!
-¡EXCELENTE!
Lo último que se escuchó de la conversación fueron los pisotones de Gakuto contra las escaleras que daban a su cuarto.

***

- -senpai- Ohtori señaló -¿Por qué guardas un plato con comida?
-P-para Gakuto- replicó la chica en voz baja, como avergonzada del hecho.
-Oye, preciosa de piernas largas--
-Coquetear conmigo ahora será inútil, Yuushi- lo miró con enojados ojos -No estoy de buen humor.
-Bueno, entonces, - el tensai largó una risita antes de continuar -Deja de hacer idioteces.
-¿¡Cómo es que *yo* soy la idiota aquí!?- exclamó la chica, ofendida.
-Pues, si realmente tienes pensado ir con ese plato de comida a pedirle disculpas y ofrecerle algo que sabes que no le gusta...- Atobe se metió en la conversación -Ore-sama puede ver claramente quién es idiota aquí, ¿tú no?
suspiró exasperadamente -¿Acaso no es lo mejor que puedo hacer?
-¡No!- chilló Oshitari, aunque al unísono con un par de voces más -¡Déjalo ser! , se enojó por nada, ¿te diste cuenta? Si está enfadado con la vida es su problema.
-P-pero no quiere hablar de ello, y él siempre habla conmigo- prosiguió la chica, pero más preocupada por él de lo que solía estarlo -No fueron los chistes sobre su estatura, ¿o sí? Q-quise mantenerlos al mínimo...
Atobe se rió brevemente.
-¿Q-qué?- lo miró -¿Qué dije?
-Insight, - el capitán colocó una mano sobre su rostro -Ore-sama lo ve todo. Y aunque realmente no me extraña, creo que casi podría afirmar que--
-Te gusta- completó Oshitari con obviedad.
-¿¡D-d-d-de dónde sacan esas cosas!?- vociferó, ahora roja de la vergüenza -¡No! ¡No es verdad! Es decir, si lo fuera se los diría--
-Es que no creo que te hayas dado cuenta- apuntó Shishido -Pero nosotros sí.
-¿D-de veras, Ryo-kun?- la idea de gustar de alguien sin siquiera saberlo asustaba a -Pero... es... es imposible...
- -chan, mírate nada más- Jirou intentó ocultar una risita -Siempre una chica tan obstinada y tan terca, ¿con un plato de comida, a punto de darle la razón a alguien que no la tiene?
soltó el plato destinado a Mukahi -Si él está mal, creo que es lo menos que puedo hacer.
-Y, si me permites agregar- notó Yuushi -Si tenías la idea de llevarle el plato, siendo tan obcecada como siempre eres, se lo habrías llevado.
golpeó la mesa -¿¡Quieren seguir tomándome el pelo!? ¡Adelante!- cruzó sus brazos sobre la mesa y escondió la cabeza en ellos -Ya peor no me puedo sentir, de todas formas- murmuró.

***

Arriba, en los cuartos, Mukahi Gakuto intentaba escuchar algo de lo que sucedía abajo, pero las voces llegaban como ecos hasta la habitación.
Él no tenía ni idea de por qué de pronto había actuado así. Sí, la comida no le había gustado, pero él jamás insultaría a . Jamás le gritaría. ¿En qué cerebro cabe tratar mal a la persona que más quieres?
El pelirrojo, entonces, enterró la cabeza en la almohada e hizo fuerza para que las lágrimas no salieran. No, Mukahi Gakuto no iba a llorar. Esta actitud era de suavecito: él no era suavecito. Era Mukahi Gakuto, y...
Y convencerse de lo que no podía cambiar era inútil.

**FLASH BACK**
-¿Mukahi Gakuto?- inquirió la joven -Saa, yoroshiku. Soy .
El acróbata recordaba perfectamente haber tenido que alzar la cabeza para mirarla. No le llevaba tanto, si uno se lo ponía a pensar... cuatro centímetros, quizá...
-...un gusto, nueva- Gakuto no iba a recordar su nombre. Francamente, apenas la estaba escuchando: se había quedado mirando sus ojos, perdido.
-Ah, ¿así me tratan en mi nueva escuela?- esa fue la primera impresión de ella, "histérica con síndrome pre-menstrual crónico" -¡Un poco más de respeto, kouhai!
-Eh... no soy tu *kouhai*.
Hubo un intercambio de miradas incómodas.
-¿No lo eres?- intentaba entender cómo alguien era tan bajo. Verán, fue sólo después de segundo año que Mukahi pegó un estironcito -Ah, claro. Perdóname.
El pelirrojo hizo un gesto sarcástico con los ojos -No hay drama.
-Pfft- se comenzó a reír -Así que, ¿mismo grado? ¿Qué le pasó a tu estatura?
-¿Qué eres, graciosa?
-Para mis compañeros, sí- señaló a quienes se reían de su bromita.
"Por Dios. Que desperdicio de rostro bonito".
-¡Maldita seas! Ya me reiré yo- aseguró Gakuto -¡Verás que me reiré yo!
**FIN DEL FLASH BACK**

Así había pasado. A fines de segundo año, Gakuto saltó de medir un metro cuarenta y cinco a un metro cincuenta y ocho: lo mismo que . Y pese a que seguían peleando, comenzaron a quererse. Y pese a que ella lo seguía molestando, Gakuto había aprendido a soportarlo.
¿Por qué tanta ira ahora, entonces?

***

- , realmente, no puedes hablar- Mukahi escuchó a Oshitari reprimirle a la aludida el otro día, en el campamento -Tanto burlar a Gakuto, y tú mides exactamente lo mismo que él.
-¡Te e-qui-vo-cas, Yuushi!- replicó con una sonrisa orgullosa -Me medí ayer, y soy oficialmente dos centímetros más alta ahora.
¿Dos centímetros? Pero cómo... ¿cómo era que Gakuto no los había notado? ¿Y por qué parecían tan importantes ahora?
-¿Ah, sí...?- el pelirrojo acróbata inquirió.
-Sí- se sonrió -¡Puedo decirte chibi otra vez! ¡Chibi chibi!
-¡Maldita seas!- Gakuto no tardó en perder la paciencia -¡Sigues siendo menudita, así que no hables de chibi!
Adentro, Mukahi ardía. No de ira, sin embargo: era un sentimiento extraño. Se odiaba a sí mismo. Si midiera un metro setenta y ocho como Yuushi, no tendría que soportar a burlándose de él (porque honestamente no le molestaba que nadie más se burle: era ella en particular la que le hacía daño) y que ella siguiera rechazándolo.
No, ella nunca lo había rechazado formalmente y sí, Gakuto tenía esa loca idea. Dos centímetros harían la diferencia entre "Sí, Gakuto me gusta" y "No, ese enano no me cae bien". Se había acostumbrado a su estatura, pero no podía acostumbrarse con .
Él quería ser alto y poder abrazarla. Sí, abrazar su pequeño cuerpo...
Pero en cuanto comenzaba a pensar "ridiculeces cursis", Mukahi se frenaba. ¿De qué servía soñar despierto? Él odiaba ese tipo de actitud.

***

-Me a~bu~rro- reclamó Gakuto, caminando sobre sus manos. "Parece que lo de anoche se le borró completamente de la memoria", anotó mentalmente , viendo lo energético que estaba.
no estaba con una sonrisa en su rostro, contrario a su amigo. No lideaba bien con "fingir" y "hacer de cuenta que nada pasó". Menos cuando ella *quería* que los demás se enteraran de cómo se sentía. Le parecía completamente cobarde la actitud de Gakuto: enfrentar la situación ignorándola y haciendo que estaba feliz.
Bueno, no cobarde... asquerosa. Sí, era una actitud asquerosa.
¿Y si él realmente estaba feliz?
-Gakuto- Oshitari lo llamó al ver que estaba haciendo piruetas cerca de una ladera algo peligrosa, que daba a una pequeña laguna. Probablemente no le sucedería mucho al caer, pero por las dudas no intentarlo. se quedó mirando el sendero que caminaban: esto era raro. Parecía que se iba de la propiedad de Atobe...
-Yuushi- no tenía pensado mencionar a Gakuto -¿Seguimos con la finca de Keigo-kun?
-Calculo que sí- replicó el peliazul -¿Por?
-¿Dónde diablos estamos?- sabía que haberlos acompañado a practicar no había sido una buena idea. En realidad, había ido medio obligada: "Ve con la excusa de acompañar a Yuushi y amigate con Gakuto *ya*". "Buen consejo, Shishido," pensó .
-Atobe instaló una laguna artificial que no estaba el mes pasado- contestó Gakuto. ¿No lo recuerdas, Yuushi? Tú te habías ido a Osaka en ese momento.
Él también estaba resistiendo a hablarle. No, esto no se toleraría más.
-Ah- Oshitari ajustó sus anteojos -Sí, eso lo explica todo.
-Y la manager no era manager el mes pasado- prosiguió Gakuto.
-Sabes, Yuushi- ignoró al pelirrojo -No me gustaría caerme por la ladera- pensé en voz alta -Debe ser una caída dolorsa.
-Y con final en el agua, te lo imaginas, Yuushi- Gakuto replicó, también por medio de su amigo.
El de anteojos se quedó callado. La forma en la que los dos se hablaban sin hablarse lo dejaba un tanto aturdido.
Gakuto mantuvo la vista fija en el frente, haciendo equilibrio en las raíces de un árbol en el camino -Qué suerte que no voy a caerme.
-Igual nadie podría caerse, ¿o no, Yuushi?- devolvió -Sólo quien hace idioteces todo el tiempo.
Oshitario dio un largo suspiro. ¿El sendero tenía pensado durar mucho más que eso? Ya lo estaban estresando.
-¿Sabes que acabo de recordar, Yuushi?- ante el comentario de Gakuto, el tensai revoleó los ojos. "Aquí vamos otra vez." -Lo feo que estaba aquel estofado anoche.
-Lo que sí debe ser feo, Yuushi, es no poder alcanzar la alacena de la cocina sin una escalera- ya no tenía miedo de hacer comentarios hirientes -Suerte que tú y yo no sufrimos ese problema.
Oshitari se mordió el labio inferior. "Paciencia, paciencia, Yuushi. Se arreglarán si siguen así".
-Ah, pero a quién le importa ser petiso, Yuushi. Peor es ser una histérica con síndrome pre-menstrual crónico, ¿no?
se quedó boquiabierta -¿¡Cómo me llamaste!?
-Creo que me escuchaste- Gakuto se dignó a mirarla -Si quieres que te lo explique, bien, eso es otra cosa...
-¿¡Cómo te atreves a hablar de los demás así!? ¡No estás en posición de decir ni una palabra, enano de jardín!- chilló, apuntándolo con un acusador dedo.
-¿Enano de jardín? Discúlpame, mides uno sesenta, es que eres muy alta- Gakuto mofó -Por favor.
"Interesante" Yuushi analizó la situación "Se están peleando, y ninguno de los dos se da cuenta que lo que menos quiere es discutir".
-No sé que te pasó- las palabras de eran veneno para el pelirrojo -Estás hecho un inmaduro.
-Sí, ahora soy yo el inmaduro- Mukahi utilizó su sarcasmo para no demostrar ningún tipo de flaqueo -Claro.
-Por supuesto- aseguró fervorosamente -Eres tú el único que no se da cuenta. ¿Qué se te da por atacarme así de la nada?
-¡Mira quien habla!
Yuushi bostezó. No, no terminarían más.
-Sí, YO hablo- ladró, sacada de sus cabales -Lamento si tu inferior cerebro de enano no puede comprenderme.
-¿¡No te das cuenta, no!?- Oh, un avance. Oshitari volvió a concentrarse en el debate -¡¡No te ataco sin fundamento alguno!! ES QUE NO QUIERO DECIRTE MIS RAZONES.
-¡Pues entonces eres un reverendísimo tarado, qué más quieres que diga!- "Están discutiendo uno muy cerca del otro" notó Yuushi "Quizá, si se acercan un poco más..." -Si no confías en tus amigos, ¿en quién quieres confiar?
-¿Qué tal si en nadie, ? ¿¡Qué tal si no es que no quiero decírtelo, es que me da miedo saber como vas a reaccionar!?- Gakuto terminó de decir esto y ya se estaba arrepintiendo.
-¿E-eh?
-Lo siento- murmuró el pelirrojo -Olvídalo.
-¡Dime ya, idiota!- volvió a tomar a Gakuto del brazo para no permitir que se fuera.
-¡Te dije que olvídalo! ¡Y NO ME TO-- un movimiento violento, y Mukahi se tambaleó hacia atrás.
La ladera. Oh, diablos, la ladera.
no lo pensó dos veces. No serviría de nada, probablemente él la llevaría consigo por culpa de la estúpida ley de gravedad, y etcétera, etcétera; pero ninguna de las razones posibles iba a prohibirla de intentar tomar la mano de Gakuto esta vez.
Mukahi no se resistió. La llevaba consigo (y el agua de la laguna sí que iba a estar fría), pero tampoco le importó.
Y así, cayó también, pero envolviendo a Gakuto con sus brazos, y recibiendo la mayoría de raspones al rodar cuesta abajo.
Oshitari hubiera corrido a buscar ayuda en situaciones como esta, pero sabía que no debía hacerlo. Ninguno de los dos podía estar demasiado lastimado, ¿o sí?
Terminaron de caer, empapándose ambos. Algo que el agua logró, aparte de mojarlos, obviamente, fue acolchonar la caída un poco.
Gakuto salió de la laguna, escupiendo agua. lo copió, pero sosteniéndose la pierna, su pantalón desgarrado: estaba sangrando.
-¿E-estás bien?- el acróbata se olvidó de la existencia de Yuushi allí arriba. Seguro, su amigo de Osaka podría haberla cargado hasta la mansión o podría haber conseguido ayuda, pero en ese contexto, en ese momento, sólo existían él y -Por Dios, que te hiciste...
-No sé si estoy bien- la muchacha admitió, ahogando lágrimas -E-es decir, no te gusta mi estofado...
-Estúpida. ¿Qué tiene que ver un estofado?- Gakuto se acercó a ella.
-No sé- repuso , con un hilo de voz, teniendo un súbito ataque de culpa -¿Qué tienen que ver un par de centímetros? Y-y, para que sepas, no pienso que eres un enano de jardín, eh. No lo dije--
-Cállate- ordenó el pelirrojo, pero también era una súplica -Déjame ver tu pierna.
Eso hizo la aludida, sin mucho más que poder decir.
-No parece una herida muy profunda- reconoció Gakuto -¿Te duele?
-Arde un poco- admitió la muchacha, escurriendo agua de su cabello con las manos -Pero no es nada.
-¡Me enervas!- Gakuto soltó de pronto -¿¡Cómo se te ocurre tirarte así conmigo!? ¿No te pasó por la cabeza que nos ibamos a caer los dos?
-Más o menos- contestó en voz baja -No fue lo que más tuve en cuenta.
-Baka- Mukahi chasqueó sus labios -Ahora me siento culpable, diablos.
-¿¡Por qué no puedes simplemente agradecerme que intenté salvarte!?- explotó -¡Tienes que hacerlo todo tan complicado!
-¡Yo no soy el complicado!
-¡Cállate la boca!
-...- Mukahi Gakuto puso, entonces, las cosas sobre la balanza. "¿Qué tienen que ver un par de centímetros?" Nada... ¿verdad? -No quiero que vuelvas a hacer cosas insensatas.
estaba a punto de volver a enojarse, pero esta era la forma de decir las cosas de su amigo, después de todo. "No seas insensata" se traducía a "me preocupo por tí, por favor no vuelvas a hacerlo".
-Ven- Gakuto se levantó -Vamos a la finca. ¿Puedes caminar?
hizo el intento, pero su pierna dolía mucho al moverla.
Mukahi dio un suspiró en señal de fastidio, aunque pasando el brazo de la chica por sus hombros y ayudándola a mantenerse de pie.
-¿Sabes qué?- la muchacha notó algo peculiar -Creo que estás más alto, Gakkun.
El aludido parpadeó, mirándola -¿Sí?
-Sí... o-o por lo menos, me pareció- sonrió ligeramente.
Cesaron de caminar.
Gakuto no lo pensó dos veces: acercó a a su cuerpo, sus labios juntándose en un incómodo pero bastante satisfactorio primer beso.
-Te odio- Mukahi miró hacia otro lado -Me haces decir idioteces.
comenzó a reírse a carcajadas. Ella no era de las que fingían, y, ¿para qué fingir lo feliz que se sentía?

-¿Están los dos bien?- Oshitari preguntó al verlos acercarse cuesta arriba por la ladera, sonriendo suavemente para sí mismo: sí, se habían reconciliado, por fin -Ah, que feo corte, .
-Es una estúpida- Gakuto besó la mejilla de la chica -Siempre sacrificándote por los demás. Ojalá aprendieras a ser egoísta...
-No, no quiero ser egoísta- negó , sonriéndole -No necesitan a dos Atobes en el equipo, ¿o sí?
-No- contestó Oshitari, observando como la pareja se le adelantaba.

"Estarán bien", resolvió el tensai "...bien hasta que crezca dos centímetros más".

~ Aori-chan
14/10/06