Stupid Panic
-KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA~
El chillido resonó por todo el predio que ocupaba el edificio de los vestuarios y las canchas de deportes que lo rodeaban, y los escasos estudiantes de Hyoutei que aún quedaban allí miraron instintivamente hacia al cielo. Era improbable que el grito proviniera de allí, pero también era improbable que semejante potencia de sonido resonara tanto desde los vestuarios. Los cinco varones intercambiaron una mirada algo sorprendida, pero instantes después apareció la respuesta corriendo a velocidad desorbitante. La muchacha de cabello negro se detuvo abruptamente delante de los cinco titulares del equipo de tenis con los ojos brillantes de la emoción, apretando algo entre sus manos y moviendo sus brazos en señal de excitación contenida. El chico más alto la miró sonriente, instándola a hablar con la mirada, y finalmente, cuando estuvo segura de que no seguiría gritando, se explicó.
-Es que conseguí…- comenzó con mesura pero enseguida volvió a chillar.- … ¡¡LAS ENTRADAS PARA VER A PANIC!!-
--chan, eso es genial, pero… no sabía que vinieran a Japón.- dijo Choutarou con amabilidad, y la morena lo miró como si hubiera dicho que, de pronto, a Atobe se la había dado por ir a hacer un streeptease a Fudomine (Merlín, Atobe nunca pisaría una escuela pública).
-Bueno, es que en realidad, técnicamente no vienen a Japón. Es en China, pero mi tía aceptó llevarme, hospedarme y traerme, y de paso la visito a ella. Pero… KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA~ - comenzó a chillar de nuevo, sacudiendo sus manos mientras hablaba.
El muchacho de cabello oscuro oculto bajo la gorra la miró con el ceño fruncido unos instantes, repentinamente odiando China, la tía y los tales “Panic”. Quién podía ponerle a su banda así y conservar la dignidad, eh? Shishido Ryou no era lo suficientemente idiota como para negarse a sí mismo las razones por las que odiaba eso. No. Sabía que la quería, lo sabía desde que la había visto con su vestido verde en la gala de bienvenida en primer año. No pensaba admitirlo en voz alta, pero él lo sabía y eso bastaba para complicarle la vida.
La muchacha lo miró a él, y sólo a él, expectante, esperando una reacción positiva a la emoción que la embargaba, pero el chico parecía algo ido. Le sonrió ampliamente y luego lo sacudió del brazo.
-¿No estás feliz por mí?- preguntó puchereando, con una sonrisa brillando en sus ojitos. Ella ni se dio cuenta de que los otros cuatro titulares enfocaban sus miradas en Ryou, negando lentamente con la cabeza, y tampoco le dio importancia.
-… Sí, claro que sí!- exclamó finalmente Shishido.- Era lo que querías, ¿no, -chan?-
-Mou, Ryou-chan… ¿No me prestaste atención todas las veces que lloriqueé por no poder verlos en vivo y en directo?-
-Sí, claro que sí. Es sólo… Bueno, China está lejos.- aseguró él.- Y por lo que sé, todavía no le pediste permiso a tus padres…-
detuvo su emoción un segundo, pero luego se encogió de hombros y sonrió.
-Eso es lo de menos. La tía me va a llevar, y acompañar. Papá no se puede oponer a eso.- asintió.- ¿Verdad que no?-
No hubiera nada en el mundo que le hubiera gustado más a Shishido que poder decirle que sí, que seguro su padre no la iba a dejar, y que además la iban a castigar por pedirlo y la iban a dejar sin salir hasta los 35, así él después podría interceder a su favor y rescatarla con armadura brillante y todo. Pero, seámos realistas, Shishido no se vería muy bien que digamos en una armadura dorada irrumpiendo en el living de una casa japonesa típica. Demasiado choque cultural.
-No, supongo que no…- dudó Shishido, cada vez más molesto. ¿Por qué ella no podía ponerse así cuando le avisaba que iban a pasar vacaciones juntos (las dos familias juntas, claro, pero eso qué importaba)? ¿Por qué se emocionaba tanto por cuatro idiotas huecos que ni conocía, cuando podía tenerlo a él cualquier día? ¿Por qué carajo sonreía como tarada cada vez que alguna de sus amiguitas huecas le pasaba una foto del tal “Ryan” y desaparecía en su nube ocho, eh? ¿Qué demonios la impulsaba a actuar así por un manojo de retardados?
Sencillamente, porque Shishido le importaba tanto como una lombriz. Sí, eso era, y no había nada que le hiciera cambiar de opinión porque, sencillamente, así era. Y punto.
-Me voy el viernes, así que no creo poder ir al partido…- comenzó lentamente, mirando sólo a Shishido, pero luego enfocó sus ojos en el resto.- Lo siento mucho, pero…-
-Es una oportunidad, única.- sentenció Oshitari sonriendo, demasiado maquiavélico para el gusto de Shishido.- No te preocupes, nosotros nos las apañamos.-
El chico de la gorra agradeció que al de los anteojos falsos no se le ocurriera soltar algo más. Oshitari era como un Voldemort evolucionado con cara de niño y pelo azul, igual de manipulador, igual de sádico, igual de malvado, pero con un éxito del 100 por 100 siempre. Era una pesadilla con patas y fetiches.
Horrible.
Shishido se cruzó de brazos, incapaz de emitir ningún comentario más expresivo que ése. Si ella no se daba cuenta de lo que le reventaba que lo dejara plantado en uno de los partidos más importantes, allá ella.
Está bien, le concedía que no era taaaaaaan importante, pero hasta ahí llegaba su humildad. Por lo demás, estaba tan enfadado que no lograba coordinar pensamientos y acciones y si hubiera tenido que moverse en ese momento, lo más probable es que se cayera de cara al suelo.
-¿Verdad que no nos molesta?- presionó, esta vez uno de los soldaditos de Volditari, Gakutigrew, mirando a Shishidotter con cierto morbo.
Shishido maldijo a todos cuanto pudo, incluyendo algunos que no tenía idea de su existencia, y luego asintió.
-No, para nada. Anda tranquila a ver a tus “Panics”.- le soltó, sonando más agrio que lo que le hubiera gustado. pareció herida, pero poco le importó.
-… Si te molesta, Ryou-chan, podés decírmelo…- suspiró la chica.
-No me molesta, -chan. Está bien. Andá. No hay problema.- insistió Shishido, enfurruñado y enfadado. suspiró y se encogió de hombros.
-Sabés que si querés hablar…
-Está bien.
Parecía una sentencia, horrible.
*-*-*-*
se detuvo en seco cuando escuchó a alguien, alguien muy conocido cuya voz le daba cositas en el estómago, gritando su nombre en el aeropuerto. Cuando se volteó, se encontró con un chico de cabello castaño oculto con una gorra azul corriendo hacia ella agotado y jadeando.
-Ryou! Creí que no podías venir.- exclamó alegre, pasándole los brazos por el cuello sin pensar.
-No… podía… dejar que te fueras sin… despedirme.- jadeó él.
-Ay, no es como si me fuera a la guerra, Ryou. Son sólo un par de miles de kilómetros. Sigue siendo el mismo continente.- rió ella.
-Sí, pero igual tenés que saber…
-¿Saber qué?
El chico tomó aire. Era ahora o nunca.
-Escuchá, y escuchá atentamente. Te quiero. Y no me banco que te vuelvan loca esos cuatro tarados que sólo hablan inglés. Te quiero, y no me banco que te pierdas mi partido. Te quiero, y te necesito, pero quiero verte feliz, sí? Así que no voy a interferir y voy a esperar que te diviertas en China.- soltó Shishido de golpe, evitando su mirada, lo que era difícil porque ella era mucho más baja que él. se sonrojó mientras él hablaba, y no encontró palabras para expresar lo que le encantaban las palabras de él.
En los altavoces, llamaron al avión que debía tomar .
-…Está bien, entiendo.- soltó Shishido, malinterpretando el silencio de ella.- Sólo… pensalo, ¿sí? Si volvés, y no querés que vuelva a mencionar este tema, no pienso volver a hacerlo. Pero si querés otra cosa… Bueno, ya sabés.-
Antes de que pudiera decir algo más, más allá de que en realidad no podía, Shishido se agachó y le puso su gorra, ésa que adoraba y cuidaba como si fuera un ser vivo, en su cabezita morena. Y luego, aprovechando la corta distancia, posó sus labios sobre los de ella, besándola suavemente.
-Vamos a hablar cuando vuelvas.- le aseguró él, sonriendo de oreja a oreja.
Cuando se quiso dar cuenta de lo que sucedía, ya se encontraba sentada en su butaca y el avión había tomado vuelo. Eso no era lo que se esperaba de un fin de semana en China con su tía y con Panic! at the disco. En lo absoluto.
De pronto, se dio cuenta de que el recital había perdido parte del brillo. Ya no era lo mismo.
¡Maldita sea!
*-*-*-*-*
Shishido suspiró por décimo novena vez en los últimos cinco minutos. Estaban tan tarado que Oshitari estuvo a punto de perder la compostura y golpear con su raqueta hasta que recuperara el sentido. Pero no lo hizo, es Oshitari, qué esperan?
-Podés tranquilizarte de una buena vez? Ore-sama está contemplando la idea de sacarte del partido si seguís en Babia.- sentenció Atobe, frunciendo el ceño muy dignamente. Gakuto, por su parte, maquinaba bromas para molestar al chico de la gorra, bromas malvadas y odiosas que lo harían desternillarse de risa. No era él el que se había enamorado de una chica enamorada de una banda, así que estaba bien reírse.
Shishido volvió a suspirar, sacudiendo la cabeza y jugueteando con la raqueta en el suelo. Estaba tan ido, que hasta Kabaji se había dado cuenta y le había ofrecido un vaso de Gatorade cool blue no adulterada con vodka.
Sin embargo, mientras ellos prestaban atención dividida entre Shishido y la preparación de las canchas, Choutarou distinguió una cabeza morena entre el resto y sonrió.
-Shishido-senpai, no se preocupe. Vamos a ganar.- le aseguró, y Shishido le agradeció que no lo hostigara.
-Próximo partido, Dobles 1. Shishido/Ootori contra Marui/Jackal.- anunció el altavoz, y ambos se levantaron.
-Además, no quiere defraudar a su público.- rió Choutarou, indicándole con un gesto sutil de cabeza hacia la morenita que había distinguido antes, y sonrió al ver cómo se le iluminaba el rostro a Shishido.
-Estás muy relajado.- sentenció Ryou sonriendo, dirigiéndose al centro de la cancha.
*-*-*-*-*
suspiró por décimo novena vez en los últimos segundos. El partido acababa de terminar, y, gracias a quién fuere, Shishido había ganado. Y Choutarou también, claro. Pero eso era lo de menos. Ahora ella estaba parada frente a los vestuarios masculinos tratando de elegir un curso de acción, el correcto.
Ya era bastante haber vuelto de China tras estar allí apenas media hora, pero de todos modos o encontraba una elección correcta sobre QUE DEMONIOS hacer. Tomó aire cuando vio que las puertas se abrían, pero sólo salió un chico de Rikkai Dai.
-¿Qué estás haciendo ahí dentro, Ryou?- murmuró enfurruñada.
-Nada.- respondió el chico, pero no en su mente, ni siquiera desde dentro del vestuario, sino a su lado. Lo único que la salvó de ponerse a chillar fue el hecho de verlo y quedarse sin palabras.
-Yo… Yo….- dudó.
Maldijo mentalmente a toda la gente que pudo recordar, desde su maestra de jardín, hasta la veterinaria que le enseñaba caligrafía de pequeña, por no poder conjurar su poder de habla y mantenerlo activo mientras Ryou se veía tan condenadamente irresistible con el cabello empapado de sudor.
-Yo… tengo que… devolverte la… gorra.- logró articular , quitándose la gorra de la cabeza y tendiéndosela a él. Ryou rió al verla y negó con la cabeza.
-Es un regalo, -chan.
-¡Pero es…!- comenzó ella, pero él la interrumpió.
-Tuya. Es tuya.- asintió él con la cabeza.
sonrió finalmente, y Ryou le devolvió la sonrisa.
Pero eso, de alguna forma, no le resultó suficiente a ella. Pero tampoco podía encontrar las palabras para hacerle saber qué era lo que realmente quería. Nada parecía suficiente, ni bastante, ni demasiado. Todas las palabras que se le ocurrías eran… insulsas.
Así que hizo lo único que se le ocurrió posible para demostrarle su respuesta sin tener que hablar en lo absoluto.
Lo besó.
Ryou, completamente sorprendido, sólo atinó a pasarle los brazos por la cintura cuando ella se separaba sorprendida y asustada por no obtener respuesta.
-¿Eso es… es un …sí?- quiso saber Ryou, sonrojándose mientras hablaba. Ella rió y asintió.
-Sí. ¿Querés ser mi novio?- soltó. Reflejos lentos tenía Ryou…Prefirió arriesgarse antes que esperar a que él tuviera las agallas para pedírselo, y cuando él la apretó aún más fuerte contra su cuerpo y la besó (según Oshitari mismo, ‘le comió la boca’), sonrió feliz.
-Es un sí, por si necesitabas que te lo aclare.
*****************
ACLARACIONES MÍAS DE MÍ, LA VENGANZA
Dedicado con todo mi corazón a Dnizz, de verdad espero que no me ahorques cuando leas esto que sé no es para nada lo suficientemente bueno. Pero espero que te guste ^○^
~ Izzy