Saeki Koujirou quedó boquiabierto por unos instantes. Esto fue suficiente para cautivar la atención de sus compañeros de equipo, y hacerlos preocupar un poco. Fue entonces cuando el joven de cabellos teñidos se escondió tras la espalda de su amigo Kurobane Harukaze.

            –¿Sae-san? –inquirió el morocho con preocupación–. ¿Qué sucede, qué viste?

            –Es ella.

            Recibió varias miradas inquisitivas.

            –¿Ella? –Aoi Kentarou presionó.

            Saeki pausó por unos segundos –… es… una amiga de internet. No tiene que vernos, a ninguno de nosotros –apresuró preocupadamente.

            –Por favor, explica un poco más –pidió Kurobane.

            –La conocí por internet, y me pidió mi fotolog, y todo… pero la cuestión es que es insoportable, y…

            –¿Y…? –coreó Rokkaku. Aunque es imposible que toda la escuela hubiera estado escuchando, así que… sólo el equipo de tenis. Ehm. Sí.

            –Y está creída que luzco como Davide.

            Y el aludido arrugó sus cejas, sin siquiera molestarse en hacer un juego de palabras al respecto –¿Eh?

 

Internet Pal!

 

            –La cuestión es que cuando le pasé mi fotolog… es nuevo, y tengo sólo fotos del equipo. Entonces básicamente me preguntó si yo era el pelirrojo de una foto… y le dije que sí, pero no me esperaba que, ni bien supo que yo iba a Rokkaku, viniera a visitarme –Saeki le dedicó una sonrisa incómoda a la mirada fulminante de todos sus amigos–. No creo que haya mucho de qué preocuparse. De seguro se hartará y se irá si no te ve, Davide.

            El pelirrojo no dijo nada.

            –¿Sae-san, cómo se te ocurre algo así? –Kurobane largó un resoplido–. Si fuera que tú solo estás involucrado… ¡pero involucrar también a Davide…!

            –Me *involu*craron *involu*ntariamente.

            Y las cabezas de Saeki y de Kurobane se dieron vuelta para mirarlo.

            –¿Ves? –demostró el morocho, señalando a Davide con una mano–. ¡Sus chistes ya ni siquiera tienen sentido!

            –Bane-san, dudo que tengamos de qué preocuparnos –Saeki puso los ojos en blanco, como diciéndole a su amigo que se tomaba esto muy en serio–. Probablemente ni nos ve –

            –¡SAE-SAN~!

            –Oh, está aquí –el verdadero Koujirou miró a Hikaru en desasperación–. Davide, por favor, actúa siguiéndole el juego.

            –¿Pero qué –

            Acto seguido, el pelirrojo fue envuelto en un estrujante abrazo.

            –¡Saeki-kun, hola, hola! –saludó la joven entusiasmadamente, apartándose de él con una enorme sonrisa decorándole el rostro–. ¿Cómo estás?

            Amane abrió la boca para soltar algo inteligente, pero no cumplió su objetivo.

            –Ah…

 

*-*-*-*

 

            “Saeki-kun… ¡es tan apuesto~!”, pensó con alegría mientras caminaba con los titulares de Rokkaku. El verdadero Saeki le envió un mensaje de texto a Hikaru para explicarle que se supone que se encontrarían para tomar un helado por ahí, y que pronto, estaría solo con la joven. En vez de odiarlo por ser tan visiblemente egoísta como para no decirle la verdad a la chica en el momento en el que la vio, Davide consideró esta como una buena oportunidad para inventar nuevos chistes, pero… no, no debía. Debía actuar como Saeki. ¿Cómo actuaría Saeki?

            –Sae-san es todo lo que pensé que sería –declaró alegremente–. Pero, ne, ne, Sae-san, ¿decidiste a qué lugar iríamos?

            Todo esto superaba a Amane. Nunca había lidiado con chicas. No se figuró que su primera cita con una resultaría así.

            Aoi Kentarou miraba la situación sospechosamente. Este Saeki… ¿sería realmente tan idiota/egoísta, o tendría algo que ver con la C.O.I. …? No, no podía ser. Él era el asignado de la C.O.I. de Rokkaku. Además, probablemente Saeki era idiota y algo egoísta. Pero de seguro ni se había imaginado que la chica tendría… tantas ganas de verlo.

            Amane se llevó a por ahí, incapacitado del habla, pero habiendo manejado decirle por señas que podrían ir a tomarse un helado (cosa que de repente malinterpretó, pero supuso que como habían arreglado ir a una heladería, ahí irían. ¿Sae-san no era un violador, o sí?).

            Saeki resolvió que mejor sería explicarle todo esto al equipo. Y es que, en cuanto los dos se fueron, sintió todas las miradas posándose en su nuca bicolor.

            –Miren –comenzó Koujirou con una nerviosa sonrisa–, realmente no quise lograr esto, pero… ¡bueno, la chica sonaba tan tímida por la internet! Era entusiasta, y todo, pero muy tímida en varios aspectos –Saeki se asintió con la cabeza a sí mismo. No, esto no contentaba a sus compañeros de equipo–. Además, pensé que, Davide también es algo tímido con las chicas, por qué no hacerle un favor…

            –Si hay algo en lo que no pensaste, es en hacerle un favor a Davide –lo acusó Kurobane, el compañero de dobles del susodicho, viéndose algo molesto–. Además, hablaste con la chica. ¿Te piensas que es tonta, que no notará la diferencia entre Davide y tú?

            –… –Koujirou lo pensó varias veces–. Bueno… las personas siempre son distintas cuando las conoces en la vida real, ¿no?

            –¡Pero, Sae-san…! –protestó Harukaze, pateando el suelo–. ¡No voy a eso! ¡Ustedes deben de haber tenido sus conversaciones! Si -chan alguna vez hace alusión a ellas, ¿cómo es posible que Amane no caiga mal parado?

            Saeki entonces sacó su celular –Entonces lo “textearé” [1] a Davide diciéndole que si alguna vez tiene alguna duda sobre lo que dice -chan, que me lo diga de inmediato.

            –… es entretenido ver cómo intentarás solucionar esto ahora –remarcó Kurobane, ya no tan enojado, porque veía que Saeki iba a tener problemas y, honestamente, esto le serviría de lección suficiente. Quizá sufriría más así que con Kurobane enojado con él–, así que vamos a ver cómo te arreglas. Pero no te ayudaremos.

            –No necesito tu ayuda, mamá –escupió Saeki, ofendido–. Creo que todo resultará bien. -chan se hartará tarde o temprano.

            –¡No puedo creer que juegues con los sentimientos de una chica así! –ante este comentario de Harukaze, Saeki hizo una mueca, algo herido–. No está bien, Sae-san –agregó, un poco más suavemente–, sabes que no está bien.

            Koujirou no replicó, pese a que su equipo lo incitaba, con la mirada, a que lo hiciera.

            –Sae-chan –Aoi inquirió para rellenar el silencio–. ¿De veras tendremos que comenzar a decirte “Hikaru” mientras esté -chan cerca?

            –Claro que sí –afirmó Saeki decididamente–, a menos que quieran que ella me descubra. No se preocupen. Ustedes síganme el juego. Voy a resolver todo esto, se los prometo.

            El equipo (sans el verdadero Davide), suspiró, exhausto, decidiendo que no podían realmente estar irrevocablemente enfadados con Saeki, pese a que deberían estarlo.

 

*-*-*-*

 

            Una vez terminado su helado, Hikaru decidió tirar el cucurucho en un cesto de por ahí. lo frenó.

            –¿No te gusta? –inquirió la joven, y el pelinaranja agitó su cabeza–. Dámelo, entonces, a mí sí~ –y le arrebató el cucurucho de las manos.

            Una vez terminados los helados, siguieron caminando, aunque no en silencio. Bueno, sí por parte de Davide, pero no por parte de . Ésta última no quería parar de hablar por miedo a que la situación se pusiera incómoda. El primero, por su parte, no podía hablar. Lo único que se le ocurrían eran juegos de palabras para hacer, y Saeki le había especificado que no debería hacer este tipo de chistes si quería impersonarlo a la perfección.

            Pero lo inevitable tuvo que pasar. Al llegar a una máquina de refrescos sentada por allí en la calle, Davide se figuró que podría tomar algo, y…

            –¿Sabes cual es la gaseosa más oscura?

            dirigió sus ojos rápidamente hacia los de su “Sae-san” –Ehm… ¿la Coca-Cola? –replicó, algo extrañada por la pregunta.

            –No –dijo Davide mientras presionaba un botón para que saliera una botella–. Seve ná. Pfft.

            Silencio, en el que Hikaru comprendió que había metido la pata y … no comprendió nada.

            “Seve ná… ¿Seven Up? ¡Ah! ¡Se ve nada! ¡Oscuro! ¡Seven Up!”

            Después de comprender, largó una risita comprometida. No recordaba a Sae-san haciendo chistes tan patéticos… al revés, Sae-san era una persona muy, muy kakkoi [2]. ¡Esto no tenía sentido!

 

            Una hora y algo más tarde, proclamó que debía despedirse. Amane le preguntó si sería despedida a la luna. rió (otra vez algo por compromiso), y se hizo una nota mental de que Sae-san era más raro de lo que ella había imaginado mientras se alejaba.

 

*-*-*-*

 

Saeki – [Vamos Rokkaku!] dice:

-chan, hola! ^^

 

-chan dice:

sae-san! Konbanwaaaaaa ♥

 

Saeki – [Vamos Rokkaku!] dice:

cómo estás?

 

-chan dice:

bien, bien! ne, ne, ne, Sae-san, ¿te molestaría si voy a tu escuela mañana de nuevo~?  (*o*)

 

            Koujirou recibió un golpe de aire directo en el estómago.

 

Saeki – [Vamos Rokkaku!] dice:

claro, -chan. me encantaría (/^o^)/

 

            Dios bendiga al MSN y a la habilidad que éste nos otorga de poder decir lo que queramos sin sonar como que no queremos la cosa.

            Aún así, Saeki se sentía algo culpable. Esto no estaba bien. Y además de todo, dudaba con toda su alma que Davide pudiera actuar más como él. Después de todo, sus bromas las tenía incorporadas en el alma.

 

*-*-*-*

 

            “Ahí está”, pensó mientras miraba abobadamente la pantalla, “Sae-san volvió a ser kakkoi. Pero cuando salí con él, Sae-san era un…”, pensó por unos segundos qué podría llegar a describirlo, “Un… dajare otaku.” [3]

            A lo cual agitó su cabeza, intentando apartar el término “¡No, no puede ser así! ¡Cómo se me ocurre llamar a Sae-san un otaku! ¡Él es lo más kakkoi que hay!”

            Suspiró y cerró la conversación al desloguearse.

            Mañana sería otro dia.

 

*-*-*-*

 

            –¡SA~E~SAN~!

            A pesar de la desilusión que se había llevado la semana anterior, ahí estaba , como lo había estado ayer, anteayer, ante-anteayer, y como probablemente también lo estaría mañana. Aunque era amable con todo el equipo de Rokkaku, su atención se centraba en “Sae-san”, y solamente en Sae-san. Hablaba animadamente con Hikaru como si fuesen amigos de toda la vida.

            “Está bien, supongo”, decidió el verdadero de Saeki viendo que la situación progresaba y él estaba saliendo intacto de ella, “Pero aún así, ella está enamorada del chico equivocado. Lo que no puedo decifrar, es si está enamorada de la apariencia de Davide o de mi personalidad…”

            La voz de la joven interrumpió sus monólogos internos.

            –Sae-san, ¿no recuerdas? Te lo dije, te dije ayer – ojeó sospechosamente a Hikaru, y Saeki se desesperó: no le había dicho de eso–, deberíamos ir a ver esa nueva película, “Mío”. Debe de estar increíble, eso dijiste tú.

            –Ah, sí, esa –asintió Davide, salvando su pellejo y el de Koujirou simultáneamente–. Sí, de… beríamos.

            –¡Sae-san, ayer estabas tan entusiasmado por verla! – comenzó a presionar un poco más.

            –Lo estoy –declaró Hikaru–. Es que me volví “Mío”pe por verla. Pfft.

            “…”

            –¡Ah, ja, ja, ja, ja! –la risa de lo podría haber sonado más falsa ni aunque hubiera tratado. Saeki notó esto, alzando sus cejas, ya no tan enojado con Davide por no mantener su personalidad sino impresionado de que la joven realmente parecía no encontrarle sentido a las bromas–. Sae-san, ¡eres todo un bromista!

            –Sí, eso quería ser cuando crezca.

            frunció el ceño.

            –¿No ibas a intentar conseguir un trabajo a medio-tiempo como salvavidas antes de eso?

            Davide le echó una mirada desesperada a Saeki.

            –Sí, eso también, verás, casi todos en Rokkaku disfrutamos de ir a la playa cercana –Koujirou explicó, a falta de una mejor idea–. Por eso es que muchos de nosotros decidimos ir ahí a trabajar medio-tiempo para ganarnos el pan cuando seamos más adultos, antes de tener un actual trabajo.

            –Ah, claro. Gracias por aclararlo, Amane-kun –a le agradaba el tal “Hikaru”. Era bastante kakkoi, y tenía una forma de caminar muy confiada, y una linda sonrisa–. Jya, hoy me tengo que ir temprano. ¡Los veo luego, chicos! Sae-san, ¿conéctate, ne, ne?

            Saeki y Amane sonrieron al mismo tiempo –Claro.

            Por suerte, ya estaba demasiado lejos como para notar el grave error que había cometido su verdadero amigo cibernético.

 

*-*-*-*

 

-chan dice:

sae-san, sae-san. estás actuando raro últimamente L ¿te pasa algo?

 

            Cuando cinco minutos después Saeki abrió la ventana para ver que quería, se quedó mirando la pantalla, adolorido, por un buen rato. Kurobane tenía razón. No tenía derecho a jugar con los sentimientos de una chica así. Además, ella no era tan desagradable, ahora que lo pensaba…

 

Saeki – [Vamos Rokkaku!] dice:

humm, quizá, sí (U o U) pero me gustaría hablar contigo cara a cara. si nos encontramos ahora en el parque, te parece bien?

 

-chan dice:

Hai desu! Me parece perfecto (/ ^o^)/

 

            Era el momento de decirle la verdad.

 

*-*-*-*

 

            Saeki caminó casualmente hacia la joven, quien, obviamente esperando verlo a Hikaru, no había notado su presencia. Todavía estaba debatiendo si debía decirle ya que él era el verdadero Saeki, o si debería indagar en los sentimientos de la joven y ahí decírselo. En realidad, todo el tema de tener a una bonita chica chillando por Hikaru usando su nombre lo ponía algo celoso, y lo hacía sentir arrepentido. Ella sí era agradable, sólo que… bueno, quizá algo energética, pero no era mala…

            –Oi, -chan.

            La aludida levantó su cabeza para mirarlo, y se quedó un poco extrañada que era el amigo de Sae-san y no Sae-san en sí –Hola, Amane-kun. ¿Cómo te va?

            –Bien, aquí andaba, dando vueltas por el parque para respirar aire puro –Saeki se sentó en el banco donde estaba la chica, las voces en su cabeza habiendo decidido unánimemente que indagaría antes de decirle quién era en realidad–. ¿Qué hacías, sola, aquí?

            –Esperaba a Sae-san –admitió , su vista ahora fijándose en el suelo mientras se peinaba un poco el cabello con los dedos–. Él dijo que tenía algo importante para decirme. Estoy… algo preocupada, Amane-kun. No sé que puede llegar a estar ocupando su mente.

            Saeki mantuvo un aire casual –Ah, ya veo –inclinándose hacia adelante, sostuvo sus brazos con las rodillas–. Bueno, de seguro no es nada… terrible.

            –Sae-san ha estado actuando raro últimamente. Es casi como si… como si no fuera el Sae-san que conocí por internet. El Sae-san cibernético es muy kakkoi –se explicó , y a Koujirou casi se le escapa un sonrojo–, mientras que el Sae-san real es algo raro, introvertido y… y hace chistes muy malos… –sus ojos intentaron encontrar a los de “Hikaru” con desesperación–. Pero no le digas eso, Amane-kun.

            Saeki quedó sin saber qué decir, mirándola, intentando fingir una expresión desinteresada.

            –Es más… si pudiera hacerlo todo de nuevo, no sé si volvería a conocer a Sae-san… no sabiendo que actúa tan distinto en la vida real – dejó caer sus hombros con un suspiro, entristecida–. ¡Ni siquiera tienen los mismos modismos del habla!

            -chan –Saeki habló casi en un susurro–. Mira, yo…

            Acercándose de repente, la encerró en un beso. Ni bien sintió sus labios sobre los suyos, se apartó con una mano sobre el pecho del joven.

            –¿Amane-kun, qué…?

            –La verdad de la verdad –Saeki comenzó nerviosamente, volviendo a su lugar y luciendo todo arrepentido por lo que había sucedido–, ehm, eh… yo soy Saeki Koujirou.

            . . .

    –Ehm, ¿qué? –preguntó mecánicamente, esperando con toda el alma haber escuchado mal.

            Yo –reiteró Saeki–, yo soy la persona con la que estuviste hablando todo este tiempo.

            La expresión completamente confundida de la joven pedía a gritos que le explicaran qué pasaba.

            –No te dije mi verdadera apariencia porque… bueno, en la internet no se puede confiar en nadie –Saeki sentía que se hacía más chiquito con cada segundo que pasaba–. Y…

            –¿¡No te agradaba!? –inquirió con ojos llorosos, traduciendo las palabras de Saeki como un “no te dije quien era porque te consideraba molesta” –. ¿¡De verdad te caí mal, qué hice!?

            –¡No, no, nada que ver, todo lo contrario! –Koujirou se apresuró en negar, y la tomó del rostro para demostrar que era serio–. Yo nunca haría eso. Jamás. Nunca.

            –¿Jamás?

            –Jamás.

            Era evidente que necesitaba que le afirmaran la misma cosa varias veces, así que, cuando se vio dispuesta a seguir insistiendo que él no había querido conocerla en primer lugar, la silenció con otro beso. Después tendría que disculparse por besarla así como así, supuso Saeki, y sabía la forma perfecta de lograrlo: había un cine no muy lejos de allí.

 

~ Aori

[28/1/06]

Mi musa no quería volver, pero la obligué a trabajar. Mejor eso que dejar el sitio abandonado, ¿ne?

 

[1] – Como diría Miyu-chan, “arriba los neologismos”.

[2] – Copado, lindo, hermoso, cool.

[3] – Un obsesionado con los juegos de palabras. En japonés, la palabra “otaku” tiene una connotación muy despectiva y se usa para personas que no son nada cool, y están puramente obsesionados con algo.