cerró los ojos, apretó sus dientes y volteó el rostro. No iba a darle la satisfacción de verla llorar. Él la miró impertérrito, con los brazos cruzados, sus ojos ocultos detrás de los anteojos; se odiaba por hacerla sufrir así, y más todavía al saber que, en verdad, no tenía por qué hacerlo. A lo lejos, los demás se divertían en la playa, ajenos a la situación de la pareja.
Él abrió la boca para intentar explicarle la verdad, pero se contuvo. No tenía sentido que ella se enterara de todo, lo más probable era que no lo comprendiera. Tuvo que recurrir a todo su autocontrol para no abrazarla para que dejara de retener las lágrimas.
-Yo…- intentó hablar , pero las palabras se le atoraron en la garganta y no supo cómo seguir. Él continuó quieto, el único signo de que la escuchaba eran sus labios apretados en señal de disgusto.- Kite…-
-Terminó, .- replicó él con frialdad, porque era lo único que podía hacer para no demostrar lo que sentía.- Fue bueno mientras duró, sí. Pero terminó. Adiós.-
Kite Eishirou le dedicó una leve reverencia antes de darse vuelta y abandonar la playa. se quedó allí, sintiendo que el suelo se dividía debajo de ella, mientras dejaba salir las lágrimas amargas. Con una también amarga satisfacción, se alegró de poder aguantar hasta que él se hubiera ido.
“I DO BELIEVE IN ALIENS. I DO, I DO”
Everything’s Just Wonderful
El tren se deslizaba tranquilamente por entre los campos en un día cálido y soleado. En uno de sus compartimientos, algunos miembros del equipo de tenis de Shitenhouji Chuu viajaban con destino a Tokyo para presenciar las semifinales del Torneo Nacional.
-¿Vamos a quedarnos en un hotel?- preguntó uno de ellos en tono de burla, jugueteando con unos anillos plateados entrelazados con cintas rojas.
-Claaro que sí.- canturreó el chico a su lado sosteniendo sus anteojos en la punta de su nariz.- No nos vamos a quedar en la calle.-
-¿Podrían terminar con su acto? No estamos en un partido.- ordenó el capitán del equipo, entrando al compartimiento detrás de una chica de cabello rubio amarrado en un moño desordenado.
-Shira-kun, sigo pensando que no es una buena idea dejar a Kin-chan que venga solo mañana…- suspiró la chica.
-¡-chan!-exclamó el de anteojos, corriéndose para dejarle lugar entre él y su amigo. le sonrió y se sentó allí.
-Está a cargo de Gin, no te preocupes. Kenya y Chitose también van con ellos, no hay modo de que se pierda Kintarou.- la tranquilizó Shiraishi Kuranosuke.
-Sí lo hay, y, creéme, Kin-chan lo va a encontrar. Siempre lo hace.- suspiró la rubia.
-… Quizás deberías haberlo amenazado con tu mano envenenada.- rió Yuushi Hitouji, el que jugaba con los anillos.
-Ya saben lo que opino de eso.- sentenció recostándose sobre el respaldo.
-¿Lo preferís hiperactivo comiéndose todo lo que entra en su campo de visión?- quiso saber el de anteojos, Konijiki Koharu, abriendo sus ojos de tal modo que ella pudiera ver las venitas rojas a punto de estallar.
-KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA- chilló al verlo, alejándose de él con brusquedad. Koharu y Yuushi estallaron en carcajadas al ver su reacción.- ¡¡SACATE ESO!! NO ES GRACIOSO.-
-¡Claro que sí! Es más gracioso que cuando Kenya tuvo que limpiar el salón por castigo y tropezó con el balde lleno de espuma.- rió Yuushi, abrazándose el vientre de la risa. La chica le dirigió una mirada fulminante antes de darle un codazo enfadada cuando él se atragantó.
-¿Se “tropezó”? Más bien, lo tiraron.- espetó . Los aludidos estallaron en carcajadas ante el comentario, mientras Shiraishi se sentaba frente a ellos, dejando las latas de gaseosa que cargaba en sus brazos en el suelo.
-Hagamos una apuesta sobre Kintarou.- exclamó Yuushi de pronto.
-Es obvio que se va a perder, no tiene sentido apostar en contra.- suspiró , volviendo a acomodarse, y subiendo las piernas al asiento para abrazarse las rodillas.
-Lo difícil es saber dónde se va a perder.- agregó Hikaru Zaizen, sentado frente a ella y junto a Shiraishi.
-No se va a perder si está con Gin, ya se los dije.- insistió Shiraishi.- Si lo digo yo, que soy hermoso, perfecto y sexy, es así.-
-Siempre que viajamos va conmigo hasta la estación, así que puede perderse en el camino.- continuó , ignorando el comentario de Shiraishi.- O quizás se pierda dentro del tren, o en la estación.- Konijiki los miró alternativamente y negó con la cabeza.
-No era ése tipo de apuesta.- aseguró.
-La apuesta es sobre si se va a perder solo, o a quién se va a llevar con él.- dijeron Yuushi y Konijiki al unísono.
-Kintarou no se va a perder.- continuó insistiendo Shiraishi, reprimiendo el mohín de disgusto al darse cuenta de que lo ignoraban. Las teorías continuaron hasta que Osamu Watanabe, entrenador del equipo, se acercó a ellos desde el otro lado del vagón.
-No se puede dormir con ustedes así…- masculló rascándose la parte de atrás de la cabeza.- Kintarou sí se va a perder. Apuesto cien vueltas a las canchas del Torneo a que se pierde en Tokyo y con él se pierden Kenya y Chitose.-
-Osamu-kantoku…A veces me pregunto cómo fue que llegaste a ser el entrenador. ¿Es que entraste por acomodo o no había nadie más competente?- preguntó con curiosidad, al tiempo que Osamu sonreía ampliamente.
-Yo, cuando iba a Shitenhouji, era el mejor jugador de tenis. Y cuando pedí el trabajo, me lo dieron porque conocían mi modo de jugar.- replicó con orgullo en un tono que se parecía demasiado al de Shiraishi cuando presumía (a.k.a. todo el tiempo).
-Nadie niega que seas un buen jugador, pero… Sos una mala influencia para una niña como yo, y un niño encantador como Kintarou.- suspiró encogiéndose de hombros.
-¡Hey! ¿Por qué sólo para ustedes dos?- espetó Shiraishi.
-Porque todos ustedes ya están malinfluenciados. No tienen remedio.- repuso ella sonriendo. Shiraishi iba a responder, pero sonrió y asintió con la cabeza.
-Te concedo eso, hime.- sonrió.
El resto del viaje transcurrió tranquilamente, sin contar la show que hicieron Kaori y Yuushi en el vagón donde vendían las bebidas fingiendo que eran superhéroes venidos a menos que tenían que salvar a los viajantes de tomar el café mortal de “Mr. Coffill”, y finalmente llegaron a Tokyo.
se adelantó a los demás cuando comenzaron a dirigirse al hotel, porque no confiaba en el sentido de la ubicación de ninguno de ellos. O, mejor dicho, no confiaba en que no se fueran a detener con cualquier cosa que se le cruzara por el camino que llamara su interés (desde una tienda de manga, pasando por una chica en minifalda y un Bily Lomito, hasta una galería dark con petshops). Gracias al Olimpo, el hotel no estaba muy lejos de la estación de tren, y ella llegó en pocos minutos.
Shiraishi se había detenido en un ventanal espejado para arreglarse el pelo y la venda de su mano, Osamu se había quedado hablando con una promotora vestida con un jean para hacer matambre y un topcito, y la ba-couple se había quedado investigando un negocio de disfraces en busca de nuevas artimañas para sus partidos. Zaizen, por su parte, había entrado en un negocio “dark” y se había comprado un piercing nuevo. Por lo que la pobre tuvo que esperar cerca de media hora hasta que todos la alcanzaran.
-Finalmente.- exclamó enfadada cuando llegó Osamu.- Dame el nombre con el que nos registraste y yo voy a buscar las llaves.-
-Kasumi Ishida.- respondió él, sólo que no a , sino a Shiraishi que le había preguntado qué tal le había ido y si la chica quizás tuviera otra amiga. , sin notar la equivocación, se dio vuelta para ir al mostrador, pero antes se detuvo.
-Quédense acá, no se muevan y… NO rompan nada. ¿Entendido?- ordenó, y luego se alejó hacia el mostrador.- Hola. Nosotros reservamos dos habitaciones hará una semana…-
-¿Con qué nombre?- preguntó el hombre detrás del mostrador sin prestar mucha atención y sin levantar los ojos de la computadora.
-Kasumi Ishida.- respondió ella, esperando que el hombre tipeara el nombre en la computadora; cuando terminó, el hombre la miró.
-No hay ninguna reservación con ese nombre, señorita.- dijo con frialdad, mirándola de arriba abajo.
-¿No?- se sorprendió la rubia, pero pensando que sólo era un error del nombre insistió.- ¿Con Osamu Watanabe, Kuranosuke Shiraishi o ?-
-No, no hay ninguna reservación con esos nombres, señorita. Si quiere puedo…- negó el hombre, pero continuó insistiendo.
-No tiene que estar. ¿Cómo Shitenhouji? Vinimos para participar del Torneo Nacional de Tenis.- insistió, desesperándose.
-No hay ninguna escuela en los archivos, señorita.- él se compadeció al verla así, ignorando el desorden que un grupo de irrespetuosos (NA: quiénes serán?-.-) estaba armando en la puerta.- Puedo conseguirla una habitación, señorita. Es lo único que tenemos libre por el momento.-
-No, gracias. Somos varios…- Un sonido estrepitoso, como de cristal estrellándose contra el suelo, resonó a su espalda, y empezó a maldecir en voz alta.
-¡Hey! ¡Ustedes!- salió corriendo un guardia desde la esquina del Hall.
-Mm… Gracias, pero… Tengo que irme.- exclamó y salió corriendo antes de que la hiciera pagar a ella por el desastre que habían hecho sus compañeros.
Se los encontró a la vuelta del hotel, recuperándose de la carrera, y los fulminó uno por uno con la mirada.
-¿Osamu-kantoku, qué demonios pasó con las reservaciones?- preguntó, manteniendo una súbita dulce sonrisa que presagiaba horribles torturas.
-No lo sé.¿Qué pasó?- respondió él a su vez, haciéndose el desentendido.
-¡¿NO LAS HICISTE?!- chilló furiosa.
-¡Le dije a Hitouji que las hiciera!- exclamó él, señalando al aludido para librarse de la culpa.
-¡Yo se lo dije a Shiraishi!- se quejaron Hitouji y Koharu al unísono, señalando a Shiraishi.
-¡MENTIRA! ¡Se lo dijeron a Zaizen!- chilló el capitán, señalando al chico de cabello negro, que al sentir las miradas en él, replicó.
--sempai, no voy a responder por eso
-NO puedo entender cómo se te pudo olvidar hacer las reservaciones. Algo tan sencillo como eso…- bufó ella enfadada.- Me voy a buscar un hotel para mí. Au revoir.-
-¡-chan, no podés abandonarnos!- Yuushi y Koharu corrieron detrás de ella, y Shiraishi se acercó a ellos tranquilamente, seguido por Osamu y Zaizen.
-Oh, sí puedo…- sentenció ella molesta, pero al ver las expresiones de ambos, se detuvo.- Supongo que después la conciencia me mataría… Vamos a buscar un hotel, ¿sí?- La ba-couple sonrió de alegría y se adelantaron en el camino.
-Creo que lo mejor sería…- comenzó , pero una voz que venía de la esquina justo delante tapó el sonido de su voz.
-¡Lo juro por el gouya! ¡Los aliens van a atacar la Torre de Tokyo!
Shiraishi, que estaba a su lado, pudo sentir como la rubia se tensaba al oír el comentario al detenerse, y como apretaba los labios y los puños con fuerza. Segundos después, el chico que había hablado, de brillante melena rubia, seguido por un grupo de chicos, aparecieron en su campo de visión.
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Izzy
ACLARACIONES MÍAS DE MÍ
Para hacer más sencillo de entender, esta SR transcurre en un mundo alternativo. No exactamente, porque los hechos son más o menos como transcurren en la historia; lo de los equipos quedándose en hoteles lo inventé, porque me gustó la idea, Y, además, como me rehuso a creer que un pibe cualquiera de 13 o 14 años mida 20cm más que yo, acá los personajes están en Secundaria Alta (tengo una teoría sobre eso, y una muy sólida, al que le interese, conoce mi mail). Son los mismos hechos, pero en vez de suceder durante la secundaria baja, es durante la secundaria alta, oki doki?
El título del capítulo es de una canción de Lily Allen, y el título del SR lo saqué de la película de Peter Pan, con mis licencias de loca-suelta. (Influenciada por Rin! ¡Lo juro!)
GRACIAS a Aori-chan por revisarlo. ¡¡Te adoro!!