La misma nota aclaratoria de la pasada, si Fuji-kun esta fuera de su estado habitual xD pues discúlpenme, estamos mejorando. Para mayores quejas marque el número 01 800 quejas Aio y ;D le contestaré personalmente XD.
Por culpa de un ratón
-¡! -gritó su compañera de química a la joven que veía el partido de los regulares de la Seigaku. La muchacha giró para sonreír a su compañera.
-¿Pasa algo malo? -preguntó con una sonrisa, devolviendo la mirada hacia los jugadores.
-El sensei Yoshikazu me ha pedido que te recuerde que no olvides devolver los libros que sacaste -la joven resopló.
-¡Pero si siempre los entrego! -exclamó indignada.
-Si, pero no a tiempo, -chan -dijo la chica -¿Otra vez viendo a Fuji-senpai? -preguntó con una sonrisita maliciosa en los labios.
-¿Qué? ¡Claro que no! - contestó con las mejillas ligeramente sonrosadas.
-Bueno, tengo que ir a terminar mi trabajo. ¡No se te olvide entregar esos libros! -
sonrió, mientras despedía con una ademán a su compañera de clase. Volvió de nuevo a los muchachos que acababan de terminar. Sus ojos rápidamente se fijaron en un muchacho de cabellos castaños, una sonrisa que le daba ligeros escalofríos, pero que le encantaba.
Miro el reloj de su mano, era aún temprano para ir a la biblioteca a dejar los dichosos tomos de química, pero también tenía que terminar sus propias tareas. Suspiró mientras se encaminaba rumbo a su casillero y sacaba sus libros.
Mientras caminaba, sus pensamientos viajaron rápidamente a ese recuerdo en el parque. Ella tenía unos 8 años, estaba llorando por haber perdido su pelota y entonces un niño con una sonrisa se acercó a ella y le tendió la suya.
Sus labios se curvaron en una sonrisa, recordando con exactitud a Syusuke Fuji esa tarde, entregándole su propia pelota y jugando con ella, después no se habían vuelto a ver, hasta que ella había entrado a la escuela Seigaku y lo había visto en los pasillos de la misma.
Después de entregar los libros y salir rumbo a los casilleros para recoger sus últimas cosas, algo llamo su atención, la siempre cerrada bodega de almacenamiento estaba abierta, frunció ligeramente el ceño, pues sabía que rara vez la dejaban abierta y como toda alumna, se apresuró a cerrarla al no ver a nadie cerca. Una vez cerca se apresuro a introducirse al lugar y jalar la manija, pero algo capto su atención un pequeño roedor de ojos fieros la miraba y entonces soltó un chillido y su intento de escape se frustro cuando tropezó y perdió el equilibrio cerrando de golpe el lugar y cayendo al piso.
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sintió un pequeño golpeteo en sus mejillas, era un tacto suave y un olor que no sabía identificar se mezclaba con el olor del lugar, le ardían los ojos y la cabeza comenzaba a presentar un agudo dolor.
-¿Estas bien?- una voz masculina que estaba segura haber escuchado antes, le llamaba. O eso parecía porque su cerebro no estaba procesando absolutamente nada que el dolor, trato en vano abrir los ojos, pero le picaban.
-Auch -protestó un poco mientras esa misma voz murmuraba algo o le decía sabrá Kami-sama que cosas y palpaba su cabeza en donde el dolor parecía más agudo.
-Al menos sólo tienes un pequeño volcán- hubiese reído pero solo entreabrió los ojos viendo que todo estaba casi oscuro, veía una silueta a su lado.
-¿Quién eres? -preguntó abriendo por fin sus ojos, notando sólo la mencionada silueta y su mirada posada en ella. Tenía los ojos de un color muy claro, una luz le hizo cerrar los ojos y abrirlos lentamente. Su sorpresa casi la hizo caer de espaldas (pero gracias a Merlín ella ya lo estaba) la silueta, la voz y el tacto no eran de otro que no fuera el chico de sus más profundos sueños. -¡Fuji!- exclamó sintiendo que su cabeza en cualquier momento iba a estallar, el mencionado cerró sus ojos y sonrió.
Fuji se puso de pie y camino hacia la puerta que ella había cerrado, rápidamente su mirada se posó en todos los puntos de la destartalada bodega de la escuela, tratando de encontrar el brillo peligroso de aquel roedor que se había atrevido a asustarla y había provocado aquella situación. Ella se puso con la mayor rapidez posible de pie pero la advertencia de los ojos azules de Fuji la detuvieron.
-Mejor quédate ahí -su voz aunque seria la paralizó, de pronto podía apreciar de cerca lo que esa sonrisa siempre en su rostro le transmitía. Ella murmuró algo parecido a "que tonta soy" y el muchacho simplemente se giró para tratar de abrir la puerta, pero esta no cedió ni un milímetro.
-¿Crees que alguien se pregunte por nosotros?-inquirió ante el tercer intento en vano de Fuji de abrir la puerta, ella había escuchado que se le llamaba Tensai, por las bien calculadas jugadas y lo bueno que era jugando el tenis.
-No, lo sé -san -ella dio un respingo y lo vio fijamente, de pronto sus mejillas adquirieron una calidez que le sonrojó.
-Yo siento haber tenido ese espíritu de ayuda, Fuji-senpai -dijo con los hombros caídos -Debí mantenerme lejos de aquí -
-Yo también hubiera echo lo mismo -se sentó a su lado.
-¿También te hubieras asustado por un pobre roedor que te mira amenazadoramente y saltas rápidamente golpeándote? -el sonrió de manera distinta y la estremeció.
-Al menos no estás sola, debí haber dejado un letrero de que estaba aquí -
Y tal vez entonces no estarían ahí. Pero de pronto la idea de estar a su lado comenzaba a acelerarle el corazón, siempre lo había visto de lejos, jugar o platicar. Siempre era una espectadora de sus movimientos, tampoco era una acechadora, se sentía como conectada al tensai. Tal vez sonaba tonto, pero no podía negar que cuando lo veía con sus ojos azules o con los ojos cerrados su cerebro dejaba de pensar y su corazón se aceleraba a un ritmo alarmante.
-¿-san? -preguntó Fuji tocando su mejilla -¿Te sientes bien?- ella sonrió dulcemente y asintió.
-No sabía que supieras mi nombre Fuji-senpai- dijo tímidamente -Eres un año mayor que yo -el se inclinó y se recargo en la pared del lugar.
-Realmente me acuerdo de ti, -chan-la voz sedante y sus ojos abiertos viendo un punto en la habitación la estremecieron (si eso era posible) aún más de lo que ya se estremecía de sentirlo a solo unos micromilímetros de su cuerpo.
-Te refieres a que me has visto en la escuela -inquirió imitándolo.
-Algo así -contestó.
-¿Algo así? -preguntó sintiendo como la temperatura comenzaba a bajar, rogaba a todos los dioses que alguien se preguntará por alguno de ellos, pero no había mencionado a nadie que había ido a dejar los libros y no sabía porque el muchacho había estado ahí. Bueno tenía una idea.
-Te preocupa el motivo por el que estoy aquí -daba gracias al cielo que la poca luz que tenían no revelerá sus mejillas encendidas.
-Yo… -
-No le dije a nadie que venía, tenía que dejar unas cajas que tenía pendiente traer-
Suspiró y se abrazó ligeramente a sus rodillas. La poca luz que llega a filtrarse anunciaba que el sol pronto se ocultaría y que se quedarían encerrados probablemente toda la noche, la sola idea le provocó un escalofrío que fue sustituido por una calidez. El brazo de Fuji se había posado suavemente sobre su hombro y la había atraído hacia el delicadamente.
-Gracias -dijo dulcemente recargándose contra el hombro de Syusuke. En cualquier momento despertaría y se daría cuenta que tal vez esto solo era un sueño, el golpe que se había dado le causaba excelentes alucinaciones.
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-¡-chan!-exclamó la voz de Syusuke Fuji muy cerca de ella.
Ella abrió lentamente sus ojos, acostumbrándose a la luz del sol que se filtraba por toda la bodega y pudo ver con éxito que el lugar era demasiado pequeño y que un brillo en una esquina le indicaba que un par de ojos la miraba.
-¡Kya!-exclamó, señalando el lugar en donde los ojillos habían desaparecido.
-¡! ¿Estas bien?- ella dio un respingo y vio con nitidez que Fuji estaba frente a ella.
¿Fuji? Pero sí había sido un excelente sueño, una fantasía ó había sido real. ¿Había dormido abrazada a Syusuke en una bodega pequeña? Era tan inverosímil a menos claro que fuera una de esas historias donde la chica se queda con el chico y se besan al final ¿no? Debía poner los labios para que Syusuke por fin reclamará los suyos… al ver la mirada del tensai, supo que debía dejar de alucinar, porque le miraba como si estuviera enferma.
-Gomen, pensé que solo estaba soñando -el tensai abrió sus ojos azules y ella aún se sintió más enferma pues no auguraba nada bueno que Syusuke abriera sus ojos, sino era para calcular algo descabellado ó peor para decir algo.
-Encontré las llaves -
Kami-sama... sólo era eso. El muchacho le ofreció el brazo para que se apoyara en él. La puerta dio un rechinido cuando por fin Fuji la había abierto. El aire golpeó sus pulmones y la mareo.
-Te llevaré a la enfermería, necesitas algo para ese golpe -ella negó suavemente.
-Estoy muy bien, gracias. Creo que debería irme a casa. -
-¿Segura, -chan?-ella asintió.
El asintió y sonrió. De pronto su conversación nocturna se reprodujo en su mente y antes de alejarse del muchacho, lo miró.
-¡Syusuke-kun! -el muchacho la vio fijamente -¿Qué quisiste decir con eso de que te acordabas de mí?- el se acercó a ella, tanto que la respiración del tensai se mezclaba con la suya propia. Y las piernas le temblaron de pronto como si fueran de gelatina.
El rozó la palma de su mano contra su mejilla.
-Recuerdo a la niña que perdió una pelota y cuando entraste a Seigaku. Me alegre de que estuvieras aquí y lo más importante, gracias por siempre verme practicar-ella se sonrojó.
-Tú, te acuerdas de mi -suspiró.
-Sí- y sus labios le rozaron tímidamente los suyos -Siempre -y dejo de pensar cuando el proclamo su boca de una forma que la hizo temblar. Sonrió para sus adentros, después de todo al final del cuento la chica siempre obtenía el beso de un príncipe. Pero Syusuke era más que su príncipe.
Fin.
~Aiosami
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Gomen por esto que quedo algo romántico. O.o espero le agrade a la que me lo pidió, sino pues xD pídame otro y trataré de nuevo. (T^T)
Fuji: ^^ Es bueno siempre quedarse con la chica.
¬¬ Eres muy callado.
Fuji: ^_^ …
¬¬X esa sonrisa a mí me pone nerviosa... no me estremece.
Fuji: o_ó.