Era una noche nublada en Londres. En una cafetería, cerca de la universidad de Cambridge, dos jóvenes tomaban un café (y un tostado de yapa), ignorando al (patético) estudiante que estaba arrodillado en el piso, recitando palabras de amor para una de ellas.
- Este es el séptimo esta semana, .
- De hecho, , es el octavo. Ayer cuando te fuiste se me acercó uno de primero. Pero a ese le tomé cariño.
-¿Por qué?
-Porque fue el único que se dignó a aprendérselo en el idioma original y no lo dijo en un japonés malo… muy malo- dijo como si el otro joven no estuviera allí ridiculizándose por ella.Por fin se decidió a mirarlo- Listen, why on earth would you compare us to Romeo and Juliet? Don’t you know that the story has a tragic ending?
- But their love…- le respondió el joven, a quien llamaremos Chico X, tratando de convencerla.
-Yes, they were destined to love each other, and they ended up killing each other as well. Look, I don’t know you, so I can’t like you. And to be honest, I never will- se dio vuelta para habar con su amiga y “Chico X” se fue derrotado del establecimiento.
-Ouch, eso fue cruel.
-Cruel, pero necesario. Y ahora terminá tu café que ya son las 10 y hace frío.
Invierno…
No importa nada más, aquí jamás será invierno
Caminaban ese camino conocido, pues era el que hacían todos los días ya que ninguna tenía auto. Al principio no hablaron, pensaban en lo que acababa de pasar y empezaron a reír, divertidas por la situación. fue la primera en controlarse, con una mano en el estomago y respirando entrecortadamente.
-Es que todavía no entiendo por qué a todos se les ocurre recitar las palabras de Romeo para invitarme a salir. Digo, sería más sensato invitarme directamente, ¿no?
-Pero eso tampoco hubiera servido, ¿o me equivoco?- Le respondió su amiga con dejo de picardía.
-Ja ja. No es gracioso, . Ya lo hablamos.
-Sí, sí. Que la distancia, que los celos, que las piernas de las chicas. ¿Cuándo te vas a tragar tu orgullo y lo vas a llamar?
-¿Y decirle que?
-Que lo amas, que querés que te bese y te abrace- le decía haciendo mímicas exagerada que llamaban la atención y causaban la risa de varias personas que pasaban por ahí- y que querés que sea tu hombre, tu macho, tu esposo y el padre de tus hijos y el… el… el abuelo de tus nietos- terminó causando sus carajadas nuevamente.
-Estás completamente loca. Pero todavía no entiendo ¿Qué les hace pensar que diciendo las líneas de Romeo y Julieta pueden conquistarme?
-Será tal vez porque el profesor de literatura te eligió para sustituirlo en las clases sobre Shakespeare. Y seguro también influye el hecho de que cuando hablabas de Romeo & Julieta o te ponías a llorar o mirabas el techo y suspirabas.
-Sí, puede ser- estaban llegando, solo tenía que dar vuelta a la esquina y caminar unos pasos y llegarían al edificio donde vivían. Reían de las ocurrencias de los jóvenes enamorados, pero paró de repente. la miró confundida y vio que tenía su vista fija en un punto, siguió su mirada y vio algo que la dejó pasmada.
Doki doki Hacía su corazón, aunque nunca nadie lo sabría. Doki doki sentía, aunque nunca lo diría. Escuchaba la voz de su amiga, tratando de despertarla de su nirvana. Le decía algo de irse a buscar a unos amigos, pero lo único que le interesaba era la imagen que se presentaba frente a ella. Oshitari estaba sentado en el piso, recostado sobre la puerta de entrada de su edificio. Tenía los anteojos en las manos; al parecer, estaba dormido. Recién ahí se despertó de su quien-sabe-que y se dio cuenta que se había ido. Sin saber bien que hacer, se acercó. Pensó en despertarlo, pero no veía tan tranquilo. Optó por sentarse a su lado y esperar.
Mientras esperaba lo escuchó murmurar algo sobre helado de chocolate y polleras color verde oliva, y se le ocurrió probar algo que le había contado un amigo. Lentamente se inclinó y le susurró al oído.
-¿Tu nombre es Oshitari Yuushi?
-Sí- contestó este todavía dormido. Ella se rió por lo bajo. Su amigo le había contado, que si a una persona dormida le hacés preguntas (fáciles en lo posible); dependiendo de cuán dormida esté, puede llegar a contestarte inconscientemente.
- ¿Tenés 19 años?
-Sí.
-¿Alguna vez te vestiste de mujer?
-Sí- esta vez tuvo que hacer un gran esfuerzo para no reír muy fuerte. Pero de repente se puso seria.
-¿Alguna vez quisiste ser como Atobe?
-Sí.
-¿Miraste las piernas de alguna chica hoy?
-Sí- iba a golpearlo. Iba a golpearlo.
-¿Era una chica inglesa?
-No.
Se estaba cansada de este juego. ¡Ese pervertido! En cuanto despertara lo iba a…
No se había dado cuenta, pero el jovencito en cuestión había despertado cuando ella empezó a susurrarle. Y cuando vio que ella estaba a punto de saltarle en cima, y no precisamente de una forma amorosa, decidió calmarla de la mejor forma que uno puede calmar a alguien que nos gusta: besándola. Y ella, por supuesto, lo cacheteó. ¿Eh? ¿LO CACHETEÓ? Si, eso dije, lo cacheteó. Yuushi no salía de su asombro.
-¿Por qué fue eso? ¿Puedo saber?
-Por andar mirando las piernas de las chicas. Pervertido.
-Pero me malinterpretaste- dijo él con una sonrisa, mientras se ponía sus anteojos y sacaba algo de su bolsillo. Una foto. La foto que Gakuto había sacado de ellos en la casa de Atobe (la del capitulo 3)- Estaba mirando las piernas de esta hermosa chica japonesa. Ahora si me lo permite, estoy tratando de besarla- y procedió a besarla de nuevo, salvo que esta vez ella si respondió.
Luego de un rato, digamos 10 o 15 minutos de estar besándose, le sugirió que subieran a tomar un café, ya que a fuera hacía mucho frío. Y el, por supuesto, aceptó. El departamento no era muy grande, pero estaba decorado de una forma acogedora. Cualquiera que viera ese departamento dudaría que un pariente de Keigo, un integrante de la familia Atobe, vivía ahí. No había muchos lujos, pero se sentía más cómodo ahí que en la mansión de su ex-buchou. dejó una taza para cada uno en la mesa y se sentó en frente de Oshitari.
-Así que, Atobe. ¿Todavía hacés patinaje?
-¿Cómo pensás que pago la universidad? Dejé las competencias; ahora les doy clase de patinaje a unas nenas, todos los sábados y domingos. Y además los miércoles enseño gratis en una fundación.
-Así que, salvando al mundo un niño patinador a la vez.
-Sí, sí. Búrlate. Pero no llores cuando no acepte besarte-hubo un silencio- Por cierto, ¿Cuándo vuelves a Japón?
-¿Ansiosa por deshacerte de mi?
-No, no es eso. Es que quiero saber cuántos días voy a faltar a clases- le respondió con una gran sonrisa en su rostro, que podría confundirse con alegría por estar con un ser amado. Pero en realidad era alegría por poder dormir hasta tarde.
-Bueno, por eso no vas a tener que preocuparte. No vas a tener que faltar ni un día- Sonrió ante la expresión de sorpresa de - Vengo para quedarme. Voy a estudiar en tu universidad.
-¿Qué? Pero, ¿c-co-cómo…?
-Hice los primeros dos años en Tokio Daigaku* y conseguí que me aceptaran en un programa de intercambios. Así que voy a terminar la carrera acá, en Londres. ¿Qué?- lo miraba como si estuviera hablando sobre operaciones a corazón abierto. Oshitari se levantó de su asiento, rodeó la mesa, levantó a la joven y la abrazó. Una acción un poco rara de su parte, pero solo la abrazó- Me voy a quedar, ¿no vas a decir nada?
-No. ¿Qué más queda por decir?- puso sus brazos en su cuello y apoyó su cabeza en su pecho. Sus respiraciones estaban sincronizadas, parecían una. Pasaron así unos 5, 10 minutos y luego se separaron. Ambos sonreían, y ambos sabían lo que iba a pasar. Empezaron a besarse de nuevo, al principio con tranquilidad, como si quisieran gravar en sus memorias los labios del otro; y luego con desesperación, ahí las manos no se quedaron quietas, pero nunca dejaron de ser respetuosas.
El calor empezaba a afectarlos por lo que prosiguieron a quitarse los abrigos. Claro, sin dejar de besarse. Empezaron a moverse, aunque como no querían separarse les resultaba difícil caminar. El avanzaba y ella retrocedía, pero el no conocía el departamento así que casi entran en el baño. Entonces ella tomó el mando, moviéndose de una forma “poco digna de una dama” y haciéndolo retroceder hasta encontrar la puerta de su cuarto. Todavía se besaban, con pequeños intervalos para respirar y con dificultad abrieron la puerta. Una vez dentro, en la oscuridad de la habitación siguieron con lo que estaban haciendo.
Labios, piel y suspiros.
Amy~chan
Un ruido al lado de la cama lo despertó, lo cual hizo que se molestara. Le gustaba lo que estaba soñando; implicaba a y crema Chantilly**. Con pereza se sentó apoyando los codos e la cama, haciendo que la sábana que lo cubría cayera hasta dejar descubierto su torso. La figura culpable del ruido estaba parada, poniéndose lo que apenas podía distinguir como su camisa. El joven se levantó, sosteniendo la sábana alrededor de su cintura y acarició el cuello de la chica de forma sensual. respondió con un ronroneo. Se quedaron así por unos segundos y luego ella termino de abrocharse la camisa y se dio vuelta. Definitivamente esa era SU camisa, “y qué bien que le queda” pensó Oshitari.
-¿Puedo preguntar algo?- , quien intentaba peinarse el pelo, asintió- ¿De dónde viene esa costumbre de ustedes las mujeres de ponerse nuestra camisa luego del sexo?
-Mmh, buena pregunta. No sé, supongo que alguna lo vio en una película y le pareció romántico. Si querés me la saco.
-No hace falta, aunque definitivamente prefiero cuando estás sin ella.
-Si, bueno, pero Yuushi-kun, no puedo salir de la habitación desnuda porque trajo unos amigos a casa- dijo camino a la puerta y luego salió de la habitación. A Oshitari le tomó unos segundo procesar lo que acaba de decir , se levantó de golpe, en tiempo record se puso el pantalón y salió a buscarla. ¿Estaba loca? traía unos amigos y ¿ella salía mostrando sus piernas?
Y al desconfiar estaba en lo correcto, cuando llegó a la sala, donde había dos chicas (una de ellas era ) y tres chicos senados en los sillones, estaba lo más tranquila hablando, sin darse cuenta de que los chicos no miraban precisamente su cara. Enojado, Oshitari se acercó a ella, la abrazó por atrás y les mando una mirada de mirá-a-mi-novia-y-te-mato.
Casi en un susurro, el peli-azul le dijo al oído- ¿Se puede saber para qué saliste de la habitación?
sonrió- Porque tenía sed. Estaba yendo a buscar agua a la cocina.
-Bien, yo la busco, vos esperame en tu cuarto.
-Pero, ¿por qu- Oshitari la cayó usando su (MUY) efectiva forma, e hizo olvida a que había invitados en la casa- Está bien. Chau chicos, un gusto conocerlos- y se fue caminando tranquilamente, dándole una mirada a Oshitari de “no tardes”. Este se disculpó y fue a la cocina. Dos minutos más tarde salía de ella con una sonrisa entre maliciosa y pervertida. Entró al cuarto, cerró la puerta tras él. lo miró confundida.
-¿Dónde está mi agua?
-Encontré algo mucho más interesante- le dijo mostrándole un tubo que en la etiqueta decía “crema chantilly” y luego se le tiró encima. En pocos minutos lo único que tapaba a era la crema, la cual no tampoco duraría mucho.
Owari.
Notas:
* Tokio Daigaku es una universidad de Japón, obviamente está es la ciudad de Tokio.
**Crema con azúcar batida