Pudo dormir tranquilamente hasta las
Invierno
Tras la puerta, ese
universo de infinita paz
Sacando esa idea de la cabeza se levantó, se acercó a la puerta y la abrió para
encontrarse con la imagen de saliendo furtivamente de la habitación de al
lado (al parecer su habitación) descalza, con unos pantalones largos y…
Y la parte de arriba de una bikini negra.
¿En qué pensaba la chica esa al salir vestida así a las 2 de la mañana?
Con la decisión de seguirla ya tomada, entró de nuevo en la habitación para
cambiar lo único que levaba, su ropa interior con estampado de pelotitas de
tenis, por una bermuda y nada más. No tenía tiempo, así que decidió que ir con
la mitad de su escultural cuerpo al aire no sería problema.
Así, casi como su madre lo trajo al mundo, la perseguía por los pasillos de la
casa, hasta llegar a la súper-híper-mega-grande cocina. Escondido atrás de la
puerta pudo ver que la joven llenaba un vaso con leche, al lado de la heladera,
agarraba unas masitas y se sentaba en la mesada dándole la espalda.
-¿Qué hace despierta a esta hora?
-¡WA!- la chica saltó y se puso en perfecta posición de defensa de karate- Ah,
Oshitari-san- susurró mas tranquila, cuando vio quien era y tratando de no
distraerse por la falta de remera del chico- Casi me mata de un infarto.
-Parecía bastante preparada para romperme la cara- *sonrojo*- Atobe-san,
¿Qué hace despierta a las 2 de la mañana?
-Son las 5 y media en Canadá- se defendió, sentada de nuevo junto a Oshitari.
Tras la mirada cuestionante de este le dijo- Es el cambio de horarios.
-¿Cambio de horarios? Tengo entendido que usted viaja mucho. Es raro que eso le
afecte, sin intención de ofenderla.
-No, no lo entiende. Lo digo en un sentido más literal- rió divertida al ver la
cara de confusión del chico- Olvidé cambiar la hora de mi teléfono y Canadá
decidió que ya es hora de que me levante a entrenar.
-¿Qué es lo qu…?- se vio interrumpido por Kabaji que entraba en la cocina.
-…
-Kabaji, ¿Por qué la cara de preocupación?- Oshitari se preguntó como veía
preocupación en la cara de nada de kabaji. se acercó al golem y este
habló. Yuushi no lo podía creer: Kabaji y hablaron largo y tendido (10
minutos) y luego el “chico” se fue.
-Estaba preocupado porque Atobe le dijo que me cuidara y que me acompañara y el
pobre se asustó con mi grito- WOW: Atobe renunciando a su esclavo personal,
¿quién lo creería?
- Te cuida mucho, ¿na?
-Sí, a veces demasiado- silencio incómodo- Bueno, yo ya no voy a dormir, ¿querés
ir conmigo a la pileta?
-¿Hay una pileta?- y a esto, asintió- Claro, es la casa de un atobe, ¿no?
-¡Ey! Para tu información no todos los Atobes somos así. Yo estoy ahorrando para
comprarme un departamento.
-Perdón. Me corrijo, es la casa de un Atobe Keigo.
-Jaja, estás perdonado.- ¿Cuándo habían empezado a tutearse?
No sé, pero ya habían llegado a la pileta.
se empezó a sacar el pantalón. Oshitari se empezó a poner rojo
como un buzón de correo en casa de granjero estadounidense. se acercó al
borde de la pileta. Oshitari no hizo absolutamente nada.
-¿No te gusta nadar?- le preguntó con voz “inocente”
-No, no es eso. Es que no traje malla- le explicó acercándose a ella. GRAVE
ERROR.
-No es problema.- *sonrisa maliciosa*- Espero que tengas una bermuda de
repuesto.
-¿Eh?- pero al segundo entendió lo que quiso decir cuando esta lo tomó
del brazo y del cuello y, literalmente, se dejó caer en la pileta, arrastrándolo
con ella. Se quedaron mirándose abajo del agua por entre las burbujas; al verse
a los ojos, con sus respectivos cabellos moviéndose lentamente tapándose sus
respectivas caras, sonrieron y cuando el aire se les acabó subieron a la
superficie; volvieron quedarse mirándose hasta que Oshitari sonrió y bromeó.
-No me diste tiempo de responder si tenía o no bermuda de repuesto.
-No era precisamente una pregunta, sólo dije que esperaba que tuvieras una, y no
me siento para nada culpable.
Recién en ese momento repararon en la habitación en donde estaban. Una
habitación grande con paredes de azulejos y un enorme ventanal por el cual se
veían las estrellas y la luna casi llena.
Oshitari bajó la vista para ver como los ojos de brillaban. No
sabía si era la luz que emitían los astros o simplemente un brillo propio, pero
eso no le importó demasiado. No pudo contenerse, se acercó a ella, la tomó por
la cintura y la besó. Un beso tierno y corto que la dejó muy sorprendida, y que
los dejó a los dos muy sonrojados. Su respiración era muy agitada y sólo había
sido un beso de unos segundos.
-Pe…perdón, yo…- Oshitari no sabía que decir, la carne es débil.
- N…no importa, pero Keigo-kun es muy sobreprotector. Esto es lo que vamos a
hacer: yo no le digo nada, si vos no le decís a mi madre que me viste comiendo
masitas, es capaz de encerrarme para que no vuelva a comer hasta que las baje-
lo tranquilizó, ya que lo decía con una sonrisa.
-¿Tanto así?
-Ajá.
-Así que… ¿tu último viaje fue Canadá?
-Ajá, tuve una competencia. Así que me tenía que levantar muy temprano para
practicar. Era difícil, pero no hay nada más efectivo que una grabación de Keigo
cantando para usar de alarma.
-Entonces lo que escuché sí era Atobe. ¿Cómo hiciste que Atobe cantara?
-Ser pariente de Keigo tiene sus ventajas. Los viajes al Caribe y el hecho de
vivir en la misma casa durante esos viajes. Te da la oportunidad de grabarlo
cuando está en la ducha- De nuevo se escucharon carcajadas en la pileta, y así
fue durante horas y horas.
Ahora estaba acostado de nuevo en su habitación, completamente seco, a excepción
de su cabello que se pegaba a su rostro y mojaba la almohada. Había intentado
dormir una vez cambiado, pero sabía que no iba a poder dormir ya que estaría
pensando en lo que había pasado en la pileta. De todas formas, ¿Cuál era el
sentido de dormirse, si en 2 horas y medía tendría que levantarse a almorzar?
“Dios, son las 10” había dicho . “Mm sí, estuvimos hablando 8 horas,
deberíamos dormir. Podemos saltearnos el almuerzo” había respondido Oshitari.
Entonces la chica había puesto una cara de inocencia, para luego acercarse a
Oshitari, apoyar el dedo índice en el, debo remarcar, desnudo pecho del chico y
decirle en voz infantil “Vas a tener que levantarte a almorzar y decirles que no
me sentía muy bien y que por eso no voy a ir” “¿Por qué?” “Porque sería muy
sospechoso que los dos nos quedáramos dormidos. Y además dormimos en cuartos
continuos” le había explicado la chica dibujando círculos con el dedo, cosa que
hubiera sido muy excitante si ella no hubiera hablado como una nena de 5 años. Y
al final, como todo hombre heterosexual hubiera hecho, había aceptado. Dormiría
2 horas y luego se levantaría para almorzar a la 1 con sus amigos y familias.
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OK. Viniendo de Atobe, no le sorprendía. ¿Quieren saber qué hizo el buchou de
Hyotei con el patio de atrás? Hizo una pista de patinaje tamaño olímpico,
incluso más grande, con barandales incluidos, como los de las pistas que se ven
en las competencias de patinaje en ESPN.
Sabía que su primo nunca escatimaba en gastos, pero esta vez se había excedido…y
le encantaba. Estaba casi segura de que lo había hecho por ella y por eso le
daría un regalo de cumpleaños. bajó las escaleras que daban al patio con
tanta seguridad, que uno pensaría que estaba en su casa. Vestía una tapado negro
que la cubría hasta un poco arriba de la pantorrilla, por lo que no se veía lo
que llevaba abajo y un bolso de mediano tamaño en la mano. Vio que Atobe estaba
con Kabaji (Oh, sorpresa) y con los chicos del equipo; Atobe sonrió al verla y
ella se acercó para ver a un, no tan contento, Oshitari que cambió su expresión
al verla con la nariz y sus mejillas rojas por el frío. Llegó, los miró, miró a
Keigo y se le abalanzó.
-Feliz cumpleaños, primito. Te extrañé mucho.
-Ore-sama también, menina*, Ore-sama también- él estaba correspondiendo
el abrazo y vieron a Atobe sonreír con sincera alegría, no arrogancia.
-¿Menina? Keigo, extrañaba que me llamaras así. Dejaste de hacerlo cuando
entraste a esa escuela-y en un susurro le dijo- y también empezaste a referirte
a vos mismo como “Ore-sama”
- Bueno, bueno. Ore-sama se pregunta, ¿Por qué te levantaste a las 4 de
la tarde?
-¿No les dijo Oshitari-san? No me sentía muy bien- Recién ahí reparó en
que todos la miraban interesados. Sonrió a Oshitari, se dio vuelta
misteriosamente y se acercó al joven que en ese momento se encargaba de la
música; le entregó un CD y volvió hacia ellos- Bueno, chicos. Supongo que se
preguntan en qué tipo de competencia estuve en Viena- asentimiento general-
Bueno, mi regalo a Keigo lo implica, así ya lo verán.
Volteó de nuevo y le gritó a los que estaban en la pista que la
despejaran; y como una digna Atobe sus órdenes fueron cumplidas. Ella se sentó
en un banco que estaba pegado a la pista y puso su bolso sobre sus piernas abrió
el cierre y sacó unos patines blancos un poco gastados por el uso. Los apoyó en
el piso y en segundos cambió sus botas
Gucci nuevas por estos. se paró, se acercó a la entrada de la pista
de hielo, entró y por último cerró la puerta.
-Keigo, iba a guardar esta rutina para la competencia en Praga, pero practicarla
con las excusa de tu cumpleaños - y con eso empezó a desabrochar el largo
tapado.
Mientras tanto…
-Atobe, ¿-san hace patinaje artístico profesionalmente?- preguntó
Oshitari
-Si, ¿Por qué tan sorprendidos? El talento está en la sangre de los
Atobes. Si no me creen miren a Ore-sama y a su maravilloso tenis.
Hubo una sorpresa general, seguida por un silencio extraño. Pero Gakuto rompió
ese silencio- Y… ¿Es buena?
-Usu
Con esto la atención volvió a , quien ahora estaba en el centro de
la pista; y ahora que el tapado descansaba junto con las botas, se podía ver que
llevaba un vestido blanco hasta antes de las rodillas (lo que hizo notas a
oshitari las hermosas piernas que poseía), con seda en las mangas y piedritas
plateadas por toda la parte de adelante formando dibujos imposibles de
distinguir desde tan lejos. La música empezó tranquila y levantó la mano
derecha lentamente hasta quedar en una posición que Oshitari consideró
angelical. Y ese fue el comienzo de una rutina hermosa y a la vez compleja con
vueltas y saltos que todo el mundo consideró perfectos. Y a medida que la música
se apagaba, la chica giraba más despacio hasta detenerse completamente quedando
en la posición inicial, con la mano derecha extendida hacia el cielo. Hubo
aplausos, chiflidos, más aplausos e incluso le arrojaron flores arrancadas del
patio. Pero lo que a ella le importaba era lo que pensaba Atobe.
Cuando se acercó a la puerta por la que había entrado pudo ver la enorme
sonrisa del buchou, pero por desgracia también pudo ver el seño fruncido de su
madre, que caminaba con decisión hacia ella. “Y ahí empezamos”, pensó mientras
se sentaba a cambiar los patines, ya con el tapado puesto. Su madre se veía
molesta, y lo estaba. Junto con su madre, Atobe, Kabaji y Oshitari se acercaron
y llegaron a escuchar lo que la mujer le reprochaba a su hija.
-, ¿Me podes explicar qué fue eso?
-Fue mi regalo para Keigo, porque no estuve para su cumpleaños.
- Y, ¿era necesario que le mostraras a todos tu nuevo rutina?- Oshitari
no entendía nada, no tenía sentido.
-Madre, no sea paranóica. Sólo es un regalo- se estaba empezando a
irritar.
-Bueno, de todas formas, no importa que lo haya visto todo el mundo
-¿Qué quiere decir?
-Que en cuanto volvamos a la ciudad, vamos a empezar a corregir todas las faltas
que pude ver mientras patinabas. Para empezar, doblás mucho las rodillas en la
preparación del axel** y cuando estas
girando tenés que juntar más las piernas… Ah, sí. Cuando hacés el
Triple loop** tenés que estirar más
la pierna izquierda en el aterrizaje- estaba por tener una ataque
nervioso, quiso hablar pero su madre la interrumpió- Y, por dios, no más
chocolate para vos, tenés que bajar unos kilos y…
-¡YA! Creo que yo, y también todos los presentes, entendimos cuan imperfecta
soy. Sabía que esto iba a pasar- se levantó de la silla y se dispuso a irse- Me
voy.
-¿A dónde vas?
-Por ahí, madre, por ahí.
-No lo voy a permitir.
Ahora si que estaba enojada- La quiero ver intentando detenerme- empezó a
caminar alejándose. Su madre iba a seguirla pero Atobe la detuvo, estaba muy
enojada y casi le gritaba que volviera. La chica no hizo caso, al contrario,
empezó a correr hacia los establos y Oshitari, por instinto, empezó a seguirla.
La alcanzó cuando la chica salía del establo montando una yegua blanca y esta le
dio una mirada seria. Él le dio a entender que iba a ir con ella, así que lo
dejó subir al caballo con ella e hizo andar a la yegua; luego la hizo galopar
ignorando los pedidos de su madre de que regresara: “Te podés lastimar y así no
podrás competir”; cosa que hizo que fuera más rápido.
Cabalgaron por, aproximadamente, 20 minutos; en un camino de tierra entre
los árboles llenos de nieve. Los dos se sentían bien así, en paz, solos con lo
pasos del caballo y los cantos de los pájaros. Él no sabía a donde iban, pero no
le importaba. Ella sí sabía, pero más le importaba con quien.
Amy~chan
-Mm, ¿te puedo hacer una pregunta?
-Si
-¿Cómo sabías que el de mi alarma era Keigo? ¿Cuándo lo escuchaste cantar?
-Fue en una de sus famosas fiestas. Se paró sobre la mesa y empezó a cantar “is
this love” de bob marley. Creo que
fue por causa del alcohol.
- ¿Atobe-kun tomando? En mi vida vi a Keigo borracho.
-No, no. Él no estaba borracho. Unos invitados que no sabían tomar le agregaron
algo no muy saludable a la torta de chocolate.
-¿A la torta?...Ahhhh… y… ¿No lo filmaron?
-Claro que si, después te lo paso por e-mail. Es un video de una hora.
*Menina: Palabra en portugués, sería algo aspa como niña. “Ore-sama también,
niña. Ore-sama también.”
** Axel y loop: saltos del patinaje artístico. www.freehomepages.com/ninotchka26b/patinaje.html