Nieve… nieve por todos
lados. El lugar era hermoso, pero todavía no entendía como Atobe Keigo había
conseguido traer a toda su familia (incluso la que vivía en Inglaterra), cosa
que su madre agradeció, ni tampoco entendía por qué.
Invierno
Se cae el cielo, y qué más da
-A ver… Atobe, ¿me
explicás de nuevo por qué estamos en tu quinta, a kilómetros de Tokio, con la
familia de todos los integrantes del equipo titular de tenis, festejando tu
cumpleaños; el cual, por cierto, fue en octubre?
-Claro, Oshitari-kun-
Kami! Como odiaba que lo llamara así- Como ustedes (equipo de tenis) no
estuvieron para navidad, y en dos días será años nuevo…y puesto que mi fiesta de
cumpleaños no estuvo a la altura de la magnificencia de Ore-sama, entonces
mañana festejaremos los 17 años en los que ore-sama regaló su presencia al mundo
y pasado mañana, año nuevo.
- Demo, Atobe, ¿no habías
mandado a traer un chef desde Francia?, y, ¿las odaliscas no eran de Egipto? Y…
Chotarou, ¿qué más?
- Los acróbatas-
respondió el chico peli-plateado a su sempai que llevaba su típica gorra puesta.
-Gracias, Chotarou, los
acróbatas… ¿No eran de China?- terminó Shishido mirando a sus otros compañeros,
quienes no prestaban atención. Con excepción de Jirou, quien no podía prestar
atención pues se había quedado dormido en la escalera de la entrada de la
maravillosamente grande finca llamada “Ore-sama no bigi”- ¿Algo más?
-Es que ore-sama quiere
la perfección y algo faltaba. ¿Na, Kabaji?
-Usu.
-Pero había de todo, ya
lo dije- se quejó Shishido.
Atobe iba a hablar, pero
una voz lo interrumpió- De hecho olvidaste los elefantes africanos- dijo una
chica bastante bonita, observó Oshitari (y también Jirou que había sido
despertado por un sirviente), que se acercaba- El problema es que Keigo-kun
quiere la perfección y algo faltaba. ¿Na, Kabaji?- imitando al “cumpleañero” .
-Usu.
-¡Kabaji!- se quejó
Atobe, tras escuchar la risa de sus compañeros y algunos colados… quiero decir
invitados que andaban por ahí.
-Ya se lo que faltaba-
prosiguió la chica- Ore-sama no estaba ahí con Keigo-kun, ¿ne? Atobe.
-Usu- respondió
instintivamente el chico- digo no.
-Tarde…Pero, admítelo
Keigo, fue por eso.
Todos miraban expectantes
a Atobe. Querían saber quién era esa misteriosa chica y que relación mantenía
con él.
-Bueno…-Todos levantaron
sus orejas- la verdad es que…-todos se acercaron lo más que pudieron- que es
verdad. Ore-sama quería contar con la presencia de todos pero la señorita, aquí
presente, estaba ocupada con sus competencias en Viena. Como si fuera más
importante que ver y saludar a ore-sama en su cumpleaños. - todos se quedaron
boca abiertos, pero lo siguiente los sorprendió más.
-No cambias más, ¿no,
Keigo? Perdón por no haber estado, ¿está bien?- lo miró con ojos de perrito- No
me vas a presentar a todos estos guapos jóvenes (pensamiento: “con increíbles
cuerpos”) los cuales, supongo, son tus compañeros de tenis.
-¿Ah? Oh, si. Ella es
Atobe , mi prima. Ellos…ore-sama no va a gastar su tiempo presentándolos.
Háganlo ustedes. Kabaji, a vos ya te conoce así que vamos, tengo que saludar
personas.
Y así se fue, dejando a
su queridísima prima con sus compañeros de equipo.
Chotarou, siendo el más
educado empezó - Yo soy Chotarou Ootori. Mucho gusto.
-Shishido Ryou desu-
mirando a otro lado.
-Mukahi Gakuto. ¡Motto
tonde misou!- sonrió.
-…
-Zzzz
-Quieren decir que ellos
son Hiyoshi Wakashi y Akutagawa Jirou- le explicó Chotarou.
-…- No, no es Hiyoshi, es
Oshitari, quién recibió un codazo por parte de Gakuto- Oshitari Yuushi desu,
yoroshiku.
-Yo soy Atobe ,
hajimemashite- dijo esta haciendo una pequeña reverencia.
.
..
…
Silencio… Nadie decía
nada, pero alguien (Gakuto) notó que alguien (Oshitari) estaba observando
demasiado a alguien () así que se
propuso dejarlos solos.
-Bueno, yo me tengo que
ir a… a… a poner a lavar mi celular en el lavarropas. Vamos Hiyoshi.
Y se fueron. Obviamente
Chotarou no había entendido, pero Shishido sí.
-Chotarou, vamos, quiero
jugar un partido de tenis antes de la comida.
-Hai. Espero que nos
encontremos luego, Atobe-san, adiós.
Y sólo quedaron Oshitari
y (y Jirou por ahí).
La primera en hablar fue
la chica- Bien, sé que usted no es el que duerme constantemente.
-¿Cómo?
-Porque Akutagawa-san se
acaba de quedar dormido ahí- señaló al nombrado, quien tenía la espalda apoyada
en un árbol- Si sigue durmiendo ahí le va a dar neumonía- en eso cae Kabaji y se
lo lleva en el hombro.
-Creo que ya solucionamos
ese problema.
-Ajá. Bueno, tampoco es
el chico ex-pelo-largo, ya que ese siempre lleva gorra: Shishido-san, y el que
lo acompaña debe ser el chico bueno un año menor, Chotarou-san.
“Wow, que memoria”- ¿Atobe
habla de nosotros?- preguntó sorprendido.
-¿Atobe? Pff. No, Kabaji
me contó un poco de ustedes- respondió como si fuera lo más normal del mundo.
-¿Kabaji?- era incluso
más absurdo: ¿Kabaji hablaba? asintió- ¿Y no le dio nombres?
-No, hombre. El chico
casi no habla.
-O.O Perdón -Oshitari se
quedó boquiabierto- No importa. Bueno, yo, señorita, soy…
-No, no. Déjeme adivinar,
es divertido- volviendo a ser “formal”. Tras un signo de aprobación del
interesado chico, prosiguió- Usted tampoco es el acróbata exagerado, ya que
acabo de ver al pelirrojo, Mukahi-san, dar tres vueltas en el aire para esquivar
una bola de nieve. Mmm…después… No tengo idea.- ¡Auch! Eso debió doler…y dolió,
el orgullo le decía que sólo sonriera paciente, y siguió ese consejo- ¿Qué gano
si adivino?
-¿Nani?
- Si adivino, ¿qué gano?
-No se, ¿Qué le gustaría
ganar?- Peligroso, muy peligroso.
-¡Ya se! Usted pasará el
resto del día sin sus anteojos.
-¿Qué?- repitió la
“apuesta”- Está bien- dijo no muy convencido.
-Usted, Oshitari-san, es-
el aludido la miraba esperando- ese chico que siempre mira las piernas de las
chicas.
¡PAM PAM PAM! Tenemos un
ganador. La reacción del peliazul fue, ¿cómo explicarlo?, si hubiera estado
tomando algo, lo habría escupido todo en la cara de .
-Parece que mi respuesta
no está del todo errada, ¿ne?- Yuushi se limitó a atragantarse con quién sabe
que- Bueno, una apuesta es una apuesta. Los anteojos por favor…- le dijo,
extendiendo la mano donde luego serían depositados sus preciados fuente-de-poder
(a.k.a. anteojos)
iba a burlarse,
pero se quedó helada. Miraba al chico como descubriéndolo por primera vez.
-Hermosos-dijo, perdida
en sus ojos, refiriéndose a estos. Se miraron un tiempo, en el que empezó nevar.
Ambos desviaron sus miradas hacia el cielo.
-Gracias, yo también creo
que sus ojos son hermosos- y por primera vez la chica se sonrojó. Oshitari le
ofreció el brazo caballerosamente- ¿Vamos? Creo que van a servir el almuerzo.
-¿Mmm? Sí- reaccionó la
chica aceptando.
El resto del día fue tranquilo. Oshitari y Atobe () lo pasaron
hablando, aunque el pobre se sentía desnudo sin sus anteojos que, en ese
momento, descansaban en la cabeza de la chica con la que pasó la tarde y en su
opinión se veía muy linda con ellos.
“Mañana, el “Cumpleaños”
de Atobe”
Continuará.
Miyu-neesan, ¡Feliz navidad!
Amy~chan
-¿Qué dijiste, Atobe?- un
sorprendido Oshitari gritaba.
-Que ore-sama le advirtió
a que tuviera cuidado con el
de anteojos, que siempre miraba las piernas de las chicas. ¿Por qué?
-Por nada-, murmuró
mientras salía de la habitación del millonario. “Tramposa” pensó Oshitari con
una mirada imposible de descifrar.