Pero aquí está el pedido de de Yuushi Oshitari. Alias el tensai romantiquero.
Cualquier ^^u off–character no me culpen, sino a mis neuronas.
Y esto dice así…
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–¿Y bien? – miro a su novio con los labios ligeramente curvados en una sonrisita de complicidad.
–Me niego a hacerlo –la cortante línea que salió de los labios de Ryou hizo que frunciera el ceño.
–¿Pero por qué?
–No me gusta meterme en la vida amorosa de nadie – Sí claro, pensó Shishido, parte de una organización de celestinos. Pero no quería ser tan evidente.
–¡Esto no es meterse en la vida de alguien! –protestó con convicción, sonrió a su novio y se acercó a él –Es solo un pequeño y ligero empujoncito–. Antes de que Shishido protestara la chica le beso en los labios.
–Esto va a ser complicado –inquirió con un gruñido bajo, mientras la chica juntaba las palmas y sonreía divertida.
Conspiración
Mientras Yuushi Oshitari miraba los comerciales que pasaban por la televisión, un suspiro casi imperceptible salió de sus labios: las prácticas se estaban volviendo más fuertes y salían un poco más tarde de lo que debían. ¡Se estaba perdiendo los primeros 10 minutos importantes de su telenovela! Y eso ya era demasiado. Pero como tensai que era, había logrado convencer a su hermana mayor que le grabara esos deliciosos minutos que le tomaban llegar a casa.
La pasta dentrífica contiene además activos que remueven la placa bacterial. ¡Úsela! Y tenga una hermosa sonrisa.
Yuushi se estiro y tomó su bandeja de panecillos que su madre le había dejado para la cena, después de otros minutos de comerciales, el anuncio de la telenovela “Espina de rosas” (N/A: o.O que nombre tan xD patético) entró y el peliazul se concentró en cada minuto hasta los siguientes comerciales.
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miró a con una sonrisa encantadora en los labios: era su amiga de la infancia, y, aunque se habían separado por un tiempo, el destino había querido verlas juntas de nuevo. Sin embargo, la muchacha había cambiado mucho. intuía que cuando la acompañaba a ver a Shishido, los ojos de se dirigían hacia cierto muchacho. Además, Ryou le había dicho que también el mencionado muchacho se había fijado en ella, sobre todo en las bonitas piernas que poseía.
« ¡Pero si será pervertido! » había exclamado en defensa de la chica, aunque al mencionarle aquello, su amiga había sonreído como si no fuera nada importante. Y tal vez no lo era, sobre todo porque siguió acompañándola al terminar las clases y ver a los regulares de la Hyotei entrenando duro.
–Es encantador, no crees – tentó a su amiga.
–¿Quién?
–Pues quién más: Yuushi-kun. Es excelente jugando tenis – su amiga se sonrojó un poco.
–Pensé que estabas de novia con Shishido-kun– a lo que la otra joven sonrió.
–Bueno, sí. ¿No te gusta mi novio?– le lanzó una furtiva mirada a Yuushi que en ese preciso momento estaba por sacar, cruzando sus largas piernas.
–¿Shishido? Pues es muy apuesto– tosió ante el comentario –Era broma, -chan, es lindo, no lo niego.
–Sí, bueno. – miró a los titulares y luego hacia el reloj de pulsera –Están por terminar.
Ambas muchachas se pusieron de pie, una vez que Shishido se acercó con ellas, le lanzó una mirada curiosa a que esta supo interpretar.
–¡Oh, pero que tarde!– miró a su amiga.
–¿Sucede algo malo?– hizo un mohín de culpa.
–Olvide ir a comprar unas cosas para la casa, no te importa si te dejo... ¿Verdad?– iba a protestar.
–¿Oshitari? Podrías acompañar a , vive cerca de tu casa –la voz de Shishido hizo que mirara a Yuushi. Éste la observó y asintió.
–¿-chan? Esto no es algo que planeaste, ¿o sí?– rechinó los dientes, sintiendo que las piernas le temblaban un poco.
La joven le miró con una cara casi de ofensa. suspiró mientras veía como se despedía de ambos llevando a Shishido hacia la salida.
–¿Nos vamos, –han?– la voz de Yuushi le acarició los nervios, estaba casi completamente segura de que y Shishido tenían que ver en que de pronto los dejaran solos. Asintió nerviosa, esperando que no le entrara un ataque y pasara vergüenza.
Era cierto que cuando ingresó a la Hyotei se sentía como una extraña, rodeada como estaba de personas nuevas. Fue un alivio cuando vio que en su división estaba ; su amiga seguía casi igual, solo su rostro estaba más iluminado y se la notaba más alegre, sobre todo cuando Shishido andaba cerca
le había a todo el equipo de la Hyotei, del cual había sido manager del grupo durante un tiempo hasta una enfermedad que la obligó a retirarse. Así fue como llegó a conocer a cada chico y se había dado cuenta de era, de todos, Yuushi el que más le agradaba. Tal vez era esa mirada intensa o sus labios, la voz y el acento que la ponían extrañamente nerviosa. Se había encariñando con él, sin proponérselo.
Ella no creía en el amor a primera vista, pero sin duda era lo que le había pasado. Por primera vez, por única vez, se había sentido más orgullosa de sus piernas... solo esperaba, aunque no sabía por qué, que Yuushi también se fijara en su corazón.
–No quiero ser molestia, Oshitari-kun –dijo , sonriendo tímidamente. El chico se ajustó las gafas y le miró.
–No es molestia –Oshitari guardó su raqueta y tomo su bolso –Nos vamos.
El camino fue un poco silencioso y más que poco incómdo: el muchacho se había dedicado durante todo el trayecto a mirar con atención su reloj de pulsera, como si quisiera comprobar que todos los segundos son iguales o algo así. El coche se detuvo justo enfrente de su puerta. se sintió frustrada: no solo no estaba segura de cómo conquistar al tensai sino que, encima, para ser el primer encuentro a solas había sido espantoso. Sonrió cuando la puerta se abrió.
–Gracias –el chico solo asintió.
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se levantó un poco más temprano que de costumbre, se arregló y salió para interceptar a en el camino. No le costó nada dar con su amiga: estaba comprando unos panecillos para el almuerzo.
–¡Ahí estas!– se volvió hacia ella con una sonrisa tímida.
–¿Sucede algo malo?– preguntó con aire inocente, mientras pagaba.
–No te hagas, -chan – había pasado toda la noche buscando la respuesta: y Ryou le habían puesto una trampa.
–No se de que hablas, – la chica guardó los panecillos en el bolso –Créeme que Ryou y yo tuvimos que irnos, nada que ver con Oshitari-kun y contigo.
frunció ligeramente el ceño estudiando a su amiga, su semblante era tan serio, tan sincero. Tal vez era cierto que habían tenido que irse.
–¿Entonces ustedes no planearon nada? – arqueó ambas cejas.
–No. Somos inocentes –ella le dedico una sonrisa cálida, invitándola a caminar –¿Qué tal te fue?–preguntó con curiosidad, cerró un momento sus ojos.
–Fatal – se detuvo para mirarla –Ni siquiera hablamos.
La castaña resopló y le miró.
–Típico de Oshitari-san.
–¿Típico? ¿A que te refieres?– inquirió viendo a sonreír.
–Bueno, cuando su novela esta por empezar el casi pierde noción del tiempo, pero pocas veces es así, sobretodo cuando una novela le gusta mucho, creo que es su favorita y está por terminar– ella dio un suspiro.
–Así que no fue problema mío– razonó la chica cruzándose de brazos.
–No, pero él no es tonto, después de todo es un tensai– aquellas palabras no logro descifrar, mientras se perdió entre la multitud de la escuela y se despidió con la mano.
Oshitari Yuushi miró por tercera vez a su compañero de dobles. Algo había estado reclamando sus pensamientos durante la mañana: la chica a la que no había dirigido una palabra; una parte de Oshitari hubiese querido que su lengua se aflorara, la otra esperaba llegar pronto a casa para ver el final de su telenovela (¡era una pena que terminara tan pronto!).
Pero no había dejado de recordar sus labios, su rostro y su aspecto. La chica era bonita y además encantadora. Y él estaba interesado desde el momento que la vio por primera vez, pero como prácticamente no la conocía, no se había acercado a ella, cosa rara en Yuushi que era especialista en las chicas. Bueno, en una parte de ellas.
–Oi, Oshitari, ¿cómo llegó -chan?– Yuushi alzó el rostro ante Shishido, que venía jugando con la raqueta.
–Supongo que bien –comentó el tensai, volviendo a concentrarse en Mukahi que saltaba en ese instante unos metros más.
Ryou miró al tensai y frunció un poco el ceño, luego se puso a su lado, esperando que al menos su novia pudiera hacer algo.
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–Y mientras tanto –la voz de -chan, amiga y novia del mejor amigo de su novio (válgame xD) –podremos citarnos el sábado por la tarde en el centro comercial ¡Además darán la nueva película de romance! ¡Yuushi no se lo perdería!
concordó con que aquello serían puntos extras, además Yuushi no desaprovecharía aquella oportunidad para estar cerca de .
–Si, tienes razón. ¿Crees que Choutarou-kun pueda?– sonrió un poco sonrojada asintiendo–. Entonces solo falta decirle a Ryou.
– ¿Y que opinas de -chan? – miro hacia los lados para asegurarse de que nadie las escuchara.
–De ella me encargo yo, no te preocupes.
–Entonces, nos vemos el sábado – sonrió. también le sonrió y juntó las palmas. Definitivamente podría quitarles el puesto a ciertos chicos para unir parejas.
Las prácticas y la noche se pasaron rápido. había citado a y a Yuushi a las 4 en el centro comercial, a lo cual Yuushi había dicho que no (él personalmente quería ver "Enamorados" en el cine). Lo curioso de la situación es que le había hecho muchas preguntas, pero cada una de ellas las había respondido con tal convicción que no parecía que sabía que su amiga de la infancia sospechaba algo. Mejor disimular. Ryou, por su parte, había protestado con ir a ver aquella película; a diferencia de Choutarou quien no se había negado a pasar unas horas a lado de su novia. Sería, sin dudas, una perfecta cita de parejas.
– ¿Por qué tengo que ir a ver esa tipo de películas?– protestó Ryou con énfasis mientras entrelazaba sus dedos con los de su novio.
–Porque sí –respondió casualmente con una sonrisa, Ryou miró su reloj.
–No han llegado Choutarou y -chan. Deben estar en alguna esquina besuqueándose –dijo frunciendo el ceño, jaló de su mano para encontrarse con sus ojos.
–Shishido-kun. No seas así, es por el bien de Yuushi, después de esta cita. Se harán amigos y tal vez algo más.
–Creí que ya lo eran –dijo sonriéndole a su novia.
–Bueno, en parte – sonrió hacia el lado derecho de Ryou y levantó la mano a modo de saludo.
–Lamentamos llegar tarde, el tráfico estuvo pesado –una sonrojada pareja se situó a su lado.
– ¿El tráfico? –preguntó Ryou con una ceja levantada, y las mejillas de se volvieron de un rojo más marcado.
– ¡Senpai! –gimoteó Choutarou ante la mirada escrupulosa que Ryou les dirigía.
– Ignórenlo –dijo con una sonrisa pícara – Está celoso –fue el turno del chico sonrojarse y protestar, pero fue acallado con un rápido beso y con una sonrisa.
– ¿Y Yuushi dijo que venía?– miró el reloj de pulsera.
– Ajá –contestó recargándose contra su novio– Pero dijo que no llegaría tarde, de hecho, le encantó la idea.
– ¿Y -senpai? ¿Vendrá? –preguntó Ootori desde el lado derecho.
–Bueno, fue un poco más difícil de convencerla, pero al final lo logré –una sonrisa triunfal se acentuó en sus labios, Ryou le miró y suspiró.
Cuando y Yuushi se encontraron en la puerta del centro comercial, se quedaron realmente sorprendidos y sonrieron tímidamente. Ambos sospechaban que aquel encuentro no era tanta casualidad (o Shishido y o el Destino, y, la verdad, que fueran los primeros era más verosímil). Los ojos de miraron la figura del chico, unos pantalones negros y una camisa blanca abierta le hacía verse muy atractivo y cuando notó que la mirada del chico la recorrió de arriba abajo, se sintió orgullosa de haberse puesto aquella falda azul con una blusa blanca.
Ambos llegaron a donde dos parejas hablaban animadamente y reían, pero cuando los cuatro pares de ojos se posaron en ellos, se sintieron traicionados.
– ¡Está a punto de comenzar! Ya compramos los boletos –dijo sonriendo y dándole dos tickets a Yuushi. le mandó una mirada a que fue ignorada.
– ¡Vamos! –exclamó enlazando su brazo con el de Choutarou y caminando hacia las salas. se puso a lado de ambas.
– ¿No dijiste que ibas a comprarte una mochila nueva? –preguntó curiosa.
– Sí, pero después de ver una película –sonrió con inocencia. miró a que solo le sonrió.
Yuushi caminó al lado de sus compañeros. El tema de conversación saltó de la práctica del día anterior y de cómo podrían mejorar más al sabor de la comida de la cafetería, pasando por mil y un otros temas que era solo para rellenar el tiempo. Cuando todos llegaron a las puertas de la sala, les cedieron el paso.
– ¿Qué, no vienen? –preguntó el tensai calculando que aquello era una conspiración.
–Bueno, sabes Yuu-kun, Ryou no quiere ver películas románticas y de todas maneras ya la vinimos a ver en el estreno que fue hace dos días.
–Y nosotros pensamos verla después –dijo .
– ¿Cómo? Pero… –protestó .
–Nada de peros, disfrútenla –subrayó Shishido. Ootori solo sonrió algo apenado por la situación.
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maquinaba toda clase de torturas para sus amigas. Tal vez dejarles de hablar durante algunos años podría funcionar o ponerles algunos polvos pica en la ropa podría calmar su corazón y llenarlo de satisfacción, pero en el fondo sonrió divertida por todo lo que habían planeado.
–Lamento… –Yuushi la cortó con una sonrisa.
–No hay problema –han –dijo con su voz que le producía pequeños escalofríos.
– “” –dijo tímidamente mientras daban con unos asientos en las últimas filas. Se acomodó y Yuushi se puso a su lado.
A no le gustaban del todo aquel tipo de películas, pero al lado de Yuushi y comentado uno que otro giro del argumento, la disfrutó. Sonreía cuando pasaban una escena cómica y suspiraba cuando los protagonistas siempre se peleaban antes de declararse el amor. Aquella película le parecía ideal para confesar que el chico que tenía a lado era encantador, que disfrutaba cada segundo a su lado y le encantaba escuchar su voz, por un instante sus ojos miraron sus labios y el trayecto de la sonrisa que se formaba en ellos y cuando Yuushi giró el rostro notó lo cerca que estaba del suyo. A Yuushi se le aceleró el corazón cuando descubrió la mirada de sobre sus labios. Le recorrió por las venas unas ganas intensas de estrecharla entre sus brazos y besarla. Se miraron fijamente durante lo que le pareció una eternidad y cuando el inclinó el rostro para unirlos las luces de la sala se encendieron, Yuushi se separó y sintió que el calor de sus mejillas iba en aumento.
Yuushi estaba completamente seguro que cuando salieran del lugar, sus ‘amigos’ no estarían. Les estaban dejando el tiempo juntos, y no era una oportunidad a desperdiciar. Caminaron platicando de la película, a Yuushi le gustó que le expresara todo lo que le había parecido de la película y cuando salieron al centro, notó (“tenía razón”) que no había nadie.
– ¿Crees que aún no salen? –preguntó echando una mirada hacia las demás salas.
El chico se llevó las manos a los bolsillos y ladeó un poco la cabeza.
–Creo, , que nos quieren dejar solos – la chica giró el rostro bruscamente.
– ¿Y porque harían eso? –Yuushi sonrió un poco.
– ¿No es obvio? Ellos creen que nos gustamos.
– Ah – dijo la joven mirando sonrojada hacia todos lados.
Un silencio se situó entre ambos, no era tenso, era relajante, los ojos de Yuushi siguieron cada movimiento de la chica al igual que los de ella, cuando se encontraron se sonrieron.
– ¿Y si conspiramos nosotros contra ellos? –inquirió suavemente acercándose a él.
Yuushi asintió. Pero agradecería después por aquella intromisión.
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– ¡Esto es completamente injusto! –protestó Ryou por tercera vez viendo a su novia y amigos. miró a con una sonrisa en los labios.
–Ryou, que Yuushi nos castigara con ver el maratón de Friends no es injusto.
– ¡Pero si no me gustan este tipo de series! –gimió horrorizado. resopló.
– Senpai… no es tan malo –dijo Choutarou bostezando un poco. Su novia yacía con la cabeza apoyada sobre su hombro debatiéndose entre entregarse a los brazos de Morfeo o no.
– Esto fue tu culpa –inquirió el muchacho a su novia, bufó indignada.
–Bueno, ¿sabes, Ryou? No eres nada romántico, ni siquiera un poco.
–Es que ese es Oshitari, no yo. Y además porque se molestó si al final están juntos…
Unos suaves ronquidos los distrajeron de la pelea, la pareja de al lado yacía completamente dormida. sonrió con dulzura y le mando una mirada de advertencia a su novio.
– ¿Por qué no puedes ser como todos los chicos? –preguntó entre dientes, el chico la miró, luego se acercó a la chica y le tomó por la barbilla, se sonrojó por aquel contacto.
– –musitó Ryou contra sus labios.
–Eres imposible –dijo con una sonrisita mientras le empujaba cariñosamente.
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Ootori y se despidieron de Yuushi y cuando estos regresaban de su segunda cita. Aunque ellos no habían sido más que dos acompañantes más, Yuushi no se había molestado cuando los había encontrado durmiendo en el sofá. Lo que sí se preguntaba era dónde estaban Ryou y . Por lo mucho que conocía a su amiga, Yuushi sabía que Ryou era perfecto para ella porque eran tan diferentes en todo, excepto, por la pasión que tenían por el mismo deporte.
Todos los del equipo se habían quedado asombrados cuando los habían visto pelear y después besarse como si de ello dependiera sus vidas. Ellos eran extraños a su manera.
– ¿Preocupado? – le acarició la mejilla con una sonrisa bailando en sus labios.
– No, consternado –dijo sonriendo.
– ¿Por -chan?
estaba segura que no había nadie mejor que Ryou para . En los ojos de su amiga podía verse todo el cariño que sentía por él, eran una linda pareja. Es cierto que después del encuentro en el centro comercial ella y Yuushi habían ido a tomar un helado y luego habían ido a comer. Es cierto también que en el transcurso de todo el tiempo que pasaron juntos se habían cuenta de lo mucho que se gustaban, había habido roces intencionales, miradas y todo síntoma de dos enamorados. También lo es que al final de la jornada se habían besado cuando él la había acompañado a su casa y ahora después de dos semanas, eran novios. Pero ambos habían prometido hacerle pagar a más que a su novio, por la intromisión, pero a la vez gratitud por el pequeño empujón.
Yuushi se inclinó para besar fugazmente sus labios. Y sonrió devolviéndole el beso con más ímpetu.
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Ootori entrelazó sus dedos con los de . Aunque ella era su senpai, no le importaba. La chica le gustaba, desde que la conoció se había sentido extraño y poco después había comprendido porqué.
Había sido el impulso de ayudar a Shishido en su aún inexistente relación con lo que lo había hecho hablar con , pero al final, cuando Ryou había besado a en las canchas después de una acalorada situación, había corrido hacia él feliz y él la había abrazado, azorados por la situación Choutarou lo único que pudo pensar, fue en besarla.
– Gracias, Tarou-chan – se levantó un poco para besarle los labios, el chico sonrió y acarició su mejilla.
– Nos vemos mañana, senpai –dijo dulcemente mientras la joven ponía un mohín.
– ¡Choutarou! –exclamó cruzando las manos contra el pecho– No soy tu senpai.
– No –dijo el chico rodeándola dulcemente– Eres mi novia.
Sus labios se impactaron contra los de . Eran suaves y dulces, su respiración se aceleró mientras le mordía ligeramente le labio inferior, y una vez que sus labios se separaron se miraron intensamente.
–Hasta mañana, kouhai –el chico la miró ofendido, pero luego sonrió.
~ Aiosami