Para el día de San Valentín y en honor a Choutarou Ootori.

Ojalá te guste, Mimi.

 

Corto y fluffy.

 

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Sobre “mejores regalos regalados”…

 

gritó frustrada al notar que no tenía ni la menor idea de que regalarle a su novio.

 

Llevaban 8 meses saliendo, pero aquel día estaba en su contra, bueno, estaba segura que no solo el día, sino el mundo entero.

 

Trató de controlar su alocada respiración.

 

-, respira -la voz de su amiga la trajo de vuelta al mundo, la chica comenzó a inhalar. -¡Estas hiperventilando! ¡Contrólate! No es fin del mundo.

 

Corrección: lo era.

 

Se tiró sobre la cama y trató de enfocar el techo de su habitación, Choutarou era su novio, un chico agradable y sincero, cariñoso y con muchas cualidades que ella había adorado desde el mismo momento en el que le dijo que sí.

 

Una sonrisa escapo a sus labios. ¡Eso era! Podía regalarle algún detalle hecho por ella, tal vez una tarjeta ó una carta. Hm… A quién trataba de engañar, era la peor novia.

 

-¿? Estoy más que segura que Choutarou-kun no estará esperando un regalo ostentoso. Además, él te quiere…

 

-Sí, pero siempre ha sido tan atento conmigo... tengo el regalo de San Valentín, pero odio no haber recordado que eran dos por uno.

 

-No seas graciosa - estaba decidida a matarse toda la noche para realizarle al menos una bufanda, había comprado material para bordar en navidad, pero la chica no había podido hacerlo porque se había mantenido demasiado ocupada, así que los colores serían sin duda navideños.

 

-¡Sé lo que haré!- miro ceñuda a su amiga, se acercó a ella y le golpeo ligeramente la frente.

 

- Bien, entonces te dejó. -la morena le guiño el ojo y se levantó de la cama.

 

-¡Vas a tener una cita!- hizo un pequeño mohín y luego le saco la lengua.

 

-No. Solo me vestí así porque quería que le diera el aire a la ropa ¡Tonta!- dijo con una risita.

 

-¿Es con Atobe?- la mención de aquel apellido, hizo que la morena se pusiera roja.

 

-¡Arregla el regalo de Ootori!- salió casi corriendo de su habitación, se puso también colorada, no por la mención de su novio, sino por que estaba casi completamente e inequívocamente segura (XD, ustedes entienden) que la pareja en sí, era muy opuesta. Pero que se le iba a hacer, a le gustaban los retos y Atobe le gustaba .

 

Se levantó con la energía de comenzar a tejer, se acercó al armario y saco una enorme caja llena de polvo, al abrirla se encontró con un libro de “La manera fácil de tejer un bufanda“, el siguiente “¿Qué usted no puede tejer? ¡Tonterías! Con Bufanda-Magic no solo tejerá bufandas, sino hasta cobertores“. Y el tercero “El mejor regalo regalado“.

 

La chica sacó este último, iniciando en la página de inicio, sus ojos recorrieron rápidamente el índice, hasta dar con lo que deseaba.

 

Capítulo 54.

 

Como hacer la bufanda soñada. Pág. 64

 

frunció el ceño, pues había notado que el libro contenía 65 páginas, maldijo por lo bajo y tomo los dos siguientes. El segundo libro le dio ampliamente una idea de cómo insertar la aguja y el hilo, después como debía empezar a tejer, pero a su décimo-octavo intento, chilló de frustración. El reloj de su mesa indicaba que ya eran las 2 de la mañana y ni siquiera había dado una buena puntada.

 

Era el momento decisivo: tenía que comenzar a tejer ya. Con toda la paciencia acumulada de nuevo, comenzó de nuevo otra vez. Después de 6 horas y 18 minutos con 26 segundos. acarició la bufanda de colores, pues había revuelto los colores verdes, rojas y blancos, con los dorados, en pocas palabras, muy y a su pesar, la bufanda era horrible.

 

Su reloj marcó las 8:30 de la mañana, ella no había pegado el ojo en ningún momento y sabía que el teléfono sonaría en cualquier segundo, su madre le pediría que la ayudara en el restaurante que tenían, y ella como buena hija, se dedicaba a ayudarla por las mañanas y por las tardes, salía con Choutarou a pasear.

 

Se sentó en la cama, que la llamaba a dormir. Bostezo largo y tendido hasta que el peligroso aparato comenzó a sonar. Se levantó, se dio un buen baño y bajó al lugar.

 

Con 7 horas y 45 minutos, ya no sabía si 2 + 2 eran 4. Sus ojos se cerraban por voluntad, la comida apenas y le había dado energías. Los clientes se habían propuesto a comer aquel día, pues claro, la mejor época del año eran aquellas en las que el restaurante recuperaba buena parte de su inversiones. Miró el reloj de la cocina.

 

-¡Eran las 4 con 15 minutos de la tarde! Y tenía 15 minutos para arreglarse.

 

Definitivamente sabía que el mundo estaba en su contra. Su madre le sonrió cuando pasó a su lado como una bala, se dio un duchazo, escogió el vestido que había comprado días atrás y se había dado un pequeño toque de lápiz labial y sombras en sus ojos.

 

A pesar de las ojeras que se marcaban, se veía bonita. Tomó ambos regalos y los metió a su bolso.

 

-¡Suerte! Salúdame a Chouta-kun -la joven apenas y asintió, salió y tomó un taxi.

 

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La casa de Choutarou era hermosa, a le gustaba contemplar lo grande y magnifica que lucía, el portón casi parecía de plata, un mayordomo le abrió la puerta y la guió a la sala, pero… (¿He dicho que el mundo estaba en su contra?) pasó del pánico a la vergüenza. La familia de Choutarou estaba charlando animadamente, todos con vestidos de gala, se sentía como un conejo en medio de perros cazadores.

 

-chan!-la voz simpática de la hermana de Choutarou, se levantó entre la multitud. Que Dios se apiadará de ella, tomó aire y dedico la mejor de sus sonrisas.

 

-Buenas tardes, Chikaze-san -hizo una pequeña inclinación, la rubia le miró con una sonrisa.

 

-¡Ah! Basta de tantas formalidades, te presentaré a la familia~

 

-¿Eh? ¿Dónde está Choutarou-kun?- dijo tímidamente mientras saludaba a los relativos de su novio.

 

-Dijo algo de ir a casa de Ryou-kun. No tarda en llegar. Me pidió que no te dejará sola.

 

agradecía aquel gesto de su novio, pero en cuánto más transcurría el tiempo, la joven se sentía cada vez más fuera de lugar. Se alejo un poco de los parientes que reían y se sonrojó un poco al recordar que estaba sentada en el sillón donde ella y Choutarou se habían besado por primera vez. Suspiró y cerró los ojos recordando el momento.

 

-Estás muy bella -la voz que le susurró al oído, la hizo estremecerse de la punta de los pies a los de su pelo.

 

-Choutarou -ella giró el rostro para encontrar que su novio no iba ataviado con el formalismo que su familia.

 

-Lamento llegar tarde, Shishido-san me pidió que le ayudará con algo…

 

-¡Oh! Está bien -ella le dedicó una sonrisa sincera.

 

-Sí, bueno. ¿Qué tal si damos una vuelta por la casa? - miro a la familia y luego al chico.

 

-¿Eso está bien?- él sonrió dulcemente y le tendió la mano.

 

-Sí, está bien. No hay mucho de que preocuparse.

 

-¡Así se hace Taoru-kun! - la voz de Chikaze sonó entre la multitud (de nuevo) y el mencionado y su novia se pusieron tan rojos con las miradas curiosas de sus parientes que éstos rieron compasivamente.

 

Una vez lejos de aquella tortura (en realidad, se había aburrido y Chikaze prácticamente la había dejado de lado por ir a platicar con una de sus primas), pensó que era el momento indicado para darle el regalo al chico. Se detuvo e hizo que Choutarou se detuviera.

 

-Yo… Bueno… ¡Espero te guste!- la chica sacó de su bolso ambos regalos. Choutarou se puso colorado y asintió.

 

-No debiste molestarse, -chan- tomó los regalos y notó que los veía con un brillo de felicidad reflejado en sus ojos, sus labios quisieron pronunciar algo, pero no lo hicieron, en lugar de eso, dio un paso hacia él y levantó el rostro para besarlo.

 

Choutarou correspondió. Sus labios se movieron rápidamente sobre los suyos, las manos de se alzaron para entrelazarse entre las hebras platinas de su cabello, admitía que aunque no fuera de la misma estatura, le encantaba ponerse de puntitas y rodearlo. Pero el beso cambio de intensidad, pronto los labios de la chica reclamaron mucha más atención y Choutarou, deslizo tímidamente su lengua por entre los labios de , un suave suspiro escapo de los labios de su novia y Choutarou se separó para verla.

 

Su respiración era más rápida, sus mejillas se habían adornado de un color carmesí y… Choutarou notó que bajo sus ojos, se hacían grandes ojeras.

 

-¿? ¿Has dormido bien?- aquella pregunta saco a la chica de su ensoñación.

 

-¿Eh? - Oh había sido enviada al vacío o sin duda aquella pregunta nada tenía que ver con lo que realmente deseaba.

 

-¿Qué si has dormido bien? Pareces cansada - Sí, había sido enviada al vacío.

 

-¡Oh! Bueno, no es nada. -El sonrojo de sus mejillas fue sustituido por uno de vergüenza -Verás, yo… me pase toda la noche y parte de la mañana haciéndote el regalo…

 

La cara y la expresión de su chico, la hizo sentir aún peor. Choutarou vio sus regalos, abrió uno y sonrió cuando vio que era cinta para el grip de su raqueta. El otro, que estaba un poco mal envuelto, fue al fin sacado de su envoltorio. La mirada de Choutarou confirmó las sospechas de .

 

Era horrible. Y el único impulso que tuvo fue el de quitárselo de las manos.

 

-Se que es horrible. Feliz Cumpleaños y Feliz San Valentín- la joven dio media vuelta y se encamino hacia la salida. Eso era, había arruinado el cumpleaños de su novio, tal vez por la mañana, le dejaría en claro que debían terminar.

 

! ¡Espera!- Choutarou corrió hacia ella y la tomó del brazo.

 

-Lo entiendo Choutarou-kun. Es espantoso. No merezco ser novia tuya, tú eres siempre tan perfectom y… -el chico le puso un dedo sobre los labios.

 

-Pero yo te quiero a ti. - las palabras de Choutarou fueron como música para sus oídos y su corazón que comenzó a latir más rápido.

 

-¿Me quieres?- dijo tímidamente. Choutarou le acarició un mechón de cabello.

 

-Sí, te quiero. Ahora me darás el tapete.

 

-¡No es un tapete! -Choutarou tomó la tela y la observó, rió suavemente y notó la cara molesta de su novia.

 

-Lo siento. Me gusta la bufanda - ella le vio con ojos acusadores.

 

-Mentiroso.

 

-Está bien, no me gusta del todo - acalló las protestas de con sus labios. La bufanda fue a dar al suelo, y las manos de Choutarou se posesionaron de la cintura de la chica, se estremeció de placer y sintió la urgencia de estar en la cama.

 

-¿Choutarou? - el chico besó suavemente sus labios, luego su cuello.

 

-¿Mmh?

 

-Quiero ir a la cama -la confesión separo a Choutarou de golpe y la vio con los ojos como platos.

 

-¿¡!?-las mejillas de Choutarou estaban rojas.

 

-¡A dormir! Estoy exhausta - la risita que dibujaron sus labios, fue como un calmante para su novio.

 

-Ah… ah. Entonces, te acompaño a casa.

 

sonrió y asintió. Después de despedirse de su familia y una vez llegado a su casa, Choutarou le dio un beso suave en la frente luego en los labios.

 

-Gracias - sonrió dulcemente y se refugio en los brazos del chico.

 

-Nos vemos mañana - el asintió y una vez que traspasó el umbral de su casa, unas suaves palabras salieron de los labios del chico.

 

-Tú eres mi regalo perfecto…

 

Every breath you take
Every move you make
Every bond you break
Every step you take

I'll be watching you

Every single day
Every word you say
Every game you play
Every night you stay

I'll be watching you

Oh can't you see
You belong to me
My poor heart aches
With every step you take

 

Every Breath You Take / Sting and the Police.

 

 

The End

 ~ Aiosami

 

Terminé! O.O realmente xD creo que Choutarou no es Choutarou. Oh no sé xDD. Solo salió, porque me gusto. U.U no me maten. Tenga compasión de esta pobre niña. Ojalá te guste u.u Mimi-chan!

Feliz San Valentín y Feliz cumpleaños a Choutarou. La DN de Shishido para después xD.