Ya no sería ella
quien aguarde con el teléfono en su oído, toda asustada. Esta vez,
levantó el tubo y marcó el número. Esperó.
- Un pequeño malentendido
Capítulo cinco -
–Re... Residencia Shishido... ¿Quién habla? –atendió la voz ronca.
–¿Shishido-kun...?
–¡¿?! –O sea que era ella la que había osado sacarlo a la fuerza
del mundo de los sueños. Bueno saberlo. [Shishido: "La mato la mato la matoo
=o="]
A juzgar por el tono de voz, estaba despierto hace poco. Es más,
probablemente lo había despertado cierta llamada, pero para qué aclarar cosas
obvias...
–, ¿viste el día y la hora que es? –"Ten paciencia,
paciencia, Ryou. Recuerda que debe de estar muy ansiosa por lo de hoy, y no
debe saber qué hacer..."
Lo sorpresivo era que no sonaba enojado. Bueno... Tal vez un
poquito, pero no tanto como se lo
esperaba.
–Sábado a las diez AM, lo sé...
–¿Lo sabías y me llamaste igual? Eso me enfada más.
No estaba enfadado, en realidad, pero bueno... para ponerla nerviosa, no
más...
–Lo siento, es que... Era importante...
–intento explicarse .
–Lo único importante a esta hora es, ''me quedé embarazada y no sé de
quién''. Para el resto de llamadas, existe la tarde
–todo bien con , pero
el chico tenía sueño, diablos–.
Ja––
–¡¡Espera!! Esto sí es importante. Quería... Um...
–Lárgalo ya.
–Quería saber las indicaciones de lo de hoy...
–Llámalo a Choutarou. Perdón, pero tengo sueño, maldita seas.
–¿¡Eh?! P–pero...––
Y cortó de golpe. Lección aprendida: no volver a querer llamar a Shishido
Ryou a esa hora.
Bien... Al diablo con Shishido.
miró el nuevo número en su celular con cariño y miedo a la vez. Sin
pensarlo (porque si lo hacía no iba a marcar ese número ni por casualidad), sus
dedos se deslizaron por el teléfono, el cual, acto seguido, se acercó a la
oreja. El sonido del tono. Repetidas veces.
–¿M-moshi moshi? Residencia Ohtori, ¿quién habla?
Y no sonaba mucho más despierto que su senpai morocho. Eso no era, no
podía ser bueno.
En un ataque de Dios-sabe-qué, colgó el teléfono, y se lo quedó
mirando, agitada, como si hubiera tenido una lucha al estilo sumo con el
susodicho.
''¡Me odio me odio me odio!", se dijo como unas treinta veces. Después
del auto-castigo pudo –recién ahí– volver a levantar el tubo y obligarse a
recobrar la cordura.
–¿Moshi moshi? –la voz de Choutarou, ahora, se hallaba en algún lugar
perdido entre el hartazgo y la confusión.
–¿Hola, Ohtori-kun? Te habla ... –aclaró, por si
las dudas–. Lo siento por lo de recién, yo... Se cortó la llamada...
Vieja excusa, pero siempre era creíble, y nunca podía usarse demasiadas
veces.
–No hay problema. Hola, senpai –saludó Choutarou, su voz ahogando un
bostezo, y recordándose a sí mismo que estaba siendo excesivamente amable al
aceptar llamadas a esa hora–. ¿Qué tal?
–Bien, ¿y tú? Te... ¿Te desperté?
Pregunta retórica a más no poder. Obvio que lo despertaste, pero no
podría decírtelo ni aunque quisiera.
–No, para nada –ni una pizca de ironía en su tono de voz. Más bien, una
mentira educada–. Ya estaba levantándome... para... para desayunar –y al decir
esto, salió de su cama después de la lucha por la independencia de su media
(atascada en una sábana), vestido solo con unos bóxers [porque Ao les da del
buen fanservice >D] y, segundos después, una remera que encontró por ahí tirada.
–Ah... Bueno – imaginó para sí la situación que arriba me tomé el
trabajo de escribir, sonrosándose y agradeciéndole a todos los santos del
cristianismo que nadie podía verla mientras se ponía roja como... frutilla
[porque estoy con vos en eso de que abusan de los tomates, Miyu–chan].–
Qué bien... Por lo menos no te desperté como a Shishido-kun...
–Shishido-san
quedó despierto hasta tarde porque tenía que terminar un trabajo práctico
–explicó Choutarou mientras se disponía a hacerse un
café con leche, haciendo malabares con la taza, el polvo de café instantáneo y
el teléfono–. Igual no tiene el mejor humor a la mañana –"Y a este horario no
es excusable llamar a NADIE"–, pero... Por como suena
tu voz, te cortó, ¿verdad?
–Así
es –admitió , apenada–.
Ni tuve tiempo de disculparme como es debido...
–No
te preocupes por eso –repuso el peliplateado.
"Aunque quizás deberías, senpai..."–, él puede
ladrar mucho, pero si no le hiciste nada malo, no te morderá.
Al captar su reflejo en el vidrio del microondas, Choutarou intentó
arreglarse el cabello, pero fue en vano. Éste parecía estar en total y completa
rebeldía, lo cual, realmente, no era nada fuera de lo común.
–Ohtori-kun
– cambió de tema–.
No es esto por lo que te llame, pero... Quisiera...
Choutarou casi deja caer la taza de café caliente al escuchar esto
–¿Q-quisieras...?
–Quisiera
agradecerte por lo del otro día –dijo
con ligereza y bochorno presentes en su voz–.
Por... Creer en mí. De no haber sido por ti, Shishido habría quedado con una muy
mala impresión mía.
"Así que lo que le importa a la senpai es causar una buena impresión en
Shishido-san...",
resolvió Choutarou, meditando las palabras de la joven, "Bueno... T-tal
vez... Tal vez Shishido-san la merezca más que
yo... Pero... El no intentaría robármela, ¿o sí?
"Aguarda... Shishido-san...
¿Le gustará Shishido-san?", Ohtori tuvo un
escalofrío al pensar esto.
–Bueno...
sobre lo que quería pedirte. ¿Me pasarías la dirección de los cines, a qué hora
es, etcétera?
Choutarou volvió a la realidad. –Claro. ¿Tienes una lapicera para anotar?
***
Ni bien cortó al teléfono con ella, Ohtori comenzó a buscar
desesperadamente en su agenda. Le dolía tener que marcar ese número, pero...
pero quizá el sabría qué hacer en este tipo de situaciones... o a lo mejor
podría iluminarle la respuesta, que la linterna del peliplateado se había
quedado sin batería desde el capítulo uno.
"¿Capítulo? Qué curioso... ¿por qué habré pensado eso?", Choutarou se
detuvo, pero decidió no darle importancia, "Bah, qué más da. O... la O... M, N,
O..."
¡Acá está!
...tono... tono...
–Oshitari Yuushi al teléfono. ¿Quién habla?
–Oshitari-senpai, hola...
"Esa voz...", el peliazul registró su cabeza para encontrar la cara que
pegara con el timbre.
–¿¡Ohtori!? –adivinó, asombrado.
–Ha-hai... sí, soy yo –dijo el peliplateado, avergonzado–. ¿Cómo... cómo
estás?
–¿Cómo estás tú? Es raro que me llames.
–Dentro de todo, bien... –Choutarou dio una media-sonrisa–. Senpai,
podría... ¿podría hacerte un par de preguntas?
Yuushi no podía esperar a llamar a Gakuto y contarle sobre esto
–Adelante.
–¡Pero no le digas a nadie! ¡O...Onegaishimasu, senpai!
¡Diablos! ¡Maldito kouhai y su maldita habilidad para darte un cargo de
conciencia!
–Puedes
confiar en mí.
"Debes de estar demente, Yuushi. ¡Córtale! Siempre puedes decir que la
línea está andando como quiere..."
–Si... si una persona quiere causar una buena impresión en ti, y... y si
tiene ansias por salir contigo y te llama por teléfono, eso... ¿eso quiere decir
necesariamente que le gustas?
Ohtori aguardó con los ojos cerrados la respuesta.
Pensando que se trataba de , Oshitari ni dudó la respuesta. Eso,
y estaba la novela en la tele: no podía prestar demasiada atención ni
profundizar mucho –Claro, claro. Son signos obvios.
–¿Ah, sí?
"Pero, ¿por qué suena tan apenado?"
–Sí, sí, claro...
"Bueno, pensándolo bien, la pregunta fue formulada algo extrañamente..."
–¿Por qué? ¿Qué pasa?
–No nada, yo... gracias. Gracias por contestar. Me tengo que ir,
Oshitari-senpai. Hasta luego.
*Beep*
"Omoroi na...", pensó Oshitari, un tanto intrigado. Hm... tendría que
indagar un poco más sobre esto.
***
–¿Estoy bien? –inquirió Ohtori por décimo-cuarta vez.
–Sí, estás bien –reiteró Shishido, suspirando–. ¿Querrías calmarte?
Pareces una chica.
–Vengo pensando que quizá me convertí en una –nuestro príncipe le echó
una mirada a su senpai. No... él no podría, bajo ningún punto de vista, estar
teniendo algo con ... ¿o sí?–. Tardé como veinte minutos en elegir la
ropa.
–Y te decidiste por una remera y por unos jeans. Te felicito, Choutarou.
Estoy orgulloso de ti.
–No es gracioso –refunfuñó Ohtori.
–¿Quién dijo que lo fuera?
–Nadie.
–Por eso. ¿Puedes tranquilizarte? Me estás poniendo nervioso. Deja de
sacudirte en el lugar.
Ohtori hizo lo pedido al instante, mirando hacia abajo, haciendo puchero.
–Ahí. Mucho mejor, ¿verdad?
"Es tu senpai, no lo mates... es tu senpai, no lo mates..."
"Además, si lo matas, ah... imagínate el lío. -senpai estaría
enojadísima contigo, te acusarían de asesinato, irías a prisión y terminarías
siendo violado, lo cual es muchísimo peor que que el amor de tu vida piense que
eres homosexual y se enamore de tu mejor amigo."
Un momento. Por un segundo, Ohtori amó a su conciencia.
"Si ella piensa que estoy con mi mejor amigo, seguramente no intentará
acercársele. Porque, por ende, mi mejor amigo también sería gay. Entonces...
entonces... ¡entonces no tengo de qué preocuparme!", resolvió Chouta, "Bueno...
sí. Debo hacer que cambie su opinión sobre mí y... diablos..."
–Si sigues sacudiéndote, te pego.
Ohtori volvió en sí –¡No puedo evitarlo!
–¡Sí que puedes! ¡O por lo menos intentarás, porque te hace ver idiota!
Choutarou quedó cabizbajo de nuevo –Eres cruel, Shishido-san...
–No... vamos, no me pongas esa cara, imbécil –Ryou se dio cuenta de la
gravedad de la situación e intentó ser un poco más amable–. Lo siento. Pero...
es decir... piensa en la impresión que debes causar en ella. Sí, eso, piensa en
ella.
–¿Por qué lo dices como si nunca lo hiciera?
"Esa chica tiene demasiada suerte. Ojalá pudiera yo ser así de dulce",
Shishido tenía un poco de envidia, "Pero no me va ese rol..."
–Ya déjate de sentimentalismos,
Choutarou.
–Sí, senpai...
La gente fue cayendo al baile. Pronto, Oshitari y Gakuto estaban allí...
¿pero dónde estaba ?
Maldiciendo al colectivero, por supuesto, y notando como, después de
subirse por fin al vehículo de transporte público, se iba encontrando con otros
colectivos de la misma línea, todos casi o del todo vacíos. Murphy, pedazo de
hijo de...
De pronto, algo azotó la mente de la muchacha.
"¡POR EL AMOR DE DIOS ME OLVIDÉ DE DECIRLE A NANA-CHAN!"
Desesperada, llamó al número de su amiga.
–¡Lo
siento~! En este momento, Nanako no te puede atender. Pero, si la esperas unos
minutos, quizá, sólo quizá, hará tiempo para––
–¡Kuso!
–maldijo por lo bajo, haciendo que muchos
en el colectivo la miren–. No, Nana-chan, no me
hagas esto...
Otra vez.
–¡Lo sien––
–Yo lo siento más, ¡@#$%!
Más y más ojos se posaron en ella. Qué más daba. Su reputación ya era una
ruina, de todas formas.
"¡ME ODIO ME ODIO ME ODIO ME ODIO!"
Frenó el colectivo. [Música de película de terror] ¡CHAN! Había llegado
al cine. Y sin Nanako...
Bueno. Debería soportarlo. No puede ser demasiado malo... ¿ve... verdad?
Al bajar, el estómago se le cerró y se le hizo chiquito. Estaba nerviosa.
Así como MUY nerviosa.
Cuando llegó al lugar acordado, Shishido le alzó una ceja –Te tardaste tu
tiempo.
–¡Es que estuve media hora esperando el colectivo y cuando llegué a uno
frenó en todas las paradas habidas y por haber, lo peor es que estaba súper
lleno y––
–Bueno, los colectivos, por lo general, frenan en cada parada y son
usados por mucha gente –repuso Ryou, tratándola de estúpida–. No importa. Te
sacamos una entrada. Bueno, Choutarou te sacó una entrada, nosotros ni
nos molestamos.
–Con que a ti te esperábamos –Oshitari la miró, ajustándose los
anteojos–. ¿Reciente amiga de los dobles uno, -han?
–A-algo así, Oshitari-san –mintió la chica.
–... ¿y tu amiga? –inquirió entonces Shishido.
–Me... –"No. Si dices eso, quedarás patética"–. No podía venir.
Shishido alzó otra inquisitiva y escéptica ceja –Ajá.
–¿Ya empieza la película?
–Sí, dentro de poco.
–Se enfriaron los pochoclos... y encima, tendremos los peores asientos
–se quejó Gakuto–. Genial.
–Tranquilízate. Siempre podemos usar nuestro encanto joven masculino para
convencer a una vieja verde de que nos deje en un buen asiento –dijo Oshitari,
como si eso hiciera todas las veces que va al cine. Viniendo de él, quién
sabe...
–Sí, a una vieja verde, Yuushi. ¿Dónde conseguimos... –el
pelirrojo contó rápidamente a los presentes–... cinco?
–Las viejas verdes tienen nietos, Gakuto.
Sin más, entraron al cine, y tuvieron que implementar, irremediablemente,
la estrategia del peliazul.
–Disculpe, señora... ¿no hay lugares por allá...? Vinimos desde Osaka
para ver esta película, no le molestaría...
–En Osaka también dan la película, jovencito. Lo siento.
Y así, la vieja verde número uno se puso en una posición inamovible.
Bueno... casi.
–Por favor, señora... –Ohtori dio una profunda reverencia–. Si se corre
dos asientos, tendremos cinco en la punta... tan sólo somos cinco personas...
La vieja lo miró, reconsiderándolo.
–Bien –y se dispuso a moverse. No, jamás habría lógica en aquellas
personas que, estando el cine casi lleno, dejan espacios vacíos en el medio.
–Qué... poder de convicción –admiró , con los ojos estrellados.
–Seh –asintió Oshitari–. Según mi teoría, Ohtori sería hasta capaz de
hacer que Bush-han deje en paz Iraq. Tendrá algo que ver con su cara de nene.
–Debe ser, debe ser –asintió la muchacha en completo acuerdo con el
peliazul.
El tensai de Osaka y el más joven del grupo se metieron en la fila ni
bien la "vieja verde" se corrió de su lugar. Viendo la oportunidad, Shishido
metió a por delante suyo y acomodó a Gakuto atrás, haciendo que el
orden de los asientos quedara específicamente puesto para que Choutarou y
, bueno... pudieran estar juntos, claro. Nuestra protagonista intentó
salirse de esta situación, echándole miradas incomodadas a Ryou, quien
simplemente le devolvía con un muy bajito "Estarás bien, estarás bien, vamos".
–Gakuto –llamó Oshitari, sentado en la punta–. Pasa los pochoclos.
–¿Fríos y todo los quieres?
–Síp. Pásalos para acá.
Pasaron de Mukahi a Shishido a a Ohtori a, por fin, Oshitari.
Cuando fue el turno de Choutarou de pasarlos, él se dio cuenta de una evidente
verdad: . A SU LADO. EN EL CINE.
Esto ameritó mucho sonrojo y sensaciones incómodas.
Intentó, luego de eso, hacer algo inteligente y relajarse. Colocó ambos
codos en los apoya-brazos, pero…
–Oye –llamó Oshitari, irritado, y marcó su territorio con el codo–.
Ohtori, ese es mi apoya-brazos.
Y del otro lado…
– –Shishido se le acercó y susurró en su oído–. Comparte un
apoya-brazos con él. Vamos, es un gran paso…
–¿Están todos complotados en juntarnos, verdad? – inquirió, también
en voz baja, pero su pregunta nunca fue contestada. Dejó de indagar y puso su
brazo en el... bueno, en el apoya-brazos (perdonen la redundancia) que delimitaba donde empezaba
su asiento y terminaba el de Choutarou. Éste último hizo exactamente lo mismo,
pero al ver que tocaba piel humana y no suave tela-de-silla-de-cine, se apartó.
–Lo siento, -senpai –repuso, avergonzado, y se preguntó para sí
mismo que clase de complot barato era este.
–Está bien –sonrió la chica–. La compartiremos.
La mente de Ohtori se puso en blanco. Ahoraonuncaahoraonunca… –Cla-claro.
intentó suspirar y hacer como que todo estaba bien dentro suyo.
Por supuesto que, internamente, estaba teniendo un show de fuegos artificiales
dentro de su corazón.
Shishido la codeó, y ella se inclinó hacia el lado del morocho.
–Si la película llega a ser aburrida, es tu oportunidad –susurró él.
–Estás loco –desacreditó , meneando la cabeza–. No es el día, ni
el momento apropiado.
–¡No volverás a tener una oportunidad así!
–Pero… pero… ¡en el cine, es incómodo!
Ryou abrió los ojos de par en par y alzó sus cejas –¿Qué es
incómodo?
–Em… eh… –titubeó .
–¿Besarlo?
–Sí, eso.
–¡No importa!
–Pero… – arrugó el ceño–. ¿Será… será su primer beso, verdad?
Shishido pensó la respuesta –Sí… sí, probablemente.
–¡Ay, no! –esto no le daba mucho aliento a nuestra protagonista.
–¿Por qué “ay, no”? –inquirió el morocho, confundido–. ¡Es romántico!
Ohtori, por su parte, miraba a sus senpai cuchichearse cosas en un tono
de voz inaudible, su corazón lentamente haciéndose pedacitos.
“Ahí lo tienes. Justo como te advirtió Oshitari-senpai, y justo como lo
pensabas… esos dos… los sentaron juntos a propósito…”
Esto no era verdad. O sea, bastante feo era que la chica que te gusta
piense, al principio, que eres gay; luego, la ves unirse al club de fans de
Shounen-Ai; y después de eso, ¿¡se enamora de tu senpai!? No tiene sentido,
nada, nada de sentido… [Ao: Bueno, ¿qué en Prince of Tennis tiene sentido?]
–Senpai –Ohtori le tocó el brazo para llamarla y, de paso, aprovechó para
apartarla de Shishido–. Shh. Ya empieza la película.
El largometraje transcurrió bastante bien (si ignoramos a Oshitari
largándose a llorar a chillidos en el medio del silencio del cine. Y bueno, era
una película de amor y pasión – este tipo de películas lo sensibilizan).
Shishido ocasionalmente le susurraría a , y Ohtori los miraría de reojo,
algo celoso. Okay… tachen el “algo”… muy celoso. Ya tendría su
oportunidad de hablarle a su senpai sobre esto… aclarar las cosas.
¡Ah! ¿A quién quería engañar? Sí, le hablaría a Shishido, pero… ¿hacerle
frente? No…
–Hasta luego, Ohtori-kun, Oshitari-kun, Mukahi-kun, Ryou-kun…
Ah, ahí se va. Choutarou la saludó con una expresión embobada hasta que…
“¿¡A… ACABA DE DECIRLE “RYOU-KUN”!?”
~ Aori
09/12/06
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