I don´t kiss and tell

Desde el mismo instante en que Karin anunció prácticamente a los gritos que estaban invitadas a una de las legendarias fiestas de Rikkai Dai en el salón dorado de la casa Niou, estuvo convencida de que era una mala idea. Adolescentes hormonalmente acelerados, más alcohol, más faldas cortas, más la ausencia de control paterno, más desenfreno, era lo mismo que un gran, enorme, gigantesco problema en su diccionario. Trató de buscarle el lado positivo, como siempre, pero, por más que se detuvo en ello toda la primera hora de clases, no encontró nada. Ninguna situación que involucrara una falda corta, tacos imposibles y los titulares de Rikkai Dai y Hyoutei alcoholizados en el mismo lugar era una en la que le gustaría estar.

Pero Karin no escuchó razones y el mismo viernes las arrastró a y a Nerina hasta su casa con el objetivo de arreglarse. Nerina estaba mucho más emocionada con la fiesta que , pero era bien sabido que ella, de las tres, era la más rebelde. Había llevado hasta tal punto tu rebeldía contra la ley no escrita número uno de todo alumno de Hyotei (que decía claramente “No confraternizarás con el enemigo, a.k.a. Rikkai Dai, no matter what… bueno, había sido no-escrita por los chicos de último curso de años atrás, que estaban completamente ensimismados con su viaje de fin de curso a Inglaterra), que llegó a hacerse amiga de Kirihara Akaya. Eso era un delito imperdonable que sólo le habían dejado pasar por ser la mejor amiga de la prima de Atobe Keigo; no porque a ella le importara particularmente que se lo “perdonasen”.

Karin, por su parte, tenía sus propios planes para esa noche. Nerina y ella habían estado pasando varias tardes con los chicos de Rikkai Dai, y Karin estaba convencida de que había encontrado la pareja ideal para su adorada amiga .

-Oi, las tres mocosas.- comentó Atobe con una sonrisita suficiente cuando las vio entrar al comedor. Oshitari y Gakuto estaban sentados a su lado, comiendo porciones de torta de chocolate con la mano.

-Oi, su Alteza y Molestia.- Nerina y rieron al mismo tiempo, besándolo en la mejilla sólo para molestarlo. El chico las miró con el ceño fruncido, pero no dijo nada.

-¿Van a ir a la fiesta de Rikkai Dai?- inquirió Gakuto, tragando un gran bocado mientras hablaba.

-No, no van.- sentenció Atobe, al mismo tiempo que Karin asentía con la cabeza.

-Claro que sí. Akaya nos invitó especialmente.- sonrió ella. Algo en esa sonrisa le llamó la atención a y la puso en la defensiva. Conocía a Karin Atobe lo suficiente como para saber cuándo planeaba algo y cuando no, y el hecho de que Akaya las invitara especialmente era demasiado sospechoso para dejarlo pasar.

-¿Ustedes van?- preguntó Nerina, interrumpiendo tanto las ganas de retrucar algo de Atobe como el sermón que estaba dispuesta dar por los planes malévolos de su amiga.

Oshitari asintió con la cabeza. –Es un acto de presencia por la fraternidad de ambos colegios. Esa estupidez que implantó el director.-

-Lo que me parece una estupidez a mí es la rivalidad.- sentenció Nerina.

-Sí, sí. Lo sabemos, Nerina, lo sabemos.- suspiró .

Karin agarró a sus amigas de la manos y las arrastró fuera de la cocina.- Vamos a vestirnos. Si tanto te preocupa, nos podés llevar.- anunció, y antes de que él pudiera replicar algo, cerró la puerta detrás de las tres. –Así tenemos alguien que nos lleve y nos traiga.-

-¿Aunque estemos en estado catatónico por el alcohol?- quiso saber Nerina riendo mientras entraba al cuarto de su amiga.

suspiró mientras se dejaba caer en la cama. Las fiestas de Rikkai Dai eran legendarias por su desenfreno y su selectividad. Para ella, era la versión moderna de las fiestas bacanales, en donde encontrabas alcohol (desde cepas de Merlot del 1800 y Dom Perignon hasta vodka Smirnoff y tequila de arándanos importado de México), sexo y comida a raudales. Según rumores, en una de esas fiestas se había montado una orgía digna de Sodoma y Gomorra.

Pero no creía en rumores. No. Ella sabía de primera mano lo que eran esas fiestas. El año anterior, ella había asistido a una, sola porque sus amigas estaban de vacaciones. Había intentado no beber, pero prácticamente todo estaba adulterado y para las tres de la mañana, ya estaba completamente borracha. El día siguiente, había despertado abrazando un cuerpo desnudo como el suyo sin tener idea de dónde estaba ni con quién; había huido ni bien encontró su ropa, pero esa noche había quedado grabada en su mente como una de las mil quinientas razones por las que no debería tomar de más.

-¿-chan?- Nerina chocó sus manos frente al rostro de la castaña para traerla de vuelta de su trance.

-¿Qué-? – fue brutalmente silenciada por el ataque asesino de ropa voladora.

-¡Vestite, ! Nosotras ya estamos y te estamos esperando a vos.- sentenció Karin. – Y por ignorarnos, no quiero escuchar ni una queja sobre tu ropa.-

asintió, temiendo lo inevitable. Desparramadas sobre la cama había una falda de satén negra con tul negro debajo, una musculosa de algodón tipo corset con rayitas negras y blancas, un par de medias negras bucaneras con moñitos en la parta de atrás y unos zapatos de tacos imposibles en cuadrados blancos y negros. Se lo probó sin quejarse, pero fue necesario un paso en esos zapatos, para negarse rotundamente. La falda era demasiado corta, muy Lindsay Lohan, la remera demasiado reveladora y las medias demasiado insinuantes.

-Ese es el punto, -chan. Insinuás, pero no mostrás. Es fantástico.- rió Nerina, vestida con un vestido strapless azul oscuro con detalles en encaje.

-Me costó horrores encontrar la perfecta combinación, así que más te vale que te guste.- sentenció Karin, con un vestido verde agua brillante ajustado, de cuello alto y con la espalda semi-descubierta.

bufó enfadada.- ¡Yo no lo pedí! Apenas me puedo mover con estos zapatos.- se quejó, pero sus amigas la ignoraron olímpicamente. Karin agarró tres abrigos y se los tendió a sus amigas. Las tres bajaron rápidamente las escaleras, con algo rezagada por sus tacos, y en el living las esperaba Oshitari.

-Muchachas.- sonrió, admirando las piernas de ellas. –Atobe está en la limusina, refunfuñando como niño pequeño.- comentó sarcásticamente.

-Igual que .- rió Nerina. La aludida la fulminó con la mirada, pero decidió ignorarla al tiempo que se dirigía a la limusina y se sentaba detrás. Los demás la siguieron a escasa distancia, y en pocos minutos, estaban adentrándose en las calles transitadas de Tokio.

*--*-*-*-*--*

sabía que había sido una mala idea dejarse arrastrar por sus amigas, y una peor dejar que Nerina y Karin, epítomes de la provocación, eligieran su vestuario.  Tras el sexto chico que se le acercó trastabillando y arrastrando las palabras para invitarla con palabras menos delicadas a pasar una noche inolvidable en uno de los cuartos, se había alejado lo más posible de la muchedumbre y se había dejado caer en una pequeña biblioteca con sillones del siglo XVII alumbrado escasamente.

Al final, eso tampoco había resultado una buena decisión, ya que cuando estaba a mitad de camino completamente ensimismada en “Animal`s Farms”, la puerta se abrió y se cerró de un portazo. Un chico alto, de cabello plateado se deslizó hacia donde estaba y se dejó caer en el sillón a su lado.

-¿Qué hace una sel… senm…seño…rita tan linda como vos acá sola?- preguntó el chico, arrastrando las palabras y luchando con las consonantes. cerró el libro delicadamente, reconociendo en el joven bebido al dueño de casa.

-Yo estaba escapando de los borrachos, pero no pude ir muy lejos. Siento haber irrumpido en tu biblioteca. Adios.- se disculpó suavemente, dejando el libro en una les mesitas. Pero cuando se levantó para irse, Niou la agarró de la muñeca y la sentó nuevamente, con tanta puntería que terminó sobre su regazo.

-No te vayas. No me molesta que estés acá. Nadie viene, excepto mi hermano para molestar.- rió infantilmente, acariciando con sus dedos la baja espalda de .

-Yo… - estaba dispuesta a soltarle un sermón lo suficientemente plagado de palabras difíciles como para confundirlo, pero se detuvo cuando Niou inclinó su rostro sobre su cuello, apoyando sus labios cálidos en el hueco de la clavícula. No pudo formar un pensamiento decente después de eso, ya que él deslizó su boca con suavidad por el cuello hasta su barbilla, deteniéndose a escasos centímetros de sus labios. Y sin embargo, no fue por el hecho en sí. No. Fue por la sensación que eso le produjo; una especie de déjà-vu  causada por el aroma intoxicante a aftershave y sándalo.

-Voy a b-besarte. – anunció Niou, luchando con las palabras, mirándola a los ojos demasiado posesivamente como para ser considerado confortable. Pero no llegó a rozarle los labios que cayó dormido sobre su regazo, empujando consigo a , que no contaba con la fuerza necesaria como para mantenerlos a ambos en su lugar.

-Genial…- suspiró, logrando acomodarse en el sillón con el rostro de Niou en su regazo.

Por la siguiente hora y media, intentó desenredarse de su posición y escabullirse de allí, pero el chico la tenía sujeta de la cadera y se quejaba cada vez que ella se movía. Finalmente se rindió, y, aburrida, comenzó a acariciarle el cabello con aire ausente, como hacía con su hermano cada vez que él se sentía mal, para tranquilizarlo. No conocía a Niou lo suficiente como para estar allí con él, pero sí estaba segura de que su vida al borde podía resultar peligrosa y que debía cuidar lo que hacía. Era demasiado chico como para beberse la vida en una noche y fumar cuatro paquetes de Marlboro por día. Y sin embargo, tenía algo que la empujaba hacia él.

La primera vez que se habían conocido, durante su primer año como reportera del diario escolar de Hyotei, se había convencido de que todo lo que se decía de él no era cierto. Y desde ese momento, habían mantenido una relación extraña basada en la buena convivencia y en alguna que otra salida a jugar al pool o a los dardos si se encontraban en Texas Chili Parlor, el bar favorito de ambos.

Niou Masaharu podía mostrarse todo lo James Dean que quisiera, pero ella sabía que era diferente. Sí, era inmaduro, infantil y podía llegar a ser cruel; pero también era el chico que se había detenido a ayudarla cuando había entrado en una crisis de nervios en la fiesta anterior y había intentado tranquilizar cuando, movida por el odio hacia su novio y hacia la $%&· con la que lo había encontrado besándose, se disponía a beber hasta la inconciencia.

-… Te quiero…- La voz ronca y susurrante le dio escalofríos, e inclinó su rostro para ver a Niou a los ojos.

-¿Qué?

-Te quiero.- repitió, incorporándose apenas para estar a la altura de sus ojos. Su mirada se había aclarado y ya no tenía el brillo vidrioso que el alcohol debía haberle provocado. –No sabés lo que te odié cuando te fuiste.-

lo miró extrañada. – ¿Irme? ¿De dónde?-

Él rió sin humor. –¿Ya te olvidaste? ¡Ha! ¿Soy tan olvidable?-

-Niou, no sé de qué… Mirá, estás borracho, y no sé qué…-

-No estoy borracho. Nunca lo estuve.- sentenció, mirándolo con el ceño fruncido.

-Entonces, ¿de qué estás-?

-La fiesta anterior.

pestañeó sin poder creerle. Niou no podía ser el mismo chico con el que se había acostado por despecho. No podía. Lo recordaría.

-Era yo. ¿Acaso no te diste cuenta? Estabas tan preocupada por Kentaro, que no te importó con quién estabas. Pero a mí sí. Yo quería estar con vos. Lo quería desde que te conocí.- finalizó Niou, con cierta desgana en su voz. –Te quiero.-

-Niou…- no sabía qué decir. Él era tan extraño, que siempre la estaba confundiendo. No podía estar segura de nada cuando él estaba involucrado.

-Te quiero.- repitió, acercándose a ella hasta que sus labios se rozaron. Sin pensarlo, cerró los ojos y pasó sus brazos por su cuello en el mismo instante que él borraba la distancia entre ambos y la besaba apasionada y desesperadamente. Eso fue necesario para que ella aclarara su mente, al tiempo que se abocaba a devolverle el beso con igual fervor.

Niou se recostó sobre ella con cuidado, dejando sus labios mientras besaba su cuello, su clavícula y los bordes de los breteles de la remera, besando, mordiendo y lamiendo suavemente.

Si hubiera abierto los ojos, habría visto la sonrisa triunfadora en los labios de Niou.

-Te quiero.- repitió él por última vez.

-Yo también.- sonrió ella, besándolo nuevamente.

*--*-*-*-*--*

-Niou parecía completamente borracho.- rió Marui Bunta, mirando al con-artist desaparecer por uno de los pasillos. Yagyuu sonrió de lado maliciosamente.

-Pero no lo está.- aseguró.

-¿De verdad?- Kirihara preguntó asombrado.

Nerina rió, besando la frente de su novio con ternura. –No. Estaba metiéndose en personaje.-

-A veces creo que en la reunión de los 20 años, lo vamos a encontrar como el nuevo actor fetiche de Tarantino o de Scorcesse.- rió Karin.

-Y con del brazo.- asintió Marui divertido.

-¿Les parece que va a funcionar?- quiso saber Kirihara.

-Fue planeado por la mente diabólica de Niou Masaharu. Sino funciona, dejo de llamarme Yagyuu Hiroshi.- sentencié el chico de anteojos, con una sonrisa demasiado maliciosa y traviesa.

IZZY

NOTAS MÍAS DE MÍ

MUY cortito. Está basado en algo que pasó de verdad verdadera, sólo que no con sexyNiou. Dedicado a Kazu!

Y como soy una fashionista de las mejores, estos son los links a la ropa que tienen las tres chicas:

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Nerina

http://www.asos.com/Asos/Lace-Tiered-Bandeau-Dress/Prod/pgeproduct.aspx?iid=261812&cid=4168&clr=Blue&Rf-200=3&sh=0

http://www.asos.com/Fergie-Black-Eyed-Peas/Lindsay-Lohan/Asos/Double-Bar-Mary-Jane-Shoe/Prod/pgeproduct.aspx?iid=183819&abi=1

http://www.asos.com/Oasis/Oasis-Wool-Blend-Military-Hip-Belt-Coat/Prod/pgeproduct.aspx?iid=226378&cid=2641&clr=Black&sh=0

Karin

http://www.asos.com/Cameron-Diaz/Asos/Sleevless-Twist-Back-Polo-Neck-Dress/Prod/pgeproduct.aspx?iid=270976&cid=4168&clr=Green&sh=0&Rf-200=2

http://www.asos.com/Public-Beware/Public-Beware-Military-Style-Jacket/Prod/pgeproduct.aspx?iid=238016&cid=2641&clr=Black&sh=0