–Ella…

            –¿Hablas de ? Hm, yo que tú le hablaría. No parece haber otra forma de que se acerque a ti, no sé si es porque es nueva o qué, pero luce muy tímida… ¿tú que dices?

            El pelirrojo chistó a su amigo –¡Shh! Déjame escuchar qué habla con sus amigas.

            –Nada importante, supongo. Sabes que las mujeres terminan hablando siempre directa o indirectamente sobre el cabello o sobre sus uñas, eso siempre me pone nervioso…

            –¡Shinji!

            La joven pasó por su lado, gracias a Dios, sin notar que estaban escondidos no muy inteligentemente en los arbustos.

            –Luce tan tranquila… tienes que hacerte su amigo.

            –¿Eh? –Ibu miró a Kamio, frunciendo el ceño–. ¿Por qué yo?

            –Eres el más parecido a ella. Te será fácil.

            –Hm, Akira está asustado de una chica –Ibu dijo, pero más para sí mismo que burlándolo al pelirrojo–. Qué raro… pensé que sería mucho más directo que eso…

            Una vena se le hinchó al az de velocidad de Fudoumine.

            –¡¡Shinji, deja de hablar solo!!

 No es necesario.

 

            –¡Shinji-kun, ven!

            –Ya voy… –repuso Ibu en su típica voz baja y monótona–. Ne, para haber lucido tan tranquila, -chan es muy enérgica también…

            –¡Calla, Shinji-kun! –se rió ella, tirando de su mano–. ¡Estoy así porque si no te apresuras, llegaremos tarde a la escuela!

            –Pero no había necesidad que me esperaras… si me camino despacio es mi problema, no, no tendría que ser de nadie más…

            Kamio Akira observó a sus amigos acercarse, recordando lo que le había dicho a Ibu meses atrás. Ahí estaba, él, con ella. Pero… ¿y Kamio? ¿Cómo era que él no había logrado ser su amigo aún?

            –Hola –saludó el pelirrojo, esperando en apoyado en el marco de la puerta–. No es tan tarde, no se preocupen…

            –Sasuga Kamio–kun (1) –admiró , sonriéndose–. Siempre llegas temprano. Yo no tengo la misma suerte, caminar con tu amigo es como caminar con una tortuga…

            –¿Tortuga? Pero si yo no soy tan lento. Podría ser mucho peor, en todo caso… además, no puedes compararme con Akira, ¿o sí? Él tiene fama de siempre ser el primero…

            volvió a dedicarle una sonrisa al pelilargo y, juntos, entraron al aula. Kamio los observó pasar, la sonrisa que había aparecido al verla suavemente desvaneciéndose.

            “Me está… saliendo el tiro por la culata, ¿verdad?”

 

            Así pasaban los recreos en Fudoumine. Kamio arrastrando tras Ibu y , esta última apenas omitiéndole palabra al pelirrojo. Shinji lo admitía: era tímida, y por sobre todo, muy callada si no la conocías bien, pero no si eras Ibu Shinji…

            “Diablos”, pensó Kamio, observándolos pasarse, compartiendo un chocolate que habían comprado minutos antes en la cafetería, “Esto no está bien…”

            –¿Kamio?

            –Ta…¡Tachibana-san! –se impresionó el pelirrojo, algo asombrado de que su capitán se le había acercado a hablarle en medio de un recreo–. ¿Qué… qué sucede?

            –No estaría preocupado si tu rendimiento no hubiese bajado, pero… te noto más… lento, últimamente –dijo Kippei–. ¿Tiene algo que ver con la amiga de Ibu?

            –T–Tachibana-san… –“¿Qué le digo, qué le digo?”–. Yo…

            –Está bien, supongo que es normal, ¿no? –el mayor frunció su ceño–. Pero intenta remediar la situación cuanto antes. Por tu bien.

            –N–no hay mucho que remediar…

            –Ann me comentó que estás muy raro y callado últimamente. Y para hacer que hasta ella lo note, bueno, debes de tener tus asuntos para remediar –contradijo Tachibana–. ¿Necesitas ayuda en algo?

            Kamio negó suavemente con su cabeza, y su capitán, sin querer molestarlo más, se alejó.

 

            Ese mismo día, Akira recibió una inesperada llamada teléfonica.

            –¿Kamio-kun?

            El pelirrojo arrugó el entrecejo –¿A-Ann-chan?

            –Sí, soy yo –repuso la muchacha–. ¿Cómo estás?

            –Bien… –Kamio comenzó a sospechar del origen de la llamada–. ¿Qué pasa?

            –No quise husmear, pero… lo obligé a mi oniichan a que me contara lo que te sucedía –relató Ann, algo avergonzada. Akira no quiso ni imaginarse qué le habría hecho a su hermano para que le diga…–. ¿ -chan, eh? Bueno, tengo buenas noticias para ti…

            Kamio pegó la oreja al teléfono.

            –Te escucho.

            –Parece ser que está con Ibu-kun porque no sabe como hacer para acercarse a ti… ella me dijo eso. No se supone que tenga que estar diciéndotelo, pero…

            Akira ahogó un grito –¡Ann-chan!

            –¡Bueno! –se defendió la chica–. En vez de regañarme, ¿podrías prestar atención a lo que te estoy diciendo?

            El muchacho se quedó pensativo. “¿Está con Shinji porque no sabe cómo hacer para acercarse…? Esto es demasiado perfecto, no… no puede ser…”

            –¿Estás segura que eso escuchaste salir de sus labios?

            –No te mentiría sobre esto, Kamio-kun –dijo Ann con toda seriedad.

            Akira se mordió el labio inferior, y tomó una decisión –Iré ya a hablar con ella. Tengo que aclararle la situación…

            –Acompáñala a su casa.

            –¿Eh?

            –Que la acompañes a su casa –reiteró Ann pacientemente–. La veo que se va sola casi todos los días. Ofrécete a acompañarla.

            –¡Eso! Gracias, Ann-chan. ¡Eres la mejor!

            Y cortó, dejándola a la menor de los Tachibana con las palabras en la boca.

            “Kamio-kun… buena suerte”.

***

 

            Al verla alejarse sola, Kamio decidió correr a alcanzarla. ¿Cómo haría para soportarlo? Ir todos los días a casa por su cuenta, sin ni un amigo… por lo menos se le había acercado a Ibu, sino, pobrecita…

            –¡-chan, espera un segundo! –al escuchar una voz distinta a la de Ibu llamando por ella, la chica volteó.

            “Ka… ¡Kamio-kun!”, intentó suprimir un sonrojo. No: no podía ser él.

            El pelirrojo estaba allí en menos de lo que se gasta en decir “Fudoumine”. Siempre había sido rápido, y más para las cosas que le importaban.

            –Ho… hola… –saludó ella tímidamente.

            –¿Te molesta si te acompaño? –jadeó él, algo cansado de tanto correr.

            se sonrojó visiblemente –Yo… um… este… ¡no, claro que no, adelante!

            Akira atinó a dar una sonrisa, y con un movimiento de su cabeza se quitó el cabello del rostro.

            –No es común de Kamio-kun acompañarme así… – se percató de algo, y ahogó un gritito–. ¡Oh! ¡No me digas que Shinji-kun te obligó a venir conmigo! Si es así, yo…

            –No, Shinji no me obligó a nada –negó el pelirrojo, visiblemente algo nervioso–. Y-yo quise venir.

            alzó sus cejas –Ah, está bien… –miró hacia el suelo–. No hay problema en ese caso, Kamio-kun, pero… no es realmente necesario…

            –¡No es que tenga pena de que siempre andes sola ni nada! –negó Kamio apresuradamente, pero la chica ni lo había acusado–. Sólo que… quizá… hace mal estar solo, ¿sabes? Así que, me figuré que podía acompañarte…

            –Kamio-kun no necesita darme ninguna explicación –repuso ella con tranquilidad–. No es necesario.

            “Que... que paz para decir las cosas… ella es admirable…”

            –¡Deja de repetir “no es necesario, no es necesario”! –replicó Kamio, aunque sin estar realmente irritado–. ¡Eres demasiado buena! Hay cosas que sí son necesarias, sabes… y tener amigos lo es…

            –Pero… los tengo –dijo ella, apenada.

            –Sólo te veo con Shinji –repuso el pelirrojo.

            sonrió lastimeramente –Sí, pero… eso es suficiente, ne…

            Kamio frunció el ceño –Eres increíble, -chan…

            –Es que… me… me da vergüenza estar… rodeada de gente –se explicó ella–. Me siento incómoda. Yo—

            –Bueno… todos… todos nos sentimos incómodos alguna vez –dijo Kamio. “Como ahora. Diablos… es demasiado difícil hablarle a una chica…”–. Pero hay que superarlo. Creo que sólo así podemos tener amigos. Hay que… ¡hay que bajar nuestras barreras! ¡Sincronizar con el ritmo de los demás!

            largó una risita que rápidamente incrementó.

            –¿Qué? ¿Qué dije? –Akira quedó confundido.

            –Kamio-kun está realmente obsesionado con la cosa del ritmo, ne… –sonrió ella–. Bueno, supongo que ese es el problema. Mi ritmo… no es igual al de los demás, y tengo miedo que lo rechacen.

            Akira tomó ambas manos de la chica –¡No, no tengas miedo! ¡Las personas tendrán que aceptar tu ritmo, no importa como sea! ¡Y si no pueden aceptarlo, el problema es de ellos!

            se sonrojó –Sou desu ne… –acotó, mirando al suelo, algo incomodada por el contacto físico–. Qué entusiasmo…

            Kamio también se sonrosó y la soltó –Perdón. Me dejé llevar.

            –No, está bien – le dedicó una sonrisita–. Es… tienes razón.

            Se miraron, ambos de una tonalidad de rojo que no tenía nada que envidiarle al cabello del jugador de tenis.

            –Me gustaría que… que me acompañases más seguido –dijo , como hablando en voz alta–. Si no es mucha molestia…

            –No –Kamio ahora sí tomó su mano, sin inhibiciones–. Cla… claro que no es mucha molestia, -chan.

            -chan –corrigió esta.

            –Ah… bien… entonces… que sea “Akira-kun”, si s-se puede, claro… –Kamio no recordaba haber estado tan nervioso con una chica antes.

            besó su mejilla –Sí. Akira-kun.

 

            Por esta vez, la tímida no volvería a caminar sola. Ni hoy, ni nunca más. Siempre se vería a un pelirrojo a su lado.

~ Aori

09/12/06

(1) : Significa "como es esperado de Kamio-kun", "como era de esperarse de parte de Kamio-kun", etc. Creo que entendieron.