era la chica más cabezota de la escuela Hyotei. Pero lo más preocupante no era el simple hecho de que lo fuera, sino de la actitud hacia cierto integrante del equipo de tennis que la ponía de los mil demonios. Ese era otro con un carácter igual o peor que la misma.
Fuerza contra Furia
-Shishido-san, ¿de verdad crees que -san es tan mala como dices? -el muchacho resopló disgustado por la mención del nombre de la chica que lo ponía así.
-Si, Choutarou, no solo es mala, es peor -el muchacho de cabellos plateados suspiró mientras negaba con la cabeza.
-A mí me parece buena persona -dijo después de un rato, cuando el joven de la gorra se había tranquilizado.
era un joven entusiasta y demasiado sincera. Además de enojona, como la clasificaba Yuushi y un poco mandona, esta definición cortesía de Jirou el joven que placidamente dormía más horas de las que entrenaba. Pero cada uno de los miembros le tenía un cariño especial, pues siempre había sido amiga y compañera fiel en las buenas y las malas.
-¿Y bien? ¿Dónde esta ese Ryou-kun? ¡Así quiere seguir siendo titular!- exclamó la joven fuertemente, Jirou pegó un salto que lo hizo caer de las bancas.
-Gomen, gomen -dijo una voz a su espalda.
-Ootori-kun, no te preocupes, imagino que Shishido-san fue el culpable de que te retrasaras -el aludido arqueó una ceja.
-¡No eres nadie …! -
-¡Shishido! Da 20 vueltas alrededor de las canchas -la voz de Atobe Keigo resonó fuertemente mientras el muchacho asentía no sin antes mandarle una mirada de furia a la joven, que sonreía altanera.
-Eres imposible -san -dijo Atobe con voz firme. -Pero no conseguirás nada si sigues poniéndolo en vergüenza.
Ella suspiró apretando ligeramente los ojos, mientras se guardaba la contestación para Atobe. A pesar de ser el gran oresama, era su amigo y eso le molestaba, pues Atobe siempre conseguía ver a través de ella.
No era odio que le tenía a Shishido, no. Era algo más, sus sentimientos hacia el titular de la Hyotei iban más allá de hacerlo siempre enojar, pero no había otra razón para llamar la atención del chico, pues siempre había pasado desapercibida para él. Y aunque tampoco le gustaba hacerlo enojar, no sabía como llegar a él.
-¿Cómo haremos para que -san se quede a solas con Shishido-kun?- preguntó Mukahi a los integrantes de la Hyotei.
-Una solución es que dejemos a -san dejándole un castigo - respondió Hiyoshi.
-Pero terminaran por matarse -inquirió Taki a los senpais.
Todos observaron a Oresama que llevaba en la misma posición con la que habían empezado la conversación.
-Será como dijo Hiyoshi, pero será para ambos: -san se quedará a entrenar con Shishido el sábado después de las practicas.
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-¡Qué cosa! No puedes hacerlo Atobe-kun… no con él -la joven se cruzó de brazos ante el Buchou de la Hyotei.
-Esta dicho, te quedarás a practicar con Shishido, mira el lado positivo de la situación -san.
Por otro lado la reacción de Shishido no había sido como Yuushi y Mukahi habían esperado.
-¿Así que Oresama ha decidido que practique con esa -san?- la pareja de dobles asintió.
Porque interiormente era lo que necesitaba, quería tener una oportunidad para enfrentar a la joven de una buena vez y dejarle en claro que dejará de meterse con él. Aunque Shishido no sólo justificaba esa razón, sino la de su corazón galopando nerviosamente, estaría a solas con ella. ¿Terminarían matándose mutuamente o habría una solución a su actitud? Él sabía por observación como lo miraba, como sus ojos se centraban en los suyos y como buscaba una oportunidad para enfrentarlo, había aprendido a identificar las maneras en las que la joven se plantaba frente a él y lo hacía enojar. Ya tendría la oportunidad de demostrarle a la joven que no necesitaba encararlo solo para que la mirará, pues Shishido había identificado su aroma cuando llegaba o su voz cuando se acercaba. Todo en ella le agradaba de una forma que no sabía identificar.
Suspiró, tal vez el entrenamiento no sería tan malo… o eso esperaba.
El sábado por la tarde la escuela estaba vacía a excepción de ella que esperaba por el joven con el que tendría que practicar, había deducido por lógica que durante la semana, los chicos habían tratado de evitarla y de no responder al pedido que había ofrecido. Todos se habían negado a acompañarla.
-Gomen, demore más de lo que pensé -su voz le produjo una descarga eléctrica que sacudió todo su cuerpo.
-Para la otra avísame que no ibas a llegar a tiempo -ladró la joven. Shishido no le respondió.
~Ni siquiera le gusta discutir
-Atobe-buchou me pidió que te enseñará a golpear la… -la joven le miro furiosa. -¿Qué pasa?
-Nada -masculló tomando una gran bocanada de aire -Solo practiquemos.
El muchacho sacudió la cabeza exasperado por la reacción fría de la joven, ni siquiera le ponía atención cuando le pedía que golpeara la pelota como debía y si seguía así, terminaría por lastimarse la muñeca.
-¡Basta -san!-exclamó Shishido fuera de sus cabales -¿Qué demonios pretendes ? -
-No pretendo nada, ¡baka!- chilló la joven dejando que la raqueta cayera al suelo -Déjame en paz.
El titular de la Hyotei dio un gran suspiro, camino hacia la joven y tomó su muñeca. La muchacha dio un respingo y exclamó una protesta de dolor.
-Te dije que acabarías por lastimarte, las mujeres son más propensas a lastimarse -dio un suave masaje, sintió que el cuerpo le temblaba y el corazón pretendía salirse de su pecho.
-No es nada. Además no somos tan débiles como crees, Shishido-san -
-Shishido-kun -le corrigió el joven. Sus ojos se centraron en los del muchacho que seguía moviendo sus dedos firmemente sobre su muñeca lastimada.
-Ya estoy bien -dijo tratando de soltarse, pero el no lo hizo.
-Tenemos que hablar -san -dijo el joven.
--san -corrigió esta vez la chica, el sonrió.
-Bien, -san -dijo suavemente -¿Por qué siempre estas molesta conmigo? - la joven abrió la boca y la cerró como pez fuera del agua. -¿Y bien?-
-Yo… no se de que hablas. ¡Es que a veces eres tan… tan cabezota!- el sonrió de una forma provocativa.
-Tú también lo eres, -chan -
La joven sintió que las mejillas se coloreaban, nunca antes había escuchado a Shishido llamarla de esa forma y con tanta familiaridad.
-Es demasiado tarde Shishido-kun, creo que la practica debe terminar por hoy -el muchacho asintió mientras la soltaba, recogió su raqueta y se la tendió.
-Te acompaño a tu casa -ella tomó la raqueta y asintió.
Mientras caminaban a casa uno a lado del otro, el silencio que reinaba era placentero. La practica había sido un desastre, ella hacía lo que su coraje le pedía y Shishido se negaba a darle la razón. Además había estado la forma en que la había tomado de la muñeca y su cercanía. Tal vez ambos eran tan cabezotas que se negaban a aceptarlo.
-Llegamos -inquirió la chica parándose en la puerta de su casa -Muchas gracias Shishido-kun y lamento todo -dijo suavemente, mientras se acomodaba un mechón de cabello detrás de la oreja. -No quise ser tan grosera contigo.
Shishido sonrió un poco al ver que el cabello que había colocado detrás de su oreja había vuelto a rozar su mejilla, impulsivamente sus dedos tocaron el mechón rebelde y lo colocó detrás de la oreja de la muchacha, el roce suave de sus yemas contra la mejilla de la joven, le hicieron inclinarse levemente, sintiendo el respirar de la joven golpeando el suyo.
-Lamento ser tan cabezota, pero tú eras mucho más que yo -chan -- y antes de que la joven protestará, sus labios se prendieron de los de la joven, sintiendo el contacto tibio de su boca contra la suya.
Un grupo de muchachos observaba atentamente desde la esquina de la calle, viendo a una joven pareja besarse.
-Mi plan resultó -dijo Hiyoshi a los titulares de la Hyotei.
-Son el uno para el otro, ne, Kabaji?-
-Usu -
-Ahora solo falta que el lunes, ambos no nos quieran matar -dijo Mukahi con nerviosismo.
Todos se miraron y regresaron la vista de nuevo a los jóvenes que sonreían y se despedían. Pero sin duda dos cabezotas eran peor que uno. Y los titulares de la Hyotei estaban seguros de que el Lunes recibirían una buena paliza… si es que ambos se enteraban de su plan.
~ Aiosami