Excéntrico.

              1. adj. De carácter raro, extravagante.

              2. adj geom. Que está fuera de su centro, o tiene un centro diferente.

              Quizá, sí, tal vez no había utilizado la definición que debió haber utilizado, porque comparar a una persona con un cuerpo geométrico está… bueno, no sólo mal desde el significado literal (¿cómo está alguien fuera de centro? ¿Saldrá fuera de foco en las fotografías? ¿Se caerá muy seguido?), sino que también se debe tener en cuenta que es un insulto bastante fuerte. Es que siempre es más fuerte decir el significado de las palabras que las palabras en sí. Más que nada, porque al decir la palabra sola dejás pensando al otro qué quisiste decir, y si es una persona –medianamente– normal, es probable que no vaya a tomar un diccionario después para ver qué le quisiste decir con claridad. Es mucho más fácil entender lo que uno entendió y dejarlo ahí. Es por esa razón que, cuando––

–¡Estás fuera de tu centro, chabón! [1] ¡Dejame en paz!

––pasó eso, Fuji Shuusuke lamentó haber estado prestando atención a su respuesta. Porque significaba dos cosas: que ella había querido dejarle bien en claro que no era un excéntrico sino una persona que realmente estaba fuera de su centro, y que la chica que le gustaba lo había rechazado de una manera que para él era completamente inimaginable. Si seguimos con el razonamiento que tuvo su mente, llegaríamos a una gran conclusión: una joven no rechaza a Fuji Shuusuke (insertar punto aparte acá. Sencillamente no pasa. Y no porque él fuera soberbio, es que honestamente nunca antes había pasado) y menos por ese Mizuki Ha – eh, como se llame. Y por si la respuesta ilógica no hubiera sido suficiente por sí misma, era aún más ridículo pensar en lo que vino después…

Capítulo uno.
(adj. y s.) Utópico.

( irrealizable o inconcebible en el momento en el que se plantea. )

              Fuji arrugó el ceño, su garganta largando sin querer un pequeño ruidito de indignación –Perdoname… no pensé que te había molestado tanto. Por cierto, soy Shuusuke, el hermano de Yuuta, no un “chabón”…


              –Y yo qué sé cómo ñoquis te llamás –la joven le dedicó una expresión severa, evidente en su tono de voz que realmente no pensaba que su nombre debería ser parte del conocimiento general que tiene cualquier japonés adolescente (y encima ella no era una japonesa adolescente cualquiera, era una manager asistente en el campamento, lo que le daba a Shuusuke aún más razones para mirarla feo por tratarla como él trata a ese… bicho violeta[2], o lo que fuera)–. Lo único que sé es que no parás de molestar a mi novio, quien, dicho sea de paso, habla más de vos que de mí. Y por décimo quinta vez, no, no tengo ganas de que me enseñes tenis. No soy manager del club de las chicas por nada, sabés –añadió con un tono soberbio que sólo podría haber adquirido por pasar demasiado tiempo con Mizuki.

              Ella aguardó una respuesta, pero no la obtuvo: Shuusuke no estaba acostumbrado a este tipo de situaciones, y por primera vez, no sabía bien qué hacer ni qué decir. Con el temperamento fuerte de la muchacha, no se le podía decir que se calme (cosa que el genio normalmente haría). Entonces, ¿qué? Y pará – ¿acababa de decir lo que él había escuchado que dijo sobre Mizu-cómo-se-llame?

              –Perdón. Creo que me pasé un poquito –se disculpó rápidamente , la atrevida en cuestión, pasándose una mano por su tupida cabellera y desviando la vista hacia el cielo, como tratando de volver en sí–. Hajime ya se debe estar preguntando dónde estoy. Me voy a ––

              –Estás sobreactuando, -chan –la conocía por unos días nada más, ¿¡y ya tenía el tupé de llamarla “chan”!? –. No pensé que una invitación tan simple te molestaría.

              –El problema es este: tengo un novio que está obsesionado con vos desde secundaria baja. [3] No es un chico al que le agarren problemas de autoestima porque sí, pero sé que se cuestionaría porque estoy pasando tiempo con vos y no con él –explicó , pero lo miró a los ojos para darle el golpe final–. No quería decirlo así, pero llanamente no me caes bien.

              Un destello de ojos azules.

              –Sou ka. [4]

              –No tengo nada más que decirte. Adiós  – giró sobre los talones y emprendió la marcha hacia el sentido contrario, buscando a su novio o, en su defecto, a alguien de su escuela con quien descargarse.

              Fuji seguía con los ojos plenamente abiertos, asemejándose a un gato salvaje analizando a su presa –No sabía que eras la novia de Mizuki.

              Si bien no tener nada más para decir era estrictamente no tener nada más para decir en el vocabulario de , no pudo evitar rebatirle esta frase justo antes de llegar a la punta de la pared del edificio principal del campamento de entrenamiento y esfumarse por allí –No sabía que te sale su nombre cuando tenés ganas.

···

              Mizuki recostó la cabeza sobre el regazo de la chica, pero no sin antes largar un pequeño suspiro –Eso fue, quizá, un tanto… efusivo de tu parte.

              –Me pone nerviosa. No me gusta que te trate como él quiere, y que después venga a coquetearme, como si no tuviera idea de que soy tu novia, Hajime –refutó , con una arruga en el medio de la frente que desde hace rato no se le iba–. ¿Estás seguro de lo que pensás sobre ese tipo? No me cierra, realmente no me cierra. [5]

              –Que sea mi rival destinado no significa que te tenga que cerrar, ni mucho menos que no tenga una actitud objetable –dijo Mizuki, palabras por las cuales muchos de los que leen esto se pararon en su asiento y largaron un “¡Y vos que hablás!”. Y sí, nosotros vemos en otra gente los defectos que nos vemos a nosotros mismos…–. Comprendé eso, -san.

              –No me trates más así – boqueó con un suspiro mientras sintió que le tomaban la mano, y entrelazó sus dedos con los del joven sin casi resistencia–. Dejá de tratar de ser condecente, Hajime. Que una persona te trate como que no existís no está bien, no importa cómo le busqués la vuelta.

              –No está bien… pero quizá esté justificado –Mizuki cerró los ojos. No era tan inmaduro como para no darse cuenta por qué recibía ese comportamiento por parte del mayor de los Fujis, no había nacido ayer–. No importa. No es algo que te incumba.

              le dedicó una mirada apenada –No quiero ser una histérica, pero es que nunca nada me incumbe sobre vos… me molesta.

              –Es como tiene que ser, -san.

              La joven le quitó el cabello del rostro. Quizá, si no hubiera sido tan lindo, le hubiera pegado ya más de un par de veces –Ya lo sé. Sé que sos complicado, pero a veces lo sos demasiado.

              –Vos también –ya un tanto harto, Mizuki giró sobre sí mismo y se dispuso a descansar su mente un poco, pero sin soltarse de la mano de la muchacha, obligándola a descansar en su mejilla–, vos también…

              –¿Te vas a quedar dormido acá? – le alzó las cejas, en extrañamiento–. Estás aguantando más tiempo al aire libre que lo normal.

              –Bueno… mientras que me hagas sombra, está bien –Mizuki sonrió, aún con los párpados cerrados, respirando con constancia–. El mantel seguía secándose, así que supongo que no hay nada más que podamos hacer sobre eso…

              –Entonces quedate vos.

              –… ¿y cómo me vas a hacer sombra?

              –Parada.

              –A mí también me da asco el pasto húmedo, -san, pero por lo menos tomá en cuenta que lo estoy soportando por vos.

              sintió como el rostro le enrojecía, pero más por vergüenza y el saber que había sido una desconsiderada que por el comentario agridulce del joven –… sí, pero ––

              Mizuki siempre hacía cosas inesperadas. Por eso que se sentara de golpe, con una rapidez que podría bien haberle causado un baje de presión, la tomara de los hombros y la hiciera caer contra el verde humedecido con él encima no la sorprendió en lo más mínimo, por lo menos no como sabía que sorprendería a cualquier otra persona –¿Y qué tal te gusta el pasto ahora?

              –Si llego a tener una sola mancha verde en mi chomba, te aseguro que no mucho – lo miró, casi desafiante–. Me gustás vos, no el pasto.

              Mizuki rió con complacencia –No es tan divertido como antes –acotó mientras se hacía a un lado, permitiendo que la chica se siente–. Antes te sonrojabas y te asustabas. Ahora ya estás curada de espanto.

              “Y conseguite alguien que no lo esté, entonces”, pero, siguiendo su política de “No-voy-a-ser-la-típica-novia-resentida”, no lo exteriorizó –Intentá otra cosa. Quizá avisarme antes de noquearme sería mejor –sugirió mientras sus manos intentaban, sin ser efectivas, quitar las pequeñas hebras de pasto que se habían roto con el impacto. Mizuki, al ver su dificultad, la tomó de los hombros, la movió un poquito para que su espalda le quedara de frente, y comenzó a palmearle él la chomba (que tenía manchas, pero no había por qué decírselo)–. Gracias.

              sintió un par de brazos cerrarse sobre su estómago, y un beso presionarse sobre su mejilla –De nada. Pero, ¿te puedo pedir algo?

              –¿Hmm?

              –No discutas más con mi rival, ¿sí? Lo que pasa entre él y yo es entre él y yo.

              –… –no estaba muy convencida, pero no quería seguir discutiendo, y menos cuando Mizuki era probablemente una de las pocas personas que la podía hacer sentir que tenía absolutamente todo menos la razón. De a ratos, cuando él quería, la podía hacer pensar que era una egoísta, o que estaba equivocada, o que de alguna forma u otra estaba siendo infantil. Y pensar que una persona normal simplemente le habría dicho “gracias” por lo que hizo…–. Está bien. Fue un desliz, perdón.

···

              –¿Eso era todo?

              –No me iba a sentir bien si no me disculpaba – se explicó rápidamente, sintiendo que la mirada de Shuusuke la estaba fulminando, y no en un sentido bonito, como cuando solía hacerlo antes–. Hajime me dio a entender que tenías razón en tratarlo como lo tratabas, pero, ¿qué te hizo?

              Ante la expresión compungida en el rostro de la joven, Fuji dudó si contestar –No es algo que me hizo a mí.

              –¿Yuu-Yuuta-kun? –exclamó , llena de nervios, todavía no entendiendo qué hacía ahí–, ah, pero si él vino solo a la escuela. Yo estoy desde la secundaria baja en SeiRu, y te juro que nunca noté a Yuuta-kun disconforme ni nada… –ni tampoco entendiendo qué hacía ahí, excusándose por su novio, cuando el susodicho le había pedido explícitamente que no lo hiciera.

              –No, está mucho más feliz en Saint Rudolph. Eso lo sé –Fuji devolvió la última pelota y se acercó un poco más a la reja que recubría las canchas, detrás de la cual estaba parada, con los dedos entrelazados en los rombos de metal oxidado–. No pasa por eso.

              –¿Por qué pasa?

              Fuji por fin le dio un descanso a sus ojos, cerrándolos –Acercate, por favor.

              hizo un pequeño “hmm” de disgusto y desconfianza –¿Es nece ––

              –Para que entiendas la situación a pleno, sí, lo es.

              La muchacha tensionó los dedos de la mano hasta que sintió el óxido prendérsele a la piel. Por qué el simple hecho de cruzar la puerta y entrar en las canchas le parecía de alguna forma u otra ser desleal (y no sólo a su novio, sino a todo lo que le había dicho a Fuji antes), ella no sabía. Bajó la vista y sus brazos se cruzaron frente a su pecho.

              –Por ahora, no.

              Fuji la miró con ojos curiosos. Abiertos, azules, antes enojados, pero ahora sencillamente curiosos –¿Por qué?

              –Porque hoy no puede pasar.

              –Hoy. ¿Y mañana?

              –Mañana… – dudó. Fuji siguió contemplándola, ojeándola, tratando de entenderla, analizándola–. No sé, ya me estoy metiendo demasiado. Hajime me dijo que no…

              –¿A qué le tiene miedo “Hajime”, -chan?

              –¡Ci-ciertamente no a que me vaya con vos! –exclamó la joven, enrojecida. Lo que le llamó la atención es que no era el rojo avergonzado que lograba Mizuki, sino un rosita que le hacía acordar a su secundaria baja, y que probablemente había pasado largo tiempo sin estar en sus mejillas.

              –Entonces el del miedo no es él, sos vos –Shuusuke llegó a la conclusión demasiado rápido, exasperantemente rápido. Comenzó a acercarse a la reja y , aferrándose de una valentía que había sacado del bolsillo, quedó inmóvil en el lugar–. No tenés que tener miedo. En este momento, nos separa una barrera, ¿no ves?

              –Siento que… más que ser yo la que te observo de afuera, sos vos. Como si fuera alguna especie de animal en cautiverio – apartó la vista–. No hagamos analogías con las rejas, por favor. No tengo… yo no tengo tiempo para darte la satisfacción de haberme hecho vacilar, porque no soy una chica a la cual vas a conseguir sin conocer.

              Shuusuke le echó una mirada suplicante de explicaciones. Por esto, se aclaró la garganta con un carraspeo.

              –No me conocés, así que no sé qué te gusta. Me hace llegar a la simple conclusión de que te quedaron asuntos pendientes con Hajime, y lo querés hacer sentir mal. Eso me gusta menos.

              –El día de hoy, como vos dijiste, no es un día para que comprendas por qué lo quiero ver sufrir tanto –Shuusuke pronunció estas palabras con una enervante paz. Esperó a que hicieran efecto, y continuó–. Y es verdad que no te conozco. No creo que eso me dé menos o más derecho para que me intereses.

              –Pero…

              –Escuchame, –Fuji hizo que sus finos dedos se entrometieran en los rombos oxidados de la reja, atrapando a los de , apretando tan fuerte que dolía, y que hacía muy utópica la idea de escapar–. Mañana vení a ayudar a mi grupo en la práctica, sigo con ganas de explicarte por qué lo de Mizuki-kun. Y de alguna forma sé que no le agradaría saber que volviste a intentar hablarme, así que no podés no venir.

              Que se traducía a un “ni se te ocurra no venir porque sé cómo chantajearte”. mofó.

              –Soy la novia de una de las personas más tramposas que existen, Fuji –dijo, nivelándose, tranquilizándose, intentando no pensar en que obviamente estaba en la posición desfavorable en la situación–. No puedo dejar que me trates así.

              Shuusuke la soltó. se examinó la mano, que aún tenía marcas enrojecidas de dedos sobre ella –Tu elección, -chan. Y recordá, mañana es otro día, quizá cambies de opinión –Fuji sonrió con los ojos plenamente abiertos, lo que no dejaba en claro por qué motivo estaba tan feliz, sino que lo oscurecía aún más.

              –Mañana es otro día –repitió , y comenzó a caminar, sin aviso, hacia un lugar a donde estuviera lejos del enigmático genio de ojos zafiro–. Es otro momento –ojeó por encima de su hombro. Fuji no era de escatimar miradas, y la que le estaba dedicando en el momento hablaba de muchas cosas. Hablaba de deseo, de esa cosa de bronca en medio de la garganta, de cosas que quedaban por demostrar. Fuji pronunció una sonrisa a-la-gato-Cheshire, con ojos que recorrieron desde sus talones a donde nacía su pelo, mientras finalizaba lo que estaba diciendo con un murmullo que él seguramente no oiría –Mañana, quizá, nuestro encuentro no sea tan utópico. Y ni hablar sobre que me tenés amenazada, lo que quizá ayude un poco.

(s. m.) Final.

[1] – “Chabón” es como “chico” en Argentina, pero yo, por lo menos, nada más lo uso cuando estoy muy exasperada. Tuve que ponerlo porque esa frase fue un chiste con Zukki en la clase de… andá a saber qué, y no puedo imaginármela sin un “chabón” al final. Lo raro es que el Word me reconoce la palabra, pero no encuentra sinónimos… ¡y un diccionario me la encuentra! ¡Y con “b”, como yo decía que se escribía!
chabón,-bona
nombre masculino yfemenino
coloquial Arg En el lenguaje juvenil, se usa como vocativo para referirse a una persona a la que no se conoce o de la que se desconoce su nombre: che, chabón, no uses mis discos sin permiso; ¿quién es la chabona que está ahí?
[2]– Referirse a las casillas de FH para más info.
[3]– Sí, eso significa que están en segundo año de secundaria alta. Por ende, la chica está ahí ayudando al equipo masculino, ya que el femenino no llegó a las regionales (esto estaría ubicado previo a las susodichas). Shuusuke tiene… eh, 16, Mizuki 17 y vos 16 también. Yuuta tendría 15.
[4]– “Ya veo”.
[5] – No tengo ni idea de si esta es una expresión en otros países, así que por las dudas aclaro que quiere decir que no te convence, que te parece sospechoso, raro, etc.

*blink blink* No sé, tiene más tags de formato que contenido real. Creo que me gusta, igual, y definitivamente sería algo que quiero continuar. Perdonen fans de Shuusuke… a mí también me gusta, pero necesitaba una DN en la que no fuera Súperman y Mizuki, Lex Luthor. En fin… au revoir, mes petits enfants.

Aori.