The Diary.

Jueves 7

            Calorías: 630 (muy bien, soy toda una santa). Abdominales hechos hasta el momento: 358, incluidos los que mandó a hacer la profesora de gimnasia y los que hicimos en el entrenamiento. Pensamientos negativos: 987 aprox. (a razón de 25 por minuto). Tiempo contando pensamientos negativos: 125 (aprox)

OH-POR-MERLÍN…

Nunca en mi vida creí poder ver algo tan desagradable como al suplente de la profesora de catequesis borracho.

Sí, sí, borracho. Y no un borracho cualquiera, no; borracho de haber tomado como cosaco, en un estado peor que el del numerito que montaron Mizuki y Atsushi la vez que se emborracharon (que, en realidad, nunca pasó... no vaya a ser que Mizuki cumpla sus amenazas si llega a encontrar mi diario, aunque si lo encontrara estaría muerto a los tres segundos por la bomba de tiempo y activación lejana que… Seh, ni yo misma creo que se crea esto -.-). Si ya era bastante desagradable antes, y bastante pervertido, borracho fue un show.

 Le tocaba dar el sermón de la mañana, y parece que ayer salió por el casamiento del hermano o algo por el estilo, y llegó tarde. Cuando entró a la capilla, iba bamboleándose por el pasillo y hasta se agarró de la estatua de María y le dijo “Disculpe, señorita, pero que buenos pechos tiene”. Y ahí fue cuando la madre superiora se enteró del estado del tipo, porque yo no pude evitar estallar a carcajadas con Shinya y Nomura. Es que ellos dos y yo estábamos sentados en el último banco, porque de ahí nadie se entera si nos la pasamos boludeando[1], y fuimos los primeros en ver al tipo éste.

Entonces, como decía, la madre superiora se acercó corriendo como si estuviera por liberar a Willy y se las ingenió para arrastrarlo afuera mientras él empezaba a cantar a grito pelado (humph, dónde habré escuchado esa expresión antes…) alguna obscenidad que uno no creería posible en una escuela católica… Pero después de esto, nada me asombra. ¿Quién dijo que los chicos de escuelas católicas eran santos, puros y castos? Si ni siquiera lo son sus profesores, no les queda mucho a ellos.

Eso fue lo que pasó a la mañana, así que no tuvimos clases de catequesis y hubiera tenido hora libre de no ser porque soy la “manager” del equipo de tenis, porque Mizuki decidió aprovechar eso y organizar una de esas reuniones para malas noticias (como la de año nuevo, por ejemplo) a las que siempre le pone una excusa para que los inocentes e ilusos (a.k.a. yo)  terminen haciendo lo que le place… A veces creo que Mizuki es un jefe encubierto de la yakuza, y por más que sepa que es improbable, no encuentro razones por la que no lo sea; si hubiera que llenar un formulario, estoy segura de que él sería el principal elegido. Entonces, el jefe de la mafia encubierto esperó pacientemente a que todos nos sentáramos en el aula vacía que el director había puesto a disposición del club de tenis (prueba número 1: el señor Watanabe no da nada a menos que reciba algo a cambio, y mucho menos si se trata de darle algo a algún tipo de deporte…)

-El viaje se adelantó.- soltó de sopetón el desgraciado. Por un momento creí que había dicho que el “viejo” se había adelantado, aunque eso no tenía mucha lógica, pero el tono tranquilo con el que habló, como si fuera lo más normal del universo, eventualmente me hizo darme cuenta (algo así como si me hubiera caído la verdad en forma de yunque en la cabeza-.-) de que eso no era posible, y que lo único de lo que podía estar hablando era de sobre el maldito viaje al que me habían obligado a asistir. Y eso no quiere decir que deje de ser perturbador que Mizuki lo haya dicho como si tal cosa, no, para nada. ¡Y lo peor, es que todos lo aceptaban como si de verdad fuera lo más normal!

-Mizuki, sería tan feliz el día que me llegara la noticia de que estás en el fondo del Mar Negro…- suspiré enfadada.

-¿Y por qué el Mar Negro, dane?- inquirió Shinya, mientras todos me miraban como se mira a un Tezuka de Seigaku borracho (no porque lo haya visto, no).

-Porque…- ¿Qué se suponía que respondiera a eso, eh? Yo que sé por qué, el Mar Negro es mejor que el Rojo.- ¿Para cuándo se adelantó, Mizuki? Y no empieces con tus vueltas sádicas.

-Para el viernes.

Bien, por un momento creí que me iba a decir que se había pasado para el día siguiente y yo ni había lavado la ropa que quería llevar-…

Tardé exactamente tres milisegundos (Mizuki los contó) en reaccionar y hacer la obvia cuenta de que, si era jueves, el día siguiente era viernes, y que…

-¡¡¿Qué?!! ¡Mizuki, no podés hacer eso!- chillé. El desgraciado sólo sonrió más todavía, jugueteando con un mechón de cabello, y se encogió de hombros. Akazawa, que misteriosamente se había mantenido en silencio hasta ese momento (prueba número 2: Akazawa NUNCA se queda callado así), parecía incómodo… ¿Quizás estaba sentado en una de las tachas que había dejado Sae la vez pasada para torturar a quien fuera que se sentara ahí?

-Hubo un problema con la reserva del micro.- explicó Akazawa, con su voz de psiquiatra de loquero. Me hubiera encantado soltarle un “¿Y a mí qué?”, pero la llegada del director Watanabe contuvo mis sarta de improperios (prueba número 3: NADIE hace salir al viejo éste de su despacho, donde seguro tiene escondida a alguna mina, a menos que sea una alarma de incendios).

-Señores…- comenzó el viejo, y ante mi mirada fulminante made in Darth Vader, agregó.- Y señorita. Dado que el personal de este colegio no hace nada por el mismo, vengo a avisarles, personalmente, que dado el inconveniente sucedido con el micro, he decidido darles la tarde libre para finiquitar sus preparaciones para el día de mañana.- Tengo la ligera sospecha de que Watanabe es súbdito de Mizuki, el Padrino, y sólo  por eso entró de director en una escuela católica. ¿Porque, sino, cómo hubiera dicho esa frase con la cara tan seria como si hubiera dicho “chicos, los dioses del Olimpo han decidido castigarnos y ustedes fueron los elegidos para el sacrificio de sangre”?

… Después de eso, tengo la vaga idea de haber hecho algo que ninguna señorita de colegio católico debería hacer: salir corriendo del lugar sin importarle que la pollera se le levantase hasta la cadera. Pero es sólo un vago recuerdo, así que nadie puede decir nada.

NADIE PUEDE DECIR NADA, entendido?
Tengo que dejar de escribir, mi cuarto es un quilombo porque ni bien llegue, tiré todo el contenido del armario al suelo y metí un par de casas hechas un bollo en el bolso Louis Vuitton de la nueva temporada inspirado en los baúles de antes que es de mi amada madre francesa y que nunca me hubiera prestado de saber exactamente a dónde lo llevaba.

Viernes 8

            Calorías: No sé, las que tengan tres cafés y un trago de la gaseosa de Yuuta. Horas de sueño de ayer a hoy: Media hora. Bolsos de Louis Vuitton traídos: Ninguno. Zapatos Manolo Blahnik traídos de contrabando: Un par, hehehe. Segundos que intenté inventar excusas imaginativas para haber traído mi pijama del otro día, ése que Mizuki me dijo que trajera: 510, aprox. Segundos que perdí decidiendo si lo llevaba o no: 1120, aprox. Obvio, esa es la razón por la que no dormí nada… y porque ni loca dormía en el micro con esos Sátiros…

12:08 PM: Finalmente llegué al fucking campamento. Es un lugar bastante bonito, sí, pero no creo que la compañía sea… “adecuada”, por decirlo con suavidad. Demasiados cromosomas Y reunidos fanatizados por el tenis y ni siquiera con un sexy Roger, o Tommy o Andy para justificar… O incluso un Pete. Salvando las diferencias, me siento como Holly sin Tiffany´s. Y sin Joe Bell, porque por lo que tengo entendido, a menos que entre los boy scout tennisholic haya un traficante dispuesto a oponerse, acá impera la ley seca.

Lo primero que hice al llegar fue encerrarme en mi cuarto para desempacar, maravillándome de que hubiera otra cama y rogando al Olimpo entero que no fuera de otro chico. Era un lugar bastante bonito, pintado en blanco y los acolchados en rojo, con un balconcito que daba a las canchas… Sí, el primer pensamiento que se me ocurrió al ver ese lugar fue que, de haber algún tennisholic que estuviera como quisiera, ése sería el lugar perfecto para admirarlo cuando entrenara sin remera (claro, si está bueno entrena sin camisa, es una regla)…

Alguien está molestando, golpean la puerta como si fuera el fin del mundo…

14:00 PM: Resultó ser Yuuta el maleducado. Mizuki lo había mandado a buscarme porque “no tenía idea de dónde estaba metida”, y quería vernos a todos en su cuarto… Y ahora que lo pienso, las camas de los dos (porque comparten cuarto, lógicamente) estaban sospechosamente juntas; siempre creí (y en vista de las nuevas pruebas, todavía creo) que esos dos tienen algo. Esa manera de mirarse, de ayudarse… Bueno, eso, que da que hablar.

En fin, a lo que iba.

Nos mandó a llamas para “discutir” (así dijo él, pero sólo disertó con su voz de dictador en ciernes obedézcanme-o-hago-que-parezca-un-accidente) la entrada en calor del quipo por la mañana (ni bien dijo eso me vino a la mente un juego de palabras sumamente pervertido que, GRACIAS A MERLIN, no exterioricé) y la actitud que esperaba de “nosotros”. Yo, siendo el ángel educado y sumiso que soy, le solté algo tipo “¿No es ése el trabajo del manager?” porque suponía que así era… Aunque, claro, como todos saben, Hajime Mizuki no puede delegar. Me respondió que así era, pero que había ocasiones en las que, si querías algo bien hecho, tenías que hacerlo vos mismo, y cuando le dije que se fuera de paseo (con palabras mucho menos elegantes que no voy a poner acá porque si en un futuro llegan a agarrarlo mis nietos van a pensar que era una mal hablada) y le reproché lo de la “conducta”, él hizo un gesto significativo hacia mi ropa, y luego hacia Akazawa y Atsushi que estaban en frente mío.

Ahora, tengo que hacer un punto aparte sobre este tema. Es realmente preocupante (y asustante) que Mizuki, además de todo, tenga el don de hablar sin emitir palabra alguna, como en esa propaganda de vaya uno a saber qué, que el tipo decía que el padre le explicó la ley de la gravedad o la teoría de la relatividad con un movimiento de cabeza. Es alarmante que con dos movimientos de cabeza Mizuki pueda decir que visto de manera desconcertadora para sus jugadores (que, dado que YO soy la manager, serían MIS jugadores, pero eso suena demasiado… dominatrix) y que Akazawa y Atsushi son unos pervertidos.

De todos modos, sigo sin ver qué tiene de malo mi ropa, e igual no pienso cambiarme. La pollera no es muy corta y abajo tengo los shorts de tenis, la remera no es no muy escotada ni muy corta ni muy ajustada (si, ok, es blanca y eso realza mis “curvas”… es de Body by Dance, en verdad… ¿Eso tendrá algo que ver?), tengo zapatillas comunes y corrientes, y medias cortitas blancas… Supongo que es sólo por la potencialidad de convertirse en pervertidos obsesos que tienen los chicos de escuelas católicas.

Después de eso, dijo (en voz alta esta vez) un par de boludeces más que me empeñé en no escuchar por pura rebeldía, y después nos dejó ir. Yo volví a mi cuarto a terminar de desempacar, y cuando llegué, me encontré con una chica repantigada sobre la cama opuesta a la mía. Tuve que contener el impulso de hacer el baile de la victoria de Friends mientras chillaba “SI, OTRA CHICA”.

Resulta que se llama Ann y es la hermana menor del capitán de la Fudomine, ése que, según los datos del Padrino, es un niño problemático, aunque como lo pinta Ann, más bien parece el tipo de bad boy del que sería buena amiga (que no hay que confundir con el tipo de bad boy con el que saldría, no).

Hermana devenida en manager, al parecer, porque sino no sé qué hace acá. Por lo visto el puesto de manager es un cliché en sí mismo, que nunca ocupa la persona más calificada, sino la más conveniente (por lo que sea, de igual si por contactos, o diplomacia, o relación o buena delantera). Y por lo que tengo entendido, ningún otro equipo tiene manager, aunque creo que Nerina había comentado algo sobre este campamento la última vez que dignó a conectarse al jodido MSN. So, en las escuelas que no tienen manager, es el mismo capitán o incluso los jugadores los que ofician de eso… Quizás me decida a mandar a freír espárragos a los chicos… Aunque, quizás no. Digo, es un viaje gratis para no hacer nada… Ahora me siento como testaferro, igual que Homero o el pájaro en ese capítulo de los Simpson.

Después de las presentaciones, nos fuimos a almorzar. El comedor es gigante, como el durazno, y estaba bastante lleno, era como volver al primer día de secundaria porque, lógicamente, yo no tenía idea de qué equipos eran. Así que Ann empezó a explicarme más o menos los ejemplares más interesantes.

Por ejemplo, el pelirrojo que comía como cerdo (y estaba –aunque supongo que sigue estando- como quería) es jugador de la Liga Juvenil, va a la Yamabuki y es todo un Casanova (aunque yo creo que quiso decir Don Juan; Casanova no estaba con una nueva cada día). El de anteojos que estaba en la mesa justo detrás (al que en realidad ya conocía, no sólo por las fiestas de negocios de mis papá, sino también porque es el primo de Nerina), tiene un fetiche por las piernas largas y le gustan las películas de chicas y las telenovelas. Y el freak aspirante a Marqués de Sade de pelo bi color es de Rokkaku y es amigo de Fuji old, además de aspirante a Alfred Borden.

Estaba por hacer comentarios sobre la Rikkai Dai, que reconocí por el zombiemiente serio vice capitán, cuando me llamaron desde el otro lado del salón.

-¡Hey, mini toy!

Definitivamente, este viaje va de mal en peor.

~ Izzy

[1] – Modismo de habla argentino. Básicamente, un "boludo" es un "tonto", entonces "boludear" es "hacer tonterías" y etc., etc.