Toqué la puerta nerviosamente.

            -¿Quién es?- la voz de una muchacha me atendió desde el portero eléctrico.

            - - me introduje -Vine a ver a Choutarou, ¿puedo pasar?- di un suspiro incómodo. Era el momento de la verdad: conocer a su familia.

            -Ahí te abro- cortaron tan rápido como abrieron la puerta, revelando a una chica un poco más mayor que yo, de cabello algo enrulado rubio y ojos castaños -Hola, -chan. Soy la hermana mayor de Chouta, Chikaze- hizo una reverencia -Por favor pasa.

[hachi] [ootori choutarou] [use of english]

            -Gracias- le sonreí. Al pasar por su lado comprendí que la muchacha debía medir, mínimamente, un metro setenta. ¿Qué eran los padres, gigantes? Me hacían sentir pequeña, diablos.

            Pasé a la sala de estar, posando mis ojos en el piano.

            ...oh, el piano. Sentí que me enamoraba de aquel objeto, por ponerlo de alguna forma. Salí corriendo hacia él, analizándolo de cerca.

            -¡¡Choutarou!!- chilló su hermana, asomándose al comienzo de las escaleras. Parecía una casa no muy humilde, pero tampoco a la escala monstruosa como la de Atobe. Y bueno - todos en Hyoutei teníamos un buen nivel económico, al decir verdad -¡Tienes visita, baja rápido!

            De arriba provenía la música de un violín, que frenó abruptamente al escuchar estas palabras -¡Ahí voy, neesan!

            Seguía observando todo el lugar, hasta que un maullido me sobresaltó. Esto sólo podía significar una sola cosa.

            -Ven, ven aquí, neko-chan- el gatito gris me miró con ojitos desconfiados, sin querer acercarse -Chikaze-san, ¿cómo se llama?

            -Johann- sentí la voz de Choutarou. Sonaba agitado: probablemente había bajado corriendo las escaleras -Se llama Johann.

            -¿Así como Bach? ¡Qué dulce!- alcé al gatito en mis brazos, sin molestarme mucho de si el pobre animal estaba de acuerdo con esta idea o no -¿Cómo estás, Chouta? ¿Estabas con el violín, ne?- me volví al chico.

            -A-ah, hai- asintió con la cabeza -Puedes pasar a mi habitación. Sígueme.

            Hice lo sugerido, dejando a Johann por ahí.

            -Primero que todo- comenzó antes de abrir la puerta -Me disculpo por el desorden que pueda haber en mi cuarto.

            -No hay más problema. Dudo que sea peor que el mío- le sonreí, y entramos.

            No estaba "desordenado". Bueno, lo único que estaba fuera de lugar era el violín tirado sobre la cama.

            -Y segundo- sacó un par de carpetas de los cajones -Gracias por ofrecerte a ayudarme con inglés.

            -No hay problema- volví a sonreir -Es lo menos que puedo hacer. Ya bastante te molesté para que me ayudes a practicar- di un suspiro, sentándome sobre su cama -Bien, comienza por contarme qué te cuesta.

            -El profesor particular me dio estos ejercicios- me los tendió -Pero sigo con muchísimas dudas.

            -Te escucho- de mientras, leí las fotocopias que se encontraban en mis manos.

            -Empecemos con esta lista de palabras- tomó un papel, dispuesto a leerlo en voz alta -¿Te las digo y me dices qué significan?

            -Intentaré- medio me sonreí.

            -¿"Debt"?- leyó, confundido.

            -Deuda- respondí, y seguí ojeando los ejercicios, viendo qué tipo de errores tenía.

            -¿"Lack"?- prosiguió.

            -Deletréalo por favor- pedí pacientemente.

            -L-a-c-k- hizo lo pedido.

            -Falta de algo, generalmente se usa como "lack of something"- fruncí un poco el ceño -Choutarou, ¿no encontraste estas palabras en el diccionario?

            -Lamento molestarte- se apresuró en disculparse -Lo siento, en serio, -san. Es que no encontré uno por ningún lado.

            -Por favor no te disculpes- lo frené -No me molesta. Continúa.

            Y la lista siguió por unos minutos más.

            -Ahora- tosí, a modo de aclararme la garganta -Te diré: no son tan terribles tus errores.

            -¿No lo son?- se sorprendió, sus ojos abriéndose de par en par.

            -Claro que no- negué rotundamente -Tienes completamente permitido hacerlos. O sea, no es que es tu idioma natal, es común que te cueste.

            -...ajá- asintió, cabizbajo -Bueno, ahora sí, sobre mis dudas...

            Esta sería una *larga* tarde.

***

            -Y entonces te quedaría así- le leí la frase en voz alta -"I have been to Japan twice".

            -Bien- sonrió, sentado a mi lado, en el suelo. Ya habíamos hecho semejante desastre con los papeles, que habíamos tenido que organizarnos en el piso de su habitación.

            -Gracias por gastar tu tiempo en ayudarme con esto, -san- vi su dulce sonrisa por enésima vez en el día -No tenías que.

            Me quedé sin palabras -...no, por favor, no me lo agradezcas.

            -¡¡Ah!! Antes que me olvide- Choutarou se levantó de pronto, y me alcanzó una partitura -Sakaki-sensei te envía esto.

            Fruncí levemente el ceño -¿Por?

            -¿No recuerdas que faltaste ayer?- me hizo acordar -¿Que te quedaste dormida?

            -Ahh, sí- tomé la partitura -¿Qué es esto, de cualquier forma?

            -Una canción que compuso él- explicó -"Madrigal en C menor", un dueto para violín y piano.

            Mis ojos se abrieron de par en par -¿Yo y Nikoroyama-san?- me refería al otro violinista.

            -No- negó levemente con la cabeza -Tú y yo.

            Mi corazón dio un vuelco -Ah. ¿Pero no dijo Sakaki-sensei que iba a hacer un dueto con Nikoroyama?- volví a fruncir el ceño.

            -¿Q-quieres hacerlo, -san? No tengo problema- sonaba algo entristecido.

            -¡No, no!- hice gestos desesperados con las manos -No, no dije eso. Sabes que no soporto a ese estúpido, pero pensé...- dejé mi frase en suspenso -Bueno, no importa.

            -Creo que Sakaki-sensei sólo quería amenazarte para que te calles en clase- me miró medio reprochantemente -Tú y la cellista a veces hablan mucho.

            Sonreí, y volví mi vista hacia la partitura -Genial. Sí que me la hizo complicada.

            -Eso sólo significa una cosa- dio una sonrisa -¿Mañana te parece quedarnos después de clases y practicar en la escuela?

            -¿En la escuela? En mi casa se puede- propuse.

            -Bueno, si no te molesta, en tu casa entonces- accedió, guardando un par de papeles.

            -Es injusto lo que me haces- me entristecí en broma -Ya antes de que empiece a practicar la canción supones que tendré alguna dificultad.

            -Puedes practicarla en mañana primero, y nos reuniremos pasado mañana, si así lo quieres- ofreció -Si es que no quieres verme...- hizo un gestito sarcástico con sus ojos.

            -Nah, ¿por qué no querría?- negué, suprimiendo una sonrisita.

            -No lo sé- se encogió levemente de hombros -¿Quieres verme?

            Lo veía todos los días, pero había un significado más profundo a la pregunta. Sonreí débilmente, asintiendo con la cabeza.

            Se reincorporó a mi lado -Bien. Porque yo sí quiero verte, -san.

            Medio me sonrojé al sentir que su mano tocaba mi mejilla, obligándome a mirarlo.

            Esto no estaba en mis planes del día de hoy, al decir verdad.

            Podía notarselo respirar un poco agitado, aunque dando una pequeña sonrisa. Se acercó más a mí -¿Y quizás podemos vernos el día que le sigue a ese?

            -¿Para practicar qué?- inquirí suavemente.

            -Nada- pude sentir que su rostro estaba tan cerca que ya casi podía chocar con el mío.

            -Hmm, me suena bien- cerré los ojos. Choutarou me encerró entre sus brazos, a modo de no dejarme ir, y unió sus labios con los míos. Estaba acostumbrada al constante coqueteo, pero nunca me había esperado esto.

            Noté que su corazón latía con inusual rapidez al profundizar aquel beso, sintiéndolo explorar mi boca, abrazarme con todavía más fuerza. Se separó apenas --senpai...

            -¿Qué sucede?- me acomodé en sus brazos, recostando mi cabeza contra su pecho.

            -Esto es raro- dio un suspiro.

            -Sí, lo es- asentí, sintiendo que mi corazón también galopaba a una velocidad inhumana.

            -Y, -senpai...- comenzó de nuevo.

            -¿Hm?- lo miré.

            Dio una sonrisa -Te quiero mucho.

            Sentí que me sonrojaba, mi estómago dando un vuelco -Y yo a tí- medio me reí, besando su mejilla.

            Tocaron la puerta de repente, haciendo que nos sobresaltemos y nos separemos.

            Choutarou, entrando en cuenta de lo que acababa de hacer, se sonrosó apenas -Pase.

            Chikaze abrió la puerta --chan, te vinieron a buscar.

            Aw, ¿ya? Es muy pronto…

            Me puse de pie -Nos vemos mañana, Chouta.

            Se limitó a saludarme con un gesto de su mano -Sí, nos vemos mañana.

~ Aocchi

Sí, una vez que pienso cómo !@#$%& se van a llamar los familiares/perros/gatos/lo-que-sea de un personaje, lo uso y abuso. Por eso, acá aparecen Chikaze-san y Johann de nuevo :3;