[roku] [ootori choutarou] [viviendo de ilusiones]
Yo siempre había querido un mejor-amigo-con-el-cual-confundir-las-cosas. En un momento de mi vida, tuve un... ah, mejor lo copio y lo pego, esperen... mejor-amigo-con-el-cual-confundir-las-cosas. Y ahora, creo que tengo un mejor-amigo-con-el-cual-confundir-las-cosas. El problema es que no está tan bueno tener un... ya-saben-qué si no estás ni segura que ese ya-saben-qué es la persona con la cual te ves saliendo los domingos a la tarde (¡lo sé, lo sé, debería decidirme, pero no puedo!). Pensé, honesta, totalmente pensé que si tenía ese mejor-amigo-yadayadayada, me sentiría un poco mejor con respecto a mi vida (verán, ella y yo a veces tenemos una relación complicada, pero la adoro mucho, a mi Vida-chan), pero, ¿por qué ahora no sé si estoy tan segura de ello? Es molesto estar tan nerviosa todo el tiempo. Aah... no sé de qué me quejo. Estos nervios... son de la mejor clase de nervios que hay. De aquella clase que te dejan ansiosa, esperando analizar la próxima mirada que te echará.
No era la primera vez que me detenía a pensar qué era Ootori Choutarou para mí.
Él no parecía tener problemas al tomar mi mano mientras estábamos sentados, enfrentados, en el sillón. Como si le hubiera dado pena dejarla ahí sola, la envuelve y entrelazamos dedos. Se sonríe apenas, y la calidez en sus mejillas se me contagia.
Se me acerca e instintivamente cierro los ojos, pero lo único que siento es como su mano roza mi ahora acalorado rostro y se acomoda cerca de mi cuello, y mis párpados vuelven a abrirse. Y no veo más que sus ojos, no escucho más que su respirar. Iba a decirme algo, ¿susurrar en mi oído, quizá, ojalá?, pero se retracta. Aprieta más mis manos. Se me acerca, se me acerca, se me acerca.
¿Cómo puedo haber estado quejándote por eso en primer lugar? No... yo no tengo derecho. Más allá de todas las cosas que posiblemente pudieran confundirme, ¿qué más prueba necesito que tenerlo tan cerca?
Él no dice cosas que no son necesarias. Él sabe que cosas quiero escuchar y que no, y sabe que ahora no quiero escuchar nada. Bueno, sí, quizá sí, algo. O es su voz cerca de mi oído, o es un chasquido de los labios al chocar.
Para esta altura de la fantasía vuelvo a la realidad, toda acalorada, preguntándome si alguien me vio sonriéndole como idiota al infinito, y él me pregunta si deseo un té o un café. Una respuesta un poco insegura, y observo su esbelta figura desaparecer por la cocina.
Atobe, no sé si agradecerte o reprocharte el que nos hayas traído a tu finca con el resto del equipo. Como ya aclaré antes, muchas veces odio la situación, y otras, me regocijo como una estúpida porque me miró y me llamó diciendo que la comida estaba lista. No puedo evitarlo. No me entiendo, pero no pretendo entenderme. No ahora.
Y...
"A quién le importa vivir de ilusiones, si así soy feliz..."
~ Aocchi