–Senpai– era la quinta vez que la sacudía. Shishido–san, por su parte, aportaba a la situación intentando levantar a Jirou, pero ninguno de los dos cedía. se había quedado dormida cómodamente sobre mi hombro, con Akutagawa–senpai en su regazo, quien a su vez tenia mitad del cuerpo sobre Ryo.

            Era inútil.

[ichi] [ootori choutarou] [cococho]

            Está bien, no tanto.

            -senpai abrió lentamente sus ojos –¿Hmm? ¿Ya llegamos?

            –Un rato más– pidió Akutagawa, acomodándose en el regazo de la rubia.

            Admito que el viaje en micro fue terrible, pero estos dos están en coma...

            –Kabaji, alza a Jirou– ordenó Atobe. El aludido, dejando de llevar a una muy dormida -senpai a caballito para calzarla en su hombro, calzó a Jirou en el otro.

            pudo sentarse en el lugar, pero apenas podía mantenerse en esa posición. Shishido-san me hizo señas.

            ¿Eh? ¿Tú crees que eso realmente sea conveniente, Shishido–san?

            ...bueno...

            –-senpai– la llamé, cautivando su atención –¿Quiere que la lleve?

            –Hm– sus respuestas no eran nada coherentes, así que simplemente me arrodillé en frente suyo. Sin mucho que pudiese ella decir, se abrazó a mi cuello, permitió que calzara sus piernas en mi cadera y dejó que la llevara. Su cabello lograba hacerme un poco de cosquillas, y sentía su respiración pacífica en mi oído. Quién sabe si se acordaría de este gesto, estaba más allá que acá...

            –Quiero llegar a mi camita– se lamentó, pronunciando por primera vez algo comprensible –¿Ya llegamos...?

            –Ya les avisé a sus padres que se quedarán una noche en mi mansión– comentó Atobe, mientras yo intentaba tener cuidado con los escalones del micro –Es muy tarde como para alcanzarlas a sus casas.

            –¿Qué hora es?– se frotó sus ojos desde el hombro de Kabaji.
           
            –Cuatro y cuarto de la mañana– replicó Shishido-san, ojeando su reloj.

            –Ah, claro– comentó -senpai, pensando en voz alta –Por eso siento que me pisó un tren. Encima me dormí tarde.

            Entramos a la mansión. Estaba aún más helada que la fría madrugada de afuera, cabe acotar. Sentí a cierta rubia reafirmar su apretón alrededor de mi cuello, tiritando de frío. Ojalá supiera que me mata cuando me hace eso... Shishido-san me echó una sonrisa cómplice, la cual devolví.

            –Hn...

            No sabía cómo interpretar esto –¿Quiere caminar, senpai?

            –Hm, no– negó en un susurro –¿Soy pesada?

            –En lo absoluto– aseguré.

            Estaba sonriendo. En realidad, no vi bien, porque me era un poco dificil girar tanto la cabeza, pero estoy segurísimo de que estaba sonriendo. Siento algo raro cuando lo hace, por más estúpido que suene.

            –Ohtori– Atobe me miró con seriedad –Mejor que la dejes. Tienes que subir más que un par de escaleras.

            –Así me dejas a mi cargarla– Oshitari-senpai se metió –Ya que Atobe no me dejó que cargara a ...

            –No– negué rotundamente. Me costó bastante llegar a esto, no voy a soltarla –Puedo y voy a llevarla hasta su cuarto.

            –Blah, puedo caminar, Choutarou– aseguró la chica –En serio.

            –Pero no quiere.

            –Hm, no...– admitió, riéndose –Pero tampoco quiero partirte la espalda.

            –No quiera hacerse la buena, senpai– empecé a subir las escaleras –Me lo dice porque sabe que no soy capaz de decir, "La dejo caminar ".

            Sacudió su cabellera de nuevo.

            –Basta de hacer eso, senpai– largué una risita –Me hace cosquillas.

            –¿Tienes cosquillas?– inquirió curiosamente.

            –Hai– volví a concentrarme en pisar bien los escalones.

            –¿Dónde?

            –No le diré, senpai, usted es algo peligrosa.

            Se rió. Me estremecí –Lo dices como si fuera Gakuto o Yuushi, malo.

            Llegué hasta un cuarto después de un arduo esfuerzo (que, de todas formas, valió la pena), y me senté en la cama, dejándola bajarse.

            Se quedó sentada –Gracias– y, acercándose, depositó un besito en mi mejilla.

            Eso no fue casual…

            Aunque me costó, le sonreí –Buenas no––

            –¡OIGAN, CHICOS!– sentimos la estruendorosa voz de Mukahi-senpai desde abajo –¿¡SE PRENDEN PARA UNA PIJAMADA!?

            –Ay, por Dios– se recostó de golpe sobre la cama –No tienen límites.

            –¿Qué le digo?– inquirí, confundido.

            –No sé– se metió dentro de las sábanas –Ya se va a decidí a venir a levantarme de nuevo, seguramente.

            –Senpai, está peor que Jirou– estaba honestamente preocupado.

            –¡Es que no me puedo mantener despierta~!– devolvió, sonando como una niña pequeña caprichosa.

            Mukahi-senpai irrumpió en el cuarto –, te obligo a que se salgas de la cama, ya.

            –Inténtalo.

            –Kabaji– la voz de Atobe sonó desde el pasillo, y acto seguido entró el aludido, llevándosela a la fuerza, con acolchado y todo.

            –¡AAAY!– pataleó, pero desistiendo segundos después –¡Choutarou, haz algo!

            Me reí, encogiéndome de hombros.

            Ella también soltó una risita –Genial. Bien, ¡como quieran! Pero dejen de ensuciar el acolchado.

            –Kabaji, deja el acolchado donde estaba.

            –Usu.

            –Y no sueltes a .

            –Usu.

~ Aocchi

Cococho: a caballo, subido en la espalda, cargar como cargarías a tu hermanito menor… etc. Sentí la necesidad de aclararlo XD