BEFORE THE GAME

 

THANKS FOR BELIEVING IN ME (Kenya Oshitari)

Kenya se recostó en la escalera del estadio, sintiéndose abrumado por lo que acababa de hacer. La sorpresa plasmada en el rostro de Chitose, era una prueba de lo bajo que había caído al tomar esa decisión. Cobarde… Así se sentía, como un cobarde incapaz de afrontar un sencillo partido, fuera cual fuese el resultado. Se dejó deslizar por la pared, y luego escondió su rostro entre sus rodillas, con los brazos yertos a sus costados.

 Una súbita calidez se asentó junto a él, demasiado cerca, como para darle fuerzas, y él levantó la cabeza lentamente. Sentada allí, con sus brazos abrazando sus rodillas y sonriéndole dulcemente, estaba su mejor amiga.

-Kenya-chan… Yo no quiero juzgarte. Si para vos es la decisión adecuada, yo te apoyo.- dijo la chica con lentitud, estirando un brazo hacia él con timidez para finalmente acariciarle su rubio cabello.- Está bien, Kenya. No tenés que sentirte mal por eso, de verdad. Yo estoy segura de que…-

-Shh…- pidió él, acomodándose de un solo movimiento para encararla y apoyando su dedo índice sobre los labios de ella.- , no sigas hablando… Por favor.-

detuvo su monólogo al instante al sentir el calor de la mano de Kenya sobre su rostro y no pudo evitar estremecerse. El chico la miraba con ojos implorantes al inclinarse hacia ella.

-, yo…- comenzó, pero no supo como continuar y se detuvo. Inspiró profundamente, y lo volvió a intentar.- Yo… No quiero jugar por… Porque… Kuso.- maldijo al no encontrar las palabras adecuadas. lo miraba expectante.- Es que no podía soportar perder cuando vos estabas en la tribuna. No… No podría soportarlo, .-

La muchacha abrió los ojos sorprendida cuando los brazos de él la rodearon por la cintura y la acercaron a su cuerpo. Algo aturdida todavía por lo que acababa de oírle decir a Kenya, al chico que adoraba desde siempre y que nunca dejaba ver lo que sentía, que apenas atinó a responder al abrazo con cierta timidez.

-Gracias… Gracias por confiar en mí.- susurró Kenya a su oído antes de separase lo suficiente para poder besarla.

 

 

KISS ME SO (Senri Chitose)

-Kenya no quiere jugar.- repitió el muchacho de desordenado cabello moreno, mirando a la delgada pelirroja con suspicacia. Nunca había logrado sobrellevar a cualquier chica en estado de histeria, y ¿Qué hace Shiraishi? Mandarlo a él, a él, por Kami-sama, a avisarle a Oshitari que su hermano no iba a jugar. La pobre chica había hecho todo el trayecto desde Inglaterra sólo para verlo jugar en las finales, y él no jugaba. Maldito fuera Shiraishi Kuranosuke, quien seguramente estaba tramando algo. Algo que no podía ser muy agradable si lo tramaba Shiraishi.

-No puede… No puede ser. Kenya nunca haría eso.- sentenció la chica, negando con la cabeza; esa frase no era en nada parecido a lo que diría su hermano, tenía que haber algo más... Chitose, sin saber bien cómo actuar, la agarró de los hombros por si se le daba por desmayarse (y más le valía avisarle si pensaba desmayarse).

-Sé que hiciste todo ese viaje sólo para verlo jugar, pero yo no puedo obligarlo…- dudó el moreno.

-¡No es eso! ¡¡Esa actitud es de cobarde!! ¡¿No jugar porque “no llega al nivel” de otro jugador?! ¡¿Qué clase de excusa tonta es esa?!- Chilló la chica, separándose con brusquedad de Chitose. Algo más tenía que haber, algo que Kenya le ocultaba…Abrió los ojos sorprendida al darse cuenta de la verdadera razón, y miró a Chitose con odio.- ¡Es tu culpa!- chilló.

Chitose la miró sorprendido.

-¿Qué…?

-¡SÍ! ¡Vos, con tu “quiero dejar el tenis”! ¡Por TU culpa mi hermano no va a jugar! ¡El cobarde sos vos!

-…- Chitose suspiró dolido por lo que ella había dicho, aunque internamente creyese que tenía algo de razón; era un cobarde.- Yo no sabía…-

continuó como si no lo hubiese escuchado.

-¿Acaso no le importó nada que haya venido hasta acá sólo para verlo?- exclamó enfadada.- ¡¿Y te deja su lugar a vos?!-

Chitose iba a replicar algo, lo que fuera, pero se calló al ver las lágrimas silenciosas que se deslizaban por las mejillas de ella. Hizo lo primero que se le vino a la cabeza para consolarla, la abrazó. Ella se resistió y lo golpeó, hasta que se dejó caer sobre su pecho y sollozó quedamente.

 -… Perdonáme.- comenzó, volviendo a agarrarla de los hombros, esta vez situándose más cerca que la anterior.- Supongo que no tiene sentido que te lo diga ahora, pero… Lo siento. De verdad… Y sé que no tengo mucho derecho a decirte esto, pero sos mi… amiga, y me gustaría que vinieras a ver el partido, aunque no juegue tu hermano. Alegráte por mí. Voy a jugar en las Nacionales.- sonrió para darle ánimo, con cierto temor, y la muchacha, con algo de reticencia, le devolvió la sonrisa.- De verdad siento que hayas hecho todo este viaje para nada, .-

lo miró sorprendida cuando dijo eso, levantando su rostro para mirarlo directo a los ojos.

-… ¿No viniste para verlo jugar?- dijo a modo de respuesta.

- Bueno, sí. Pero eso no fue lo único, Chitose. Yo…- suspiró antes de continuar.- También vine por algo más… Alguien más.-

-¿Alguien?- El moreno la miró con duda, indagando con curiosidad; quizás fuera por Zaizen, al fin de cuentas, siempre estaban juntos, o quizás por sus amigas, o incluso por Shiraishi… Repentinamente, odió a todos los nombrados por quitarle tiempo con , SU . O quizás…

-Sí. Volví para verte, Senri. Te extrañaba.- sonrió la chica. Chitose siguió imaginando formas mentales para deshacerse de ellos y no le prestó atención. frunció el ceño, esperando que sus palabras llegaran a la única neurona que le quedaba al chico para que dijera algo, pero tras esperar unos minutos sin respuesta, se soltó de él y se dio vuelta para irse.

-¡Espera!- soltó de pronto Chitose, y con dos zancadas se adelantó a la chica de escasa estatura.- ¿Por quién viniste?-

-Ya te lo dije, Chitose, sino…

-Senri está bien, .

-Uf… Ya te lo dije, Senri, y si no estuchaste, ése es tu problema.

-SÍ te escuché, , pero no creí que hablaras en serio.

-Siempre hablo en serio.- sentenció ella, sonriendo lentamente.- Vine porque te extrañaba. Tanto que… estaba confundida. Y supuse que si… te volvía a ver, quizás pudiera… “desconfundirme”.-

iba a seguir hablando, pero el sentir los cálidos labios del moreno sobre los suyos la silenciaron por completo. Ella se estiró todo lo que su cuerpo le permitía para quedar a su altura y pasar sus brazos por el cuello de él.

-Me alegro de que sea así. Porque tenía pensado secuestrarte ni bien dijeras algo de volver a Inglaterra.- rió Chitose abrazándola con aire posesivo.- Dicen que los ingleses son unos pervertidos, y no pienso dejar a mi chica ahí sola.-

-¿Tu chica? ¿Y desde cuando soy “tu chica”? ¿Mi hermano lo sabe?

-Desde siempre, sólo que no lo sabías. Y lo de tu hermano es lo de menos. Si no me quiere como novio de la hermanita, le voy a decir que es lo que tiene que dar por hacerme jugar sin prepararme.

-No soy un objeto, Senri…- lo riñó la chica, pero no pudo estar mucho sin sonreírle.- Te quiero.-

-Y yo te adoro, enana.- Y volvió a besarla.

 

IT COULD BE YOU (Kuranosuke Shiraishi)

-Hay veces en la que no te entiendo.- suspiró la muchacha de brillante cabellera rubia, pasando una de sus manos de perfecta manicura por el ruedo de su falda de diseñador. Estaba sentada sobre un almohadón de seda china en una de las gradas inferiores, y a su lado, como siempre, estaba su mayordomo.

Shiraishi, que no la había visto hasta que su voz le había llamado la atención, la miró con el ceño fruncido, molesto por la superioridad que mostraba la rubia. “ ” pensó él, cruzándose de brazos tras dirigirle una leve inclinación de cabeza para luego darle " w:st="on">la espalda. era la única mente diabólica que Shiraishi había admitido como superior a la suya propia; una mente malévola criada en la familia más conocida del bajo mundo, que recientemente se había alejado de eso.

-Tu “plan” estaba lleno de huecos que podrían haberlo llevado al fracaso.- continuó la rubia al ver que el chico la ignoraba.- Ella podría haberlo asesinado y Chitose podría haberse enojado por su reacción. Nunca pensé que Shiraishi Kuranosuke podría…-

-Deberías haberlo hecho vos, entonces.- cortó el muchacho enfadado, sin voltear a verla. Si lo hubiera hecho, podría haber visto la sonrisa divertida que se dibujó en los labios de la chica.

-Si quieres algo bien hecho, hazlo tu misma.- recitó sonriendo, mientras se incorporaba y se acercaba a Shiraishi, su mayordomo siempre a su lado.- Pero me gusta ver tu expresión de triunfo, Kura-chan.- pasó sus brazos por la cintura del chico y recostó su cabeza en su hombro, susurrándole al oído.

Shiraishi sonrió. Ella podía ser un verdadero ángel cuando quería. Se dio vuelta para enfrentarla y deslizó sus brazos por la espalda de , estrechándola contra sí.

era la única mente diabólica que Shiraishi Kuranosuke había admitido como superior a la suya propia. Pero, además, era la única chica que llamaba siempre su atención e incitaba su curiosidad. era, también, la única chica que amaba.

 

PRETEND TO BE NICE (Hikaru Zaizen)

-Zaizen, ¿qué te pasa?- preguntó desde el borde del caminito de cemento. El muchacho de los piercings le daba la espalda, pese a haberla escuchado llegar, y tenía las manos en los bolsillos.

-No me pasa nada.- respondió Zaizen mirando al frente.

-… Zaizen, no me gusta verte así. Pero de verdad que no sos de ninguna ayuda.

-Ya te lo dije, estoy bien.- repitió él.

era tímida, sí, y hasta podría decirse que era retraída. Pero la actitud que siempre tenía el moreno la enervaba. Siempre tan callado, sin importarle que la gente se preocupara por él, que ella se preocupara por él.

-Si tanto querés estar solo, andáte a una isla desierta.- sentenció , logrando que Zaizen, por primera vez, volteara a mirarla.

-¿Qué querés decir?- inquirió. Y sonrió, era la primera muestra de interés del chico en algo que no fuera tenis.

-Que si te comportás así, la gente a la que le importás se va a preocupar por vos. Y si cuando te lo manifiestan, te vas a volver tan borde, más vale que…

-No, eso no…- la interrumpió, pero luego se quedó en silencio unos instantes.- ¿Te importo?-

se sonrojó violentamente, y asintió lentamente con la cabeza.

-Te importo…- aseguró esta vez, meditativamente. lo observó en silencio, sabiendo de antemano que no conseguiría sonsacarle nada a menos que él quisiera decirlo. Y además, cuanto más se tardara, más le convenía, para intentar disminuir el sonrojo.

Zaizen estuvo pensando lo que le había dicho unos momentos más, tras lo cual se acercó a ella, mirándola con fijeza a los ojos. A la bonita morena le importaba; era algo que había que asimilar. A la bonita morena le importaba.

-.- dijo finalmente, tras digerirlo, y puso sus manos sobre los hombros de la chica.- A mí también me importás.-

 

~Izzy

 

GRACIAS a Megu-chan por corregirla!! Y, by the way, lean Artemis , está re bueno.